El 11 de junio de 2026 México abrirá una nueva participación en la Copa del Mundo en el Estadio Azteca, su decimoctavo torneo y el partido número 61 en la historia de sus apariciones mundialistas desde su debut en 1930. Hasta entonces, en 60 encuentros de fase final, la selección había sumado 17 victorias. Para entender ese registro es imprescindible separar periodos: antes de 1970 la selección mexicana apenas dejó huella, mientras que desde 1994 el equipo gozó de una racha sostenida de clasificaciones y mejores resultados.
Antecedentes y el primer paso en 1958
La ruta hacia el primer triunfo tiene varias piezas clave. En 1958, bajo la influencia de Ignacio Trelles, México logró su primer punto en un Mundial al empatar con Gales en Suecia. Trelles, exjugador de Necaxa y exitoso técnico en Zacatepec, ya mostraba capacidad para transformar plantillas: se le recuerda por su gorra blanca y por profesionalizar el trabajo, incluyendo el aumento del personal médico y la preparación física. Aunque México cayó después con Hungría 0-4, el empate de 1958 colocó la ambición en un nuevo nivel: ahora la consigna era ganar un partido mundialista.
El camino táctico y la clasificación
En 1960 Trelles retomó la dirección de la selección con ideas prácticas y también con métodos para unir al grupo: introdujo juegos como el baloncesto y el tenis para mejorar la coordinación, y trabajó con pelotas más pequeñas en entrenamientos para mejorar el control. Durante la eliminatoria, México superó a Estados Unidos y disputó un grupo con Costa Rica y las Antillas Neerlandesas. Tras un tropiezo en Costa Rica (0-1 en marzo de 1961) llegó la reacción con un 4-1 en abril. Una gira por Europa, con un triunfo 2-0 sobre los Países Bajos, y la inesperada derrota de Costa Rica ante las Antillas facilitaron el pase al repechaje final contra Paraguay.
Cambios tácticos clave
El humillante 8-0 en Wembley ante Inglaterra fue un punto de inflexión. Lejos de imitar ciegamente las modas de la época, Trelles desarrolló un sistema propio: abandonó el 4-2-4 tradicional por una organización con tres defensores centrales y laterales que podían proyectarse al ataque, una versión temprana de lo que hoy se conoce como wing backs. Esa estructura permitió a México resistir y golpear al contragolpe. En la repesca contra Paraguay, un 1-0 en casa y un 0-0 en Asunción sellaron la clasificación hacia Chile.
Viña del Mar y el partido histórico contra Checoslovaquia
En el Mundial de 1962, México se ubicó en Viña del Mar y quedó encuadrado con Brasil, España y Checoslovaquia. El debut ante Brasil el 30 de mayo mostró la solidez defensiva mexicana, aunque Pelé inclinó la balanza en la segunda mitad. El juego frente a España se resolvió con un tanto en los instantes finales, dejando a México con la necesidad de conseguir un resultado ante los checos para sellar la alegría histórica. El encuentro con Checoslovaquia comenzó de la peor manera: en apenas dieciséis segundos Václav Mašek adelantó a los europeos, un registro que sería el más rápido de la historia durante décadas.
La remontada y el primer triunfo
Pese al gol inicial, México reaccionó. Una jugada construida desde la propia área, con seis pases precisos, culminó con un remate de Isidoro Díaz que igualó el marcador; minutos después Alfredo del Águila aprovechó una recuperación para marcar el 2-1 con una ejecución técnica notable. Cuando el partido se inclinaba por instantes hacia cualquier lado, un derribo con la mano cometido por Jan Lála en el área fue sancionado por el árbitro Gottfried Dienst. El penal transformado por Héctor Hernández cerró la victoria: el primer triunfo oficial de México en una Copa del Mundo.
Legado y consecuencias
Ese triunfo adquirió dimensión histórica: el rival, Checoslovaquia, sería finalista del torneo, y la victoria legitimó el trabajo de Trelles. El capitán Antonio Carbajal sobresalió como referente; poco después se convertiría en el primer futbolista en disputar cuatro y, más tarde, cinco Mundiales. Trelles, por su parte, continuó sumando éxitos en el fútbol mexicano —siete títulos de liga con cinco clubes diferentes— y mantuvo a buena parte del grupo para el Mundial de 1966. No obstante, hasta 1970 y años posteriores, la victoria en Chile siguió siendo un hito aislado en la larga trayectoria de la selección.
Desde 1994 hasta hoy
La historia de México en mundiales tuvo una evolución: tras décadas de irregularidad, desde 1994 la selección consiguió clasificaciones ininterrumpidas y alcanzó la fase de eliminación directa en siete ocasiones, acumulando 11 triunfos adicionales en esa etapa. Aun así, la gesta de 1962 en Viña del Mar mantiene su lugar privilegiado en la memoria colectiva: fue el momento en el que México dejó de ser un aspirante tímido para demostrar que también podía ganar en el escenario más exigente.
