La Federación Surcoreana de Fútbol (KFA) se encuentra en el centro de una polémica que ha sacudido al mundo del fútbol. Según un informe del Ministerio de Cultura, Deportes y Turismo, la KFA habría utilizado tarjetas de crédito corporativas para pagar servicios de entretenimiento sexual a árbitros y coordinadores de partidos extranjeros entre 2011 y 2012. Este escándalo se suma a otra investigación en curso sobre la designación del exseleccionador Hong Myung-bo.

La revelación, hecha pública por la agencia de noticias Yonhap detalla que estos pagos se realizaron en salones de masajes y otros establecimientos para adultos en Seúl y otras ciudades que albergaron partidos internacionales. Entre los encuentros involucrados se encuentran las eliminatorias para los Juegos Olímpicos de Londres 2012 y el Mundial de Brasil 2014.

Los detalles del escándalo

Según el informe, alrededor de una docena de árbitros y coordinadores de partidos procedentes de JapónEmiratos Árabes UnidosIránBahréin y Uzbekistán habrían recibido estos beneficios. La selección de Corea del Sur mantuvo una racha invicta durante esos partidos, con cinco victorias y dos empates.

Antiguos responsables de la KFA declararon que esta práctica era habitual en aquella época y que algunos árbitros solicitaban expresamente ser atendidos en locales para adultos. Aunque los salones de masajes que ofrecen servicios sexuales están extendidos en Corea del Sur, la prostitución está prohibida. Además, los estatutos de las federaciones internacionales de fútbol prohíben cualquier forma de compensación económica a los árbitros.

Investigaciones en curso

El jueves 6 de agosto de 2026, las autoridades registraron las oficinas de la KFA como parte de una investigación sobre el nombramiento de Hong Myung-bo. La Policía Metropolitana de Seúl confiscó documentos, teléfonos y ordenadores en busca de posibles irregularidades en el proceso de contratación.

Hong Myung-bo asumió el cargo en 2026 y dejó la selección después de la eliminación en la fase de grupos del Mundial. El proceso de su designación había generado cuestionamientos desde el comienzo y terminó involucrando al entonces presidente de la KFA, Chung Mong-kyu y al exdirector técnico Lee Im-saeng.

Consecuencias y futuro del fútbol surcoreano

La acumulación de investigaciones ha generado un problema que trasciende los nombres involucrados, afectando la credibilidad de la institución que debe administrar el fútbol surcoreano. Una federación necesita que sus decisiones deportivas, administrativas y arbitrales sean percibidas como transparentes. Cuando aparecen sospechas sobre la utilización de recursos, la elección de entrenadores o la relación con árbitros, la confianza comienza a deteriorarse.

Además, la crisis puede tener consecuencias deportivas. Una dirigencia debilitada pierde capacidad para planificar, negociar y construir proyectos a largo plazo. Los entrenadores trabajan con mayor incertidumbre, los futbolistas quedan atrapados en conflictos institucionales y la selección puede terminar pagando en la cancha problemas que nacieron en los despachos.

La situación también resulta especialmente incómoda porque Corea del Sur ha construido durante las últimas décadas una de las estructuras futbolísticas más importantes de Asia. El crecimiento de su selección, la organización de grandes competiciones y la presencia internacional de sus jugadores hicieron que el país se consolidara como una referencia continental. Una crisis institucional prolongada puede poner en riesgo parte de ese proceso.

La gran incógnita ahora es si los dos casos terminarán produciendo consecuencias concretas o quedarán como nuevos capítulos de una crisis dirigencial que lleva años acumulando cuestionamientos. El fútbol surcoreano necesita algo más que resultados para recuperar estabilidad. Necesita reconstruir la confianza en quienes toman las decisiones.