En 2026, un equipo de matemáticos propuso una mirada distinta al problema del crimen organizado: visualizar a los cárteles como empleadores dentro de un mercado laboral ilegal y a sus integrantes como trabajadores. Ese ejercicio cuantitativo arrojó estimaciones impactantes: entre 160,000 y 185,000 personas vinculadas a grupos criminales, lo que colocaría a esas organizaciones entre los mayores empleadores del país. Para sostener esa fuerza humana, el modelo calculó que hacen falta entre 350 y 370 reclutas por semana, una cifra que explica tácticas de captación modernas y tradicionales, desde redes sociales hasta la violencia directa.
De la vigilancia urbana a los modelos de conflicto
Rafael Prieto‑Curiel nació en 1987 en Ciudad de México y cursó sus estudios en el Instituto Tecnológico Autónomo de México. Tras una etapa en el sector financiero, encontró su vocación en la seguridad pública: trabajó en el centro de mando C5, donde transformó la forma de asignar recursos. Con datos de delitos y cámaras —entonces unas 8,000 en contraste con cifras actuales— diseñó un sistema predictivo que permitió focalizar patrullajes y reducir los tiempos de respuesta. El resultado operativo fue notable: pasar de capturar a uno a más de 100 sospechosos diarios y reducir la latencia de respuesta. Esa experiencia práctica alimentó su interés por comprender mecanismos más profundos del crimen y la percepción de inseguridad.
El corazón del modelo y sus resultados
Prieto‑Curiel y sus colegas construyeron una representación matemática de aproximadamente 150 organizaciones, asignando a cada una miembros, alianzas y enemistades, y ejecutaron miles de simulaciones comparando escenarios: asesinato o detención de líderes, fragmentación de grupos y reducción de incorporaciones. La conclusión recurrente fue clara: solo la disminución sostenida del reclutamiento reducía consistentemente la plantilla total y, con ello, los homicidios. Las medidas de mano dura que aumentan las detenciones tendían a generar splinters y oleadas de violencia, mientras que cortar la entrada de nuevos miembros degradaba gradualmente la capacidad operativa de las bandas.
Experimentos y proyecciones
En miles de ejecuciones del modelo, inclusive duplicar las aprehensiones no bastó para revertir la tendencia de violencia: según las proyecciones, aumentar arrestos podría dejar al país con más muertes en 2027 que en la actualidad. Incluso el escenario optimista —eliminación total del reclutamiento— requería varios años para volver a niveles previos, lo que subraya la magnitud del problema. Estos resultados evidencian que las intervenciones deben pensar en flujos de entrada al sistema criminal, no solo en su poda por la fuerza pública.
Percepción de inseguridad: el miedo como contagio social
Durante su doctorado en University College London trabajó en modelos donde la inseguridad se comporta como una enfermedad social: habitantes virtuales intercambiaban relatos y experiencias y su miedo aumentaba no solo por victimización directa sino por la comunicación entre vecinos. Curiosamente, cambios en la tasa objetiva de delitos no siempre alteraban los niveles de miedo; la percepción se estabiliza por mecanismos sociales y mediáticos. Esta línea de trabajo ayudó a entender por qué, pese a variaciones en cifras oficiales, la sensación de inseguridad puede mantenerse alta.
Política pública, riesgos y voces críticas
Los hallazgos plantean decisiones claras: en lugar de centrar casi todo el esfuerzo en operaciones y capturas, conviene diseñar políticas que limiten el reclutamiento mediante programas sociales, alternativas económicas y sanciones a la incorporación forzada. Prieto‑Curiel ha llevado sus investigaciones al Complexity Science Hub de Viena, donde lidera estudios sobre movilidad humana y crimen, y asesora organismos como el Banco Mundial y la OCDE. A pesar de la resistencia pública y de reacciones políticas —como el rechazo inicial del presidente de turno a ciertos resultados— el argumento técnico es diáfano: sin frenar la entrada de nuevos miembros, la capacidad de los cárteles para regenerarse permanece intacta.
Riesgo personal y desafío ciudadano
Este trabajo no es solo teórico. Prieto‑Curiel admite que perseguir datos sobre redes criminales implica riesgos personales y preocupación familiar, pero mantiene su compromiso con la ciencia aplicada y el servicio público. La matemática, en su interpretación, ofrece una herramienta para salvar vidas y orientar recursos. Si las políticas públicas aceptaran priorizar la reducción del reclutamiento —a través de prevención, rehabilitación y castigo de enlistamiento—, el modelo sugiere una disminución sostenida de la violencia. La pregunta final es política: ¿estará México dispuesto a seguir lo que indican los números?