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4 junio 2026

Panini y México: origen y legado de las figuritas del Mundial

Desde un quiosco en Módena hasta el álbum de 1970 en México: la historia de Panini y las figuritas que se convirtieron en tradición mundialista

Panini y México: origen y legado de las figuritas del Mundial

La historia de Panini tiene raíces humildes en Módena, una ciudad italiana conocida por su industria automotriz y su gastronomía. Lo que empezó como un pequeño quiosco gestionado por Olga Panini y sus hijos Benito y Giuseppe terminó dando lugar a un fenómeno global: las figuritas de fútbol. En los años sesenta, cuando la economía del norte de Italia empezaba a recuperarse, estos artículos económicos permitieron a niños y aficionados coleccionar y compartir imágenes de jugadores, creando una cultura de intercambio que trascendió edades y fronteras.

La idea evolucionó desde fotos de flores hasta paquetes de imágenes deportivas que se vendían en bolsas. Para evitar repeticiones en los sobres se emplearon métodos artesanales, como mezclar cartas a mano o incluso en recipientes mecánicos rudimentarios, una solución primitiva que funcionó en la primera gran colección de principios de la década de 1961–1962. Ese impulso local llevó a los hermanos a formalizar su empresa y negociar con la federación de fútbol italiana, consolidando lo que hoy conocemos como el modelo Panini.

El salto internacional: el álbum del Mundial en México

En 1970 Panini dio el paso decisivo y publicó su primer álbum oficial de la Copa del Mundo en asociación con FIFA. El álbum de ese torneo, celebrado en México, reunía 270 jugadores en un libro de 48 páginas; las selecciones ocupaban entre dos y tres páginas cada una según su relevancia en el mercado editorial. Fue la primera vez que la colección alcanzó un público verdaderamente global, aunque en esa edición las pegatinas ni siquiera se comercializaron en tierras mexicanas de forma masiva.

La presencia mexicana en la colección

En ese primer conjunto mundialista aparecieron catorce jugadores mexicanos junto al entrenador Raúl Cárdenas, aunque al anunciarse la lista final solo siete de ellos formaron parte del plantel definitivo. Las fotos parecen tomadas en sesiones de entrenamiento y representan figuras recordadas hoy entre los grandes de México, como Ignacio Calderón, Gustavo Peña y Enrique Borja. La edición de 1970 coincidió con una mayor difusión televisiva, color en las transmisiones y partidos memorables que ayudaron a convertir la publicación en un éxito internacional.

De la nostalgia a la economía del coleccionismo

Con el tiempo, reunir figuritas dejó de ser solo un pasatiempo para convertirse en una industria millonaria. Coleccionistas notables, desde el portero italiano Gianluigi Buffon hasta el músico Ed Sheeran, han manifestado su afición, y las disputas sobre imágenes poco favorecedoras o selecciones fallidas han dado lugar a anécdotas famosas. Un ejemplo popular: la omisión de Mario Gómez en la colección de 2014 generó rumores sobre una supuesta red de información interna de Panini; curiosamente, la ausencia se confirmó cuando la convocatoria oficial coincidió con la preimpresión.

El valor de las piezas depende de su estado, rareza y protagonismo. En 2017, un álbum de 1970 firmado por Pelé alcanzó 240,000 pesos en una subasta, y cartas de jugadores emblemáticos como Alan Ball o Geoff Hurst se cotizan de forma estable. En comparación, completar un álbum en 1970 podía costar alrededor de 180 pesos (unos 1,400 pesos hoy), mientras que las ediciones modernas, más extensas, elevan considerablemente el precio final para quienes buscan la colección completa.

La colección de 2026 y sus novedades

La edición de 2026 amplió la propuesta: con un formato que cubre 48 selecciones y una estructura de 20 estampas por equipo, el set base suma 980 stickers. Panini introdujo múltiples formatos de venta —cajas con 25 o 50 paquetes, tins y EcoBlisters— y versiones exclusivas como las cajas iCollect con paralelos especiales. Entre los paralelos, algunas variantes son exclusivas de distribuidores; por ejemplo, existe una versión naranja disponible únicamente en Amazon, y otras con distintos niveles de rareza que han alimentado el mercado secundario.

¿Sigue valiendo la pena coleccionar?

Completar un álbum hoy es más caro y complejo, pero para muchos sigue siendo una parte insustituible de la experiencia mundialista. En 2026 la estimación conservadora para reunir todas las pegatinas de la colección amplia asciende a varios miles de pesos; aun así, la práctica de intercambiar, observar y rememorar partidos convierte a las figuritas en un vínculo entre generaciones. Más allá del valor económico, para aficionados y familias el acto de completar páginas sigue siendo una tradición que comienza en la infancia y perdura en la memoria.

Conclusión

Desde un quiosco familiar en Módena hasta el álbum que debutó internacionalmente en México en 1970, la trayectoria de Panini demuestra cómo un producto sencillo puede transformarse en un ritual global. Las figuritas combinan emoción, comercio y nostalgia: un fenómeno que se renueva con cada Copa y que, pese a los precios y las ediciones exclusivas, sigue conservando su poder para reunir a aficionados en torno a la pasión por el fútbol.

Autor

María Vázquez

María Vázquez, zaragozana de 38 años con gafas y mirada analítica, rememora haber cubierto la crecida del Ebro en 2015 desde la ribera del Actur. Afirma la necesidad de rigor y contexto en cada pieza; es licenciada en Historia por la Universidad de Zaragoza y mantiene una columna semanal sobre vida urbana y políticas públicas.