Un sindicato del NYPD ha solicitado que se adopte una norma semejante a la conocida Halo Act para proteger a los oficiales municipales de Nueva York mientras realizan tareas oficiales. Según un informe de Univision, la petición busca la creación de un perímetro de 25 pies (7,6 metros) alrededor de los agentes cuando estén en operativos, detenciones o labores de control en manifestaciones. La demanda pretende que, tras una advertencia verbal para alejarse, sea ilegal permanecer o acercarse dentro de ese radio con la finalidad de interferir en la labor policial.
En las declaraciones recogidas por los medios, residentes y simpatizantes de la iniciativa han subrayado la idea de reciprocidad entre fuerzas y ciudadanía. Mariam Benabe, identificada como una residente migrante de la ciudad, expresó: «Los oficiales merecen protección porque arriesgan su vida. Debe haber respeto entre ambas partes«. El planteamiento liga la seguridad inmediata de los agentes con la tranquilidad pública, y por ello busca un respaldo legal específico para establecer sanciones cuando se infrinja el perímetro.
Qué incluye la propuesta del sindicato
La solicitud presentada por el sindicato pretende que el espacio de 25 pies sea reconocible y exigible en escenarios de trabajo policial: controles de identidad, arrestos y gestión de multitudes. En términos prácticos, el texto propone que una persona que reciba una orden verbal para retroceder y permanezca o se acerque al agente dentro de ese perímetro pueda ser sancionada si lo hace con la intención de obstaculizar o amenazar. El objetivo declarado es prevenir interferencias que pongan en riesgo tanto a los oficiales como a terceros, estableciendo conductas punibles que hasta ahora se atendían de forma dispersa.
El concepto del perímetro
El perímetro de 25 pies (7,6 metros) propuesto por el sindicato se inspira en iniciativas ya impulsadas a nivel estatal y federal. Este umbral físico se describe como una zona de seguridad que permite a la policía realizar sus funciones sin interrupciones físicas inmediatas. El uso de una medida concreta pretende simplificar la labor de aplicación de la ley y otorgar claridad a quienes se encuentran en el lugar de los hechos: desde manifestantes hasta transeúntes involuntarios que puedan acercarse por curiosidad.
Precedentes en otros estados
La petición del NYPD no surge en el vacío: varios estados han aprobado normas parecidas. En 2026, Tennessee aprobó una ley que permite a las fuerzas del orden crear una zona de 25 pies alrededor de ciertos puntos, incluso cuando no exista un riesgo inmediato para la seguridad. La norma, introducida según fuentes por la senadora Ashley Moody junto al congresista Michael Rulli, incluye la posibilidad de imponer multas y penas de prisión de hasta cinco años o ambas sanciones en caso de violación.
Tennessee, Florida y la difusión de modelos
En Florida también se sancionó una ley estatal que entró en vigor el 1° de enero de 2026, con disposiciones que establecen sanciones para quienes obstruyan a los agentes en el ejercicio de sus funciones. Aunque los textos y castigos varían por jurisdicción, ambos ejemplos muestran una tendencia legislativa a definir espacios físicos de protección para el trabajo policial. La senadora citada señaló en un comunicado que su apoyo responde a una percepción de acoso y ataques contra agentes que debe terminar, argumentando la necesidad de proteger a quienes protegen a la comunidad.
Comparación con la normativa en Indiana y debate público
Un antecedente anterior es la ley de Indiana de 2026, que tipificó como delito menor el acercarse a menos de 7,6 metros de un agente tras recibir una orden de detenerse. Esa norma fue impugnada y terminó por revisarse: la versión ajustada exige ahora una creencia razonable de que existe interferencia por parte del sujeto que se acerca. Ese matiz judicial muestra los límites y las preguntas legales que acompañan a estas iniciativas, donde se busca equilibrar la protección policial con las libertades civiles y la proporcionalidad de las sanciones.
Implicaciones y reacciones
La propuesta del sindicato del NYPD suma un nuevo capítulo al debate sobre cómo legislar la interacción entre policías y ciudadanos en espacios públicos concurridos. Quienes apoyan la medida argumentan que una regla clara reduce riesgos y facilita actuaciones seguras; los críticos alertan sobre posibles efectos en la protesta pública y en derechos constitucionales. Mientras tanto, la experiencia en Tennessee, Florida e Indiana sirve como referencia para examinar cómo se aplican, interpretan y revisan este tipo de normas en diferentes tribunales y contextos locales.
