El brote vinculado al MV Hondius ha atraído la atención internacional después de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) informara sobre múltiples contagios confirmados por laboratorio. Según el informe oficial, ocho casos han resultado laboratorio-confirmados para virus Andes, mientras que además hay dos casos catalogados como probables y uno que permanece inconcluso y en estudio adicional. Tres pasajeros fallecieron tras el inicio del viaje, y las investigaciones epidemiológicas indican que la primera persona afectada comenzó con síntomas el 6 de abril, lo que sugiere que la infección original ocurrió antes de la salida del crucero, que zarpó el 1 de abril.
El virus Andes es excepcional dentro de los hantavirus porque, en condiciones poco frecuentes, puede transmitir entre personas. Las pruebas realizadas en laboratorios de Sudáfrica y Suiza confirmaron la identidad del agente como el virus Andes. Las autoridades de salud pública han subrayado que no existe una vacuna ni un tratamiento antiviral específico para estos agentes, y que la prevención se centra en medidas para evitar el contacto con roedores y sus excreciones. La OMS mantiene la evaluación del riesgo como moderado para quienes estuvieron a bordo y bajo para el resto del mundo.
Casos, confirmaciones y situación clínica
De los afectados, dos de las personas fallecidas tenían diagnóstico confirmado de virus Andes, mientras que la tercera muerte figura como un caso probable. Entre los restantes, un pasajero estadounidense repatriado aparece con resultados contradictorios —una prueba positiva y otra negativa— y permanece asintomático mientras se realizan estudios adicionales, por lo que su estatus es inconcluso. La OMS y el ECDC han indicado que debido al periodo de incubación, que puede oscilar entre una y seis semanas, es posible que aún se detecten nuevos casos entre los contactos que hoy están en cuarentena o bajo vigilancia activa.
Confirmaciones de laboratorio y secuenciación
Los análisis genómicos realizados por el ECDC y laboratorios colaboradores muestran que las secuencias disponibles hasta ahora son prácticamente idénticas entre sí, lo que sugiere un único evento de paso del animal al humano seguido quizá de transmisión limitada entre personas en contexto de contacto estrecho. Los expertos de la agencia europea han señalado que no hay indicios de que el virus Andes haya sufrido mutaciones que modifiquen su comportamiento conocido, lo que refuerza la hipótesis de transmisión en cadenas cortas y de riesgo circunscrito a contactos prolongados.
Origen, reservorio y mecanismos de contagio
El virus Andes forma parte del grupo de los hantavirus y su reservorio natural en Sudamérica es el roedor Oligoryzomys longicaudatus, conocido comúnmente como el ratón de cola larga. La transmisión inicial a humanos suele producirse por inhalación de partículas contaminadas con orina, heces o saliva de estos roedores. En general, los hantavirus americanos se asocian al síndrome cardiopulmonar por hantavirus, cuadro clínico grave con insuficiencia respiratoria y compromiso cardiovascular que demanda atención intensiva temprana para mejorar la supervivencia.
Medidas de prevención y control
Para reducir riesgos se recomienda evitar la presencia de roedores en viviendas y áreas de trabajo, sellar posibles accesos, almacenar alimentos en recipientes herméticos y ventilar espacios cerrados antes de ingresar. En entornos clínicos o de riesgo se aconseja el uso de equipos de protección, como guantes y mascarillas FFP2/N95, y protocolos de higiene estrictos. Tanto la OMS como el ECDC sostienen la necesidad de seguimiento por 42 días (seis semanas) y rastreo de contactos estrechos, incluyendo la trazabilidad de interacciones ocurridas hasta dos días antes del inicio de síntomas en los casos confirmados.
Respuesta internacional y evaluación del riesgo
Las autoridades sanitarias de varios países han evacuado y puesto en cuarentena a los pasajeros y tripulación, mientras la OMS coordina asistencia técnica y envío de kits diagnósticos para fortalecer la capacidad de detección. Un episodio que movilizó protocolos fue la hospitalización preventiva en Ámsterdam de una azafata de una aerolínea que tuvo contacto con una pasajera infectada; las pruebas posteriores descartaron infección por hantavirus. En conjunto, las acciones reflejan un enfoque de precaución y cooperación transnacional que busca contener la expansión del brote y proteger a los contactos de alto riesgo sin alarmar a la población general.
