En un acto sin precedentes, representantes de la Iglesia Católica se arrodillaron el 23 de mayo ante las comunidades campesinas de Catacaosen el noroeste de Perúpara pedir perdón por el despojo de tierras y la persecución sufrida por estas comunidades, herederas del pueblo indígena Tallán.
Este gesto histórico está vinculado a las denuncias contra el Sodalicio de Vida Cristianauna agrupación religiosa ultraconservadora fundada en 1971 por Fernando Figari y suprimida por orden del papa Francisco en abril de 2026 debido a investigaciones sobre abusos sexuales y corrupción.
Un gesto de humildad y reconocimiento
Monseñor Jordi Bertomeuenviado especial del Vaticano, lideró la ceremonia en la ciudad de Catacaos. «Estamos aquí para pedirles perdón en nombre de la Iglesia«, declaró Bertomeu, reconociendo la tardanza en abordar el conflicto. «Hemos llegado tarde, tendríamos que haber llegado hace 20 años, y lo sentimos de verdad.»
La ceremonia, realizada en la comunidad San Juan Bautista de Catacaosfue el resultado de un proceso de escucha liderado por Bertomeu. «Conmovía estar junto a una representación de las autoridades eclesiales del Perú de rodillas frente a aquella gente tan pobre«, afirmó Bertomeu, expresando su pena por la tardanza y la vergüenza por los actos cometidos.
El conflicto de tierras y la persecución
Las comunidades campesinas denuncian el despojo de casi 10.000 hectáreas de tierras, un conflicto que se remonta al 18 de diciembre de 1998. Según los comuneros, una transferencia presuntamente fraudulenta de estos territorios fue registrada en los registros públicos, afectando sus derechos territoriales reconocidos desde la época del Virreinato del Perú e incluso precoloniales.
Los comuneros, como Percy Maza y Paula Sandovalhan denunciado persecución y criminalización por defender sus tierras. «Han hecho lo que han querido con nosotros porque somos pobres, somos del campo, no conocemos las leyes«, declaró Sandoval. La comunidad vive principalmente de la cría de ganado, la apicultura y el cultivo agrícola.
La respuesta de la Iglesia y las empresas vinculadas
La Asociación Civil San Juan Bautistavinculada al Sodalicio, ha negado cualquier participación en transferencias ilícitas de terrenos. «Las adquisiciones de tierras en la zona de Catacaos se realizaron en el año 2012 mediante compraventas a propietarios que figuraban como titulares legítimos en Registros Públicos«, afirmó el vocero de la firma, Percy García Cavero.
Sin embargo, la periodista Paola Ugazquien ha investigado los vínculos económicos del Sodalicio, afirma que la organización religiosa desplegó un sofisticado mecanismo para enriquecerse en Perú, aprovechando el concordato que la eximía de pagar impuestos.
El Vaticano ha prometido un camino de reparación no solo simbólica, sino también económica. «Con los bienes del Sodalicio hay que reparar a sus víctimas porque ellos son los que han causado los daños«, señaló Bertomeu.
Las comunidades de Catacaos esperan una eventual visita del papa León XIV a Perú a fines de este año, mientras continúan su lucha por la justicia y la restitución de sus tierras.



