Paloma Valencia, senadora de 50 años y figura central del Centro Democrático, se presenta como candidata a la Presidencia con la ambición de convertirse en la primera mujer en ocupar la Casa de Nariño. Su perfil combina un legado familiar en la política —con un abuelo que fue presidente entre 1962 y 1966— y una carrera académica que incluye estudios en derecho y filosofía en la Universidad de Los Andes y una maestría en escritura creativa en la Universidad de Nueva York. Esa mezcla ha marcado su discurso público y su estilo de campaña.
Antes de consolidarse como política profesional, Valencia publicó columnas en medios nacionales y una obra literaria titulada Otras culpas, lo que la posicionó como una voz conocida fuera del Congreso. Sin embargo, sus raíces familiares —nietas de figuras como Guillermo León Valencia y Mario Laserna— explican en buena parte su temprano vínculo con la vida pública. Su salto definitivo al escenario nacional se dio tras su incorporación al Senado y su cercanía con líderes del Centro Democrático, especialmente con Álvaro Uribe.
Trayectoria parlamentaria y posiciones clave
La carrera legislativa de Paloma Valencia registra intentos tempranos y retornos estratégicos: una primera aspiración a la Cámara en 2006 y luego su entrada al Senado en la lista del partido en 2014. Desde el Capitolio se convirtió en una voz insistente en temas como la reforma de la JEP —con propuestas para crear una sala especial para militares— y la fiscalización de empresas energéticas. Además, se destacó por su papel durante el plebiscito de 2016, cuando apoyó la campaña del No. En paralelo, impulsó iniciativas sociales como la ley Estado Contigo y la Escalera de la Formalidad, que buscan apoyo a hogares vulnerables y facilitar la formalización empresarial.
Búsqueda de la candidatura y dinámica electoral
Valencia intentó disputas internas por la candidatura presidencial en 2018 y 2026, retirándose o perdiendo en consultas internas, pero manteniendo su presencia legislativa con votaciones crecientes. Su proceso hacia la nominación del partido se activó de nuevo en 2026 y se aceleró tras una serie de incidentes y cambios en la lista de precandidatos, incluida la muerte del senador Uribe Turbay y la expulsión de Miguel Uribe Londoño. Finalmente, la senadora ganó la consulta interna del partido y se consolidó como la carta de la coalición de derecha al ganar la Gran Consulta por Colombia el 8 de marzo de 2026 con 3,2 millones de votos, lo que la catapultó en las encuestas.
Propuestas e inciativas del Plan 10
Su plataforma, bautizada como Plan 10, organiza propuestas en dos bloques: cinco problemas a desactivar y cinco transformaciones para el país. Entre las prioridades del plan figuran la seguridad, la salud, la crisis energética, el crecimiento económico y la lucha contra la corrupción. Propuestas concretas incluyen destinar recursos de la explotación mineroenergética para frenar la deforestación en el Amazonas, refinanciar deuda con apoyo internacional, reducir ministerios y entes, y un ambicioso plan vial rural de 10.000 km. También plantea bonos educativos para primaria y secundaria y un replanteamiento del sistema pensional que propone alternativas como elegir entre pensión o casa para nuevas generaciones.
Alianzas, equipo y perfil público
En su carrera hacia la Presidencia, Paloma Valencia buscó ampliar apoyos más allá del núcleo uribista: obtuvo respaldo de sectores del partido de La U y acercamientos con algunos miembros de Cambio Radical y del Partido Liberal. Su fórmula vicepresidencial es Juan Daniel Oviedo, exdirector del Dane y segundo mayor votante en la consulta del sector, lo que le añadió balance técnico a la hoja de ruta. En lo personal, su vida familiar forma parte del relato de campaña: está casada con Tomás Rodríguez, economista formado en Stanford, y es madre de Amapola; su figura mezcla el mensaje conservador con intentos de atraer votantes de centro mediante ajustes retóricos como la doble lectura de su lema en vallas: “Paloma PresidentE” en zonas rurales y “Paloma PresidentA” en Bogotá.
Retos y controversias
La aspiración presidencial de Valencia llega acompañada de debates y críticas: su propuesta de una sala especial para militares dentro de la JEP fue rechazada por sectores que la consideran una regresión; su planteamiento de dividir el departamento del Cauca generó fuertes objeciones; y las tensiones internas en el Centro Democrático tras la elección —como la salida de María Fernanda Cabal y críticas sobre el proceso— evidencian fracturas. Además, su firme oposición a reformas promovidas por el gobierno actual, como la creación del Ministerio de Igualdad y la reforma pensional, la posicionan en un rol confrontacional que puede costarle apoyos en el centro político.
Balance y perspectiva
El recorrido de Paloma Valencia combina tradición política, formación académica y una estrategia electoral que busca ampliar el electorado conservador hacia el centro. Con el aval de la Gran Consulta por Colombia y un plan de gobierno estructurado, su reto principal será convertir ese impulso en una propuesta creíble para sectores moderados, gestionar las controversias internas y ofrecer soluciones tangibles a problemas como seguridad, economía y ambiente si aspira a confirmar su paso a la Casa de Nariño.