En una entrevista para LN+, el nutricionista y director de la licenciatura en Nutrición de la UADE, Diego Sívori, desmintió varias creencias frecuentes sobre carbohidratos y alimentos veraniegos. El especialista explicó con ejemplos cotidianos cómo ciertos productos que asociamos con confort o frescura pueden, en realidad, resultar más sencillos o más pesados para el organismo de lo que pensamos. Además, ofreció recomendaciones prácticas para quienes buscan mantener la masa muscular o evitar incomodidades como la resaca.
Sívori subrayó que no todos los carbohidratos se comportan igual en el aparato digestivo y que la forma de preparación y los acompañamientos influyen decisivamente en la experiencia digestiva. También puntualizó sobre las bebidas y los snacks veraniegos: algunos refrescan al paladar pero no al metabolismo. Estas observaciones sirven como guía para tomar decisiones alimentarias más conscientes durante días calurosos y en situaciones sociales donde abundan los aperitivos y el alcohol.
Arroz y carbohidratos: cuál es la opción más fácil de digerir
Contrario a la idea extendida de que todo lo que contiene carbohidratos es pesado, Sívori afirmó que hay preparaciones que el cuerpo asimila con gran facilidad. Para él, un plato de arroz blanco es prácticamente insuperable en términos de digestibilidad: se descompone rápido y suele tolerarse bien incluso tras jornadas calurosas o ejercicio. Sin embargo, el experto aclaró que la elección entre arroz blanco y arroz integral depende del objetivo: si la prioridad es la digestión rápida, el blanco es la alternativa más ligera; si se busca mayor fibra y saciedad, el integral brinda ventajas distintas. Además, remarcó que en preparaciones como la pasta el verdadero problema no es el carbohidrato sino los acompañamientos: quesos, salsas y embutidos elevan la carga grasa y dificultan la digestión.
Bebidas alcohólicas y resaca: qué influye realmente
En relación con la resaca, Sívori señaló que las bebidas con pigmentos o aditivos suelen dejar peor síntoma que las claras. En épocas calurosas, los aperitivos con coloración son un ejemplo típico: aportan más moléculas que el hígado debe procesar y, por ende, potencian la sensación de malestar al día siguiente. Desde el punto de vista calórico, recordó que el alcohol es una vía rápida de aporte energético: si se excede, el organismo demandará energía y convertirá el exceso en reservas, muchas veces acumuladas en la grasa abdominal. En cuanto a comparar la cerveza y el vino, explicó que sus contenidos calóricos son similares; la diferencia perceptible es que la cerveza provoca mayor sensación de hinchazón por su carbonatación.
Mecanismo y consecuencias
El nutricionista utilizó la metáfora de la autopista calórica para describir cómo los kilojulios provenientes del alcohol circulan rápidamente y facilitan el almacenamiento de energía sobrante. Cuando se consumen calorías líquidas de forma repetida y en exceso, el cuerpo prioriza el uso de macronutrientes y destina lo que sobra a las reservas de grasa, especialmente en el tronco y la zona abdominal. Esta dinámica no depende únicamente del tipo de bebida, sino de la cantidad consumida y de los hábitos posteriores de alimentación y reposo.
Frutas, snacks y hábitos para refrescarse sin sumar calorías
Como alternativas saludables para el calor, Sívori destacó varias frutas de estación y trucos sencillos. El melón y la sandía son valiosas por su alto contenido de agua y su capacidad para aportar fibra y sensación de saciedad; en términos de azúcar, una porción de sandía no equivale a un caramelo, por lo que su aporte no debería alarmar a quienes buscan moderar azúcares simples. Otra recomendación práctica fue congelar uvas: al permanecer unas horas en el freezer se convierten en un snack refrescante, accesible y bajo en procesamiento.
El falso alivio del helado y las papas fritas
Sívori también desmintió la idea de que comer algo frío siempre sea menos calórico. Puso como ejemplo al helado: si bien refresca al paladar, su energía no se aprovecha de forma inmediata; explicó que una buena parte de esa ingesta se destina a generar calor corporal y solo una fracción se emplea como energía utilizable. De modo similar, consideró a las papas fritas como uno de los snacks más adictivos: combinan carbohidratos, grasas y crocancia, una mezcla que activa los centros hedónicos del cerebro y favorece el consumo en exceso. En síntesis, los tres grandes mitos del verano —el helado, la cerveza y un paquete de papas— pueden dar sensación de alivio momentáneo, pero a nivel metabólico tienden a generar calor y aportar calorías de más.
Las recomendaciones finales de Sívori invitan a priorizar alimentos simples y menos procesados, a cuidar los acompañamientos que elevan la densidad calórica y a elegir snacks que hidraten y aporten fibra. Con estas pautas es posible disfrutar del verano sin sacrificar el bienestar digestivo ni la composición corporal.
