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4 junio 2026

Loki: vestigio de un sistema masivo escondido en la Vía Láctea

Un equipo liderado por Federico Sestito identifica 20 estrellas de baja metalicidad con órbitas excéntricas cerca del plano galáctico; las evidencias apuntan a un progenitor bautizado como Loki

Loki: vestigio de un sistema masivo escondido en la Vía Láctea

Un equipo internacional de astrónomos, encabezado por Federico Sestito, ha identificado un conjunto inusual de estrellas que podría ser el remanente de un antiguo sistema estelar absorbido por la Vía Láctea. El hallazgo, publicado en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, se basa en el estudio detallado de 20 astros de muy baja metalicidad, situados en el vecindario solar, y en la comparación con simulaciones de formación galáctica.

Lo notable no es solo la antigüedad de estas estrellas, sino su dinámica y su química. Sus trayectorias rozan el plano galáctico y muestran excentricidades altas, mientras que sus abundancias elementales son sorprendentemente similares entre sí, algo poco habitual frente a la diversidad típica del halo o del bulbo galáctico. Los autores proponen el nombre provisional Loki para este posible progenitor, una referencia simbólica al caos que provocó su incorporación.

Qué observaron los astrónomos

El equipo seleccionó 20 estrellas localizadas a menos de unos pocos miles de parsecs del Sol que comparten características dinámicas peculiares: todas mantienen órbitas que no se alejan mucho del plano galáctico y presentan excentricidades entre 0,5 y 0,9. De ese conjunto, 11 siguen órbitas prógradas y 9 orbitan en sentido retrógrado, una mezcla que sugiere una perturbación violenta en la historia temprana de la galaxia. Estas propiedades orbitales son claves para reconstruir la geometría del impacto que habría introducido estas estrellas en la proto-Vía Láctea.

Instrumentación y análisis dinámico

Para desentrañar las trayectorias y velocidades, los investigadores combinaron datos astrométricos y espectroscópicos de alta calidad. Entre los instrumentos mencionados se encuentra ESPaDOnS en el telescopio Canada-France-Hawaii, que proporcionó espectros lo bastante detallados para medir abundancias. Además, técnicas de reducción y análisis modernizadas permitieron calcular órbitas precisas en el potencial galáctico actual, revelando la coexistencia de movimientos prógrados y retrógrados dentro del mismo grupo.

La química como huella de origen

Una de las pruebas más contundentes es la homogeneidad química de estas estrellas. Al medir elementos como magnesio, calcio y titanio, el equipo constató una dispersión mucho más reducida que la observada en poblaciones comparables del halo o del bulbo. Esa coherencia sugiere un entorno de formación relativamente cerrado, similar al que se encuentra en una galaxia enana clásica, antes de su incorporación al gran sistema que es hoy la Vía Láctea.

Métodos de agrupamiento químico

Para distinguir este conjunto de otras subestructuras se aplicaron algoritmos como t-SNE y se construyeron árboles filogenéticos químicos que, de forma análoga a la biología evolutiva, agrupan estrellas según sus abundancias. Ese análisis mostró que, salvo una excepción, las 20 estrellas forman un núcleo químico claro, lo que refuerza la hipótesis de un origen común.

Simulaciones y la hipótesis del impacto

Los autores contrastaron observaciones con simulaciones cosmológicas de alta resolución conocidas como NIHAO-UHD. Esos modelos demuestran que un único sistema masivo que choca con una proto-galaxia de bajo potencial puede dispersar sus estrellas tanto en órbitas prógradas como retrógradas cerca del plano en formación. Según las simulaciones, una inclinación de entrada del orden de unos 40 grados y la baja profundidad del potencial de la proto-galaxia facilitarían esa dispersión mixta.

Estimación de masa y comparaciones

Los cálculos de evolución química del equipo sugieren que el progenitor habría contado con una masa total de materia bariónica cercana a los 1.400 millones de masas solares, un orden de magnitud comparable al de las Nubes de Magallanes. Esa estimación convierte a Loki en un candidato coherente con una galaxia enana masiva perdida en la historia temprana de la Vía Láctea.

Implicaciones y próximos pasos

Si se confirma que estas estrellas proceden de un único sistema, el descubrimiento amplía nuestra visión sobre cómo se ensambló la Vía Láctea: no solo mediante eventos aislados, sino a través de colisiones complejas que dejaron remanentes dinámicos y químicos reconocibles. Los autores subrayan la importancia de futuros sondeos espectroscópicos en el hemisferio sur, como WEAVE y 4MOST, para ampliar la muestra y comprobar si Loki es un caso singular o la punta de un pasado aún más fragmentado.

Mientras tanto, estas 20 estrellas actúan como testigos silenciosos de una era en la que la galaxia joven era escenario de choques y fusiones, y su estudio continúa ofreciendo claves sobre los procesos que moldearon el disco y el halo que hoy observamos.

Autor

Anna Innocenti

Anna Innocenti recuperó para un dossier las grabaciones del pleno municipal de Verona tras una noche en el archivo; colabora en coberturas de última hora con análisis históricos y propone secciones temáticas. Licenciada en el campus veronés, participa en mesas redondas locales sobre la memoria urbana.