La morosidad de los hogares en Argentina experimentó un fuerte incremento que está tensionando la salud financiera de bancos tradicionales y empresas de tecnología financiera. Según datos del Banco Central, la proporción de préstamos en atraso alcanzó un máximo de 15 años, situándose en 11,5% del total en marzo, frente al 2,6% registrado a finales de 2026. Esa escalada obliga a las entidades a elevar provisiones y, en varios casos, a aceptar pérdidas en el primer trimestre.
Por morosidad aquí se entiende el incumplimiento de obligaciones de crédito por parte de los hogares, una variable que impacta directamente en la capacidad de los bancos para mantener capital y financiar actividad. Al mismo tiempo, la agenda de reformas económicas del gobierno ha modificado el contexto macro: una caída pronunciada de la inflación desde niveles extremadamente altos y ajustes tarifarios que han reducido el ingreso disponible de muchas familias.
Dimensión del deterioro y casos relevantes
Las consecuencias han sido heterogéneas, pero notorias. Varias firmas reportaron deterioro patrimonial y necesitaron apoyo financiero: entre ellas figuran Ualá, Compañía Financiera Argentina (Efectivo Sí), Banco de Servicios Financieros y Banco del Sol, según FIX SCR, la filial local de Fitch. En el caso de Banco de Servicios Financieros —la unidad financiera vinculada a Carrefour— la morosidad superó el 49% en el primer trimestre, lo que motivó una inyección de capital.
Ualá recibió una inyección por US$197 millones en marzo, luego de que la morosidad alcanzara el 39,5% en febrero antes de que se aplicaran castigos y bajas de cartera que redujeron la relación a aproximadamente 15%, según una fuente con conocimiento del asunto. Por su parte, Compañía Financiera Argentina mostró una caída del 26% en su patrimonio a finales de 2026 y fue adquirida por Banco Columbia por algo más de US$30 millones; sus índices de incumplimiento rondaban el 39% en febrero, según cifras oficiales.
Recortes, estrategias de recuperación y apoyo regulatorio
Frente al deterioro de resultados, las entidades han implementado ajustes para preservar capital: desde planes de separaciones voluntarias hasta reducción de sucursales y controles de gasto. Banco Supervielle lanzó planes para que cerca de 500 empleados (de más de 2.900) se acojan a salidas voluntarias, y en el conjunto del sistema se estiman unos 6.000 puestos recortados en el último año sobre una base de 96.000 empleados a fines de 2026.
En paralelo, las áreas comerciales de los bancos concentran esfuerzos en el recupero de cartera, ofreciendo reestructuraciones con plazos más extensos, rebajas de tasa y condonaciones parciales de intereses moratorios. Estas medidas buscan aprovechar la voluntad de pago que muchas familias muestran, aun cuando su capacidad de pago esté limitada por la pérdida de ingresos reales.
Acciones del Banco Central
Para aliviar la tensión de liquidez, el Banco Central flexibilizó la política monetaria en abril, empujando las tasas hacia el entorno del 20% anual a la vez que la inflación seguía cerca del 32%. Además, se relajaron los requerimientos de reservas para liberar recursos y se instó a bancos y fintech a ofrecer alivios a los deudores mediante prórrogas, menores tasas y exenciones de castigos por mora.
Perspectivas y riesgos
Las opiniones entre analistas y ejecutivos son mixtas. Para Alejandro Butti, CEO de Banco Santander Argentina, el incremento de los incumplimientos refleja las tasas reales elevadas del año anterior y la falta de crecimiento de los salarios reales en los últimos diez meses; sin embargo, confía en que la disminución de tasas y la recuperación del poder adquisitivo proyectada desde abril contribuirán a una reducción de la morosidad.
Por su parte, Marcelo De Gruttola, vicepresidente de instituciones financieras en Moody’s, advierte que aún no se visualiza con certeza el pico de incumplimientos, aunque reconoce que la tasa de deterioro muestra signos de desaceleración. En conjunto, el cuadro sugiere que las medidas de capitalización y la intervención regulatoria han reducido la probabilidad de un escenario sistémico, aunque persisten riesgos de crédito y de rentabilidad para el sector.
Riesgos a futuro
Si la recuperación de salarios reales se demora o si nuevos choques macroeconómicos reducen la capacidad de pago, la presión sobre bancos y fintech podría reactivarse. Por ahora, la combinación de provisiones, inyecciones de capital y alivios regulatorios ha evitado lo peor, pero el camino hacia una estabilidad plena dependerá de la evolución real de ingresos, las tasas y la calidad de la cartera crediticia.
