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2 julio 2026

La biblioteca feminista de Londres: un refugio para la historia y el activismo

Descubre cómo la Feminist Library de Londres preserva la historia de los movimientos feminista y LGBTQIA+.

Interno della biblioteca feminista di Londra con libri storici
Scopri la biblioteca feminista di Londra, un rifugio per la storia e l'attivismo.

Un tesoro escondido en Londres

En una tranquila calle residencial de Londres se encuentra un lugar que guarda un invaluable legado: la Feminist Library. Fundada en 1975 por académicas británicas, esta biblioteca alberga más de 7,000 libros y 2,000 periódicos y zines que documentan la lucha por la emancipación femenina desde la segunda mitad del siglo XX. Aislinn Evans, coordinadora de comunicación del acervo, destaca que la mayoría de la colección proviene de los años 90, un periodo crucial para el movimiento feminista.

Un espacio de resistencia y comunidad

La biblioteca no solo es un archivo de documentos, sino un espacio comunitario donde se realizan eventos y actividades que fomentan el diálogo y la inclusión. Desde clubes de lectura en español hasta encuentros semanales para lesbianas, la Feminist Library se esfuerza por ser un lugar seguro y accesible para todos. Aislinn enfatiza que la gratitud por el acceso gratuito a estos materiales es fundamental: «Queremos que este sea un espacio radical, diferente de los espacios puramente académicos».

Desafíos financieros y la lucha por la supervivencia

A pesar de su importancia, la biblioteca ha enfrentado constantes desafíos financieros. Dependiendo de donaciones y el trabajo de voluntarios, ha logrado mantenerse a flote durante casi 50 años. En 2019, la biblioteca se mudó a su ubicación actual tras ser desalojada debido a aumentos de alquiler. Aislinn menciona que han recaudado más de 30,000 libras para mantener el acervo, pero la lucha por la financiación sigue siendo un tema delicado.

Preservación de la historia y el futuro del activismo

La Feminist Library no solo se dedica a archivar documentos, sino que también enfrenta debates internos sobre la categorización de su colección. Recientemente, la decisión de convertirse en un espacio seguro para personas trans ha generado discusiones sobre la inclusión de materiales considerados transfóbicos. «Estamos evaluando qué documentos tienen valor histórico y cuáles debemos conservar», explica Aislinn. Este enfoque reflexivo asegura que la biblioteca no solo preserve la historia, sino que también se adapte a las necesidades de la comunidad actual.