Aunque muchas veces no se asocia a México con una cultura popular de corredores, una reciente encuesta de Statista Consumer Insights 2026 muestra un panorama distinto: 24% de quienes respondieron en México dijeron que ocasionalmente salen a correr o trotar. Esta cifra situó a México por delante de potencias y países con gran tradición deportiva, una sorpresa que obliga a revisar percepciones sobre hábitos de actividad física y tendencias recreativas en la región. La popularidad de correr en México aparece tanto en áreas urbanas como rurales, donde la práctica se combina con necesidades de movilidad y con costumbres locales.
Un vistazo a la encuesta
El sondeo preguntó por las actividades deportivas preferidas y, en México, la carrera ocupó el primer lugar entre las respuestas. Resulta llamativo que actividades menos visibles en el imaginario colectivo, como el running, superen otras opciones más asociadas al país en el extranjero. Al mismo tiempo, la encuesta refleja una caída respecto a 2026: entonces casi el doble de mexicanos (un 43%) afirmaban correr ocasionalmente, lo que sugiere cambios en el comportamiento o en la metodología de muestreo. Aun así, la posición relativa de México en la clasificación general confirma un interés sostenido por la actividad.
Comparación internacional
En el tablero global, México encabezó la lista con 24%, seguido por China y España con 19% cada uno, Brasil con 18% y Alemania con 17%. Contrasta de forma clara con países como Estados Unidos y Japón, que registraron niveles bajos de participación (8% y 6% respectivamente), lo que sugiere que el grado de desarrollo económico no determina por sí solo la afición a correr. La encuesta también colocó actividades como el surf o volar cometas en los extremos opuestos del ranking, lo que ayuda a dimensionar la preferencia relativa por la actividad física cotidiana.
Herencia corredora: los Rarámuri
Al hablar de correr en México es imposible omitir a los Rarámuri del estado de Chihuahua, un pueblo indígena que tradicionalmente incorpora la carrera como parte de su vida diaria. En su propia lengua, el término Rarámurí alude a la idea de “gente que corre”, y su fama internacional proviene de la capacidad para cubrir largas distancias con calzado mínimo o improvisado. Este vínculo ancestral con la carrera funciona como un símbolo cultural y como un recordatorio de que correr puede ser tanto práctica funcional como forma de resistencia física y social dentro de comunidades específicas.
El significado cultural
La práctica rarámuri aporta una dimensión simbólica al fenómeno contemporáneo del running en México: no se trata solo de ejercicio sino de identidad y tradición. Además, la naturaleza accesible de la carrera —que no exige instalaciones costosas ni equipamiento sofisticado— favorece su adopción por sectores amplios de la población. En las ciudades, correr sirve igualmente como herramienta para incorporar actividad física en la rutina diaria, lo que explica su popularidad entre quienes buscan opciones prácticas para mantenerse activos sin grandes inversiones.
Impacto en eventos y en la industria
La relevancia de correr en México se refleja en la oferta anual de competencias: decenas de maratones, medias maratones y carreras temáticas se celebran a lo largo del país, lo que crea un ecosistema de organizadores, marcas y corredores aficionados. Ese escenario convierte a México en un mercado atractivo para empresas que fabrican ropa y calzado para correr, además de oportunidades para planificación urbana orientada a la salud y el deporte. Aunque la cifra de 2026 es menor que la de 2026, la demanda por eventos masivos y productos especializados mantiene viva la economía vinculada al sector.
Carreras más destacadas
Entre las pruebas con mayor reconocimiento se cuentan el Maratón de la Ciudad de México y su versión de media maratón, además de maratones en Monterrey, Guadalajara, Cancún, Baja California y Mazatlán. Estas citas atraen tanto a corredores locales como a participantes foráneos y contribuyen a la visibilidad del país en el calendario internacional de competencias de fondo. Para marcas y promotores, el circuito mexicano ofrece nichos tanto en productos técnicos como en experiencias de carrera, desde pruebas recreativas hasta eventos de alto rendimiento.
