Una trayectoria inspiradora
Paula Harraca, actual CEO de Ânima Educação, no es solo una líder empresarial; es un ejemplo de resiliencia y adaptación. Antes de asumir este cargo, Paula fue portera de la selección júnior de hockey de Argentina, donde aprendió lecciones valiosas sobre la perseverancia y la superación de obstáculos. Su carrera en el mundo corporativo comenzó en ArcelorMittal, donde trabajó durante casi dos décadas en recursos humanos. Esta experiencia le ha proporcionado una base sólida para enfrentar los desafíos en el sector educativo, un campo que, aunque nuevo para ella, está lleno de oportunidades.
Transformando la educación
Desde su llegada a Ânima, Paula ha implementado una estrategia audaz para revitalizar la empresa, que actualmente tiene un valor en bolsa inferior a un tercio de su patrimonio. Su enfoque se centra en escuchar a los 15,000 profesores de la red, quienes poseen un profundo conocimiento del sector educativo. Paula está decidida a cuestionar las normas establecidas y a buscar formas innovadoras de expandir la compañía, apuntando a un mercado de R$ 100 mil millones. Su visión es clara: Ânima no es solo una institución educativa, sino un ecosistema de aprendizaje que se adapta a las necesidades del siglo XXI.
Iniciativas innovadoras y sostenibilidad
Una de las iniciativas más destacadas bajo su liderazgo es el programa Titan Labs, que apoya a estudiantes universitarios con ideas emprendedoras. Este programa no solo proporciona inversión, sino que también convierte a Ânima en socia de estos jóvenes innovadores, fomentando un ambiente de colaboración y crecimiento. Paula cree firmemente que la educación es una inversión, no un costo, y está comprometida a demostrar que el aprendizaje continuo puede generar retornos significativos. Además, su enfoque en el ESG (medioambiental, social y de gobernanza) refleja su compromiso con un futuro sostenible y responsable.
Desafiando estereotipos de género
Ser mujer y CEO en Brasil presenta desafíos únicos, y Paula lo sabe bien. Desde su llegada al país, ha enfrentado expectativas sociales y culturales que a menudo limitan a las mujeres en el ámbito profesional. Sin embargo, su espíritu rebelde la ha llevado a desafiar estas normas. Paula enfatiza la importancia de delegar tareas y centrarse en lo que realmente importa, rompiendo con los mandatos sociales que a menudo pesan sobre las mujeres. Su mensaje es claro: las mujeres deben sentirse empoderadas para tomar decisiones que se alineen con sus deseos y objetivos, sin dejarse llevar por las expectativas ajenas.


