Un panorama desalentador
Un reciente estudio realizado por 4Women, en colaboración con el prestigioso bufete de abogados Mattos Filho, ha revelado cifras alarmantes sobre la representación femenina en el sistema judicial brasileño. A pesar de que las mujeres han logrado avances significativos en diversas áreas, su presencia en los tribunales sigue siendo mínima. De los 61 tribunales en Brasil, solo diez están presididos por mujeres, lo que pone de manifiesto una desigualdad persistente en un ámbito tan crucial como lo es la justicia.
Las cifras que hablan
En la capital, Brasilia, el Tribunal Superior Eleitoral (TSE) es el único de las cinco cortes superiores que es dirigido por una mujer, la magistrada Cármen Lúcia. Esta situación es aún más preocupante si se considera que, en la historia del Supremo Tribunal Federal (STF), solo tres mujeres han ocupado un cargo ministerial. Aparte de Cármen Lúcia, Ellen Gracie y Rosa Weber también han dejado su huella, pero su número es irrisorio en comparación con los 50 presidentes que han pasado por el tribunal. En el Superior Tribunal de Justicia (STJ), la primera ministra fue nombrada en 1999, y actualmente, de los 33 magistrados, solo cinco son mujeres.
Estancamiento en la participación femenina
El estudio también revela que, en 2024, ninguno de los cinco Tribunales Regionales Federales estaba liderado por una mujer. Además, solo cinco de los 27 Tribunales de Justicia Estatales han tenido mujeres en la presidencia. La situación es similar en los Tribunales Regionales del Trabajo, donde solo cuatro de 24 han sido presididos por mujeres. Estos datos son un reflejo de una tendencia preocupante: la participación femenina en el sistema judicial está estancada y ha experimentado una ligera caída. En el año 2000, el porcentaje de mujeres en el ámbito judicial alcanzó el 42%, pero en 2022, este número se redujo al 40%, según el Consejo Nacional de Justicia (CNJ).
Un llamado a la acción
La escasa representación de mujeres en el sistema judicial no solo es un problema de equidad de género, sino que también afecta la calidad de la justicia. La diversidad en los tribunales es fundamental para garantizar que se escuchen todas las voces y se tomen decisiones justas. Es imperativo que se implementen políticas que fomenten la inclusión y la igualdad de oportunidades para las mujeres en el ámbito judicial. La lucha por la equidad de género en la justicia brasileña es un camino que aún queda por recorrer, y es responsabilidad de todos trabajar para que las mujeres tengan un lugar en la toma de decisiones que afectan a la sociedad.


