La economía argentina enfrenta una nueva prueba con la inflación de marzo, que según varias consultoras privadas vuelve a situarse cerca del 3% mensual. El movimiento contradice la desaceleración que busca la administración del presidente Javier Milei y pone en el centro del debate los aumentos en alimentos, combustibles y tarifas de servicios públicos. En ese contexto, la publicación oficial del INDEC prevista para el 14 de abril será el termómetro que confirme si la tendencia a la baja se estancó.
Los reportes privados coinciden en que la suba de precios tiene origen en incrementos puntuales que se contagian al resto de la canasta de consumo. Para muchos analistas, un ritmo mensual de cerca del 3% implica que el primer trimestre acumuló una variación cercana al 12% y que la inflación interanual alcanza cifras superiores al 31%. Ese escenario obliga a combinar lecturas técnicas con la evaluación política del gobierno, que busca sostener expectativas mientras ajusta medidas para contener los aumentos.
Estimaciones de consultoras y números clave
El centro de estudios Libertad y Progreso ubicó la inflación de marzo en torno al 2,9%, lo que llevaría la suba trimestral al 8,9% y la anual al 31,9%. Otras firmas, como Analytica y Eco Go, ofrecieron estimaciones similares cercanas al 3%. Estas proyecciones incluyen movimientos semanales: por ejemplo, se registró un aumento en precios de alimentos del 0,3% en la última semana del mes, una señal de presión sobre la canasta básica que puede mantener alta la inflación mensual.
Riesgos de contagio desde los combustibles
Los economistas advierten que uno de los factores más importantes a seguir es el traspaso de los ajustes en combustibles hacia el resto de los precios, especialmente a través de los costos de transporte. Julián Neufeld, de la Fundación Libertad y Progreso, señaló que la velocidad del traspaso podría determinar si la inflación de abril acelera o modera la tendencia. En términos sencillos, el traspaso es el mecanismo por el cual aumentos en insumos logísticos terminan impactando los precios finales de bienes y servicios, amplificando efectos iniciales.
Reacción del gobierno y lectura de Caputo
El ministro de Economía, Luis Caputo, reconoció preocupación por el ritmo de recuperación y admitió que la inflación de marzo podría romper la senda descendente observada anteriormente. Caputo remarcó que, aunque algunos indicadores como el PIB, las exportaciones y el consumo privado muestran niveles record, la dinámica de la demanda todavía no refleja una recuperación firme. También mencionó el posible comportamiento del EMAE (índice de actividad económica), anticipando que cifras más frías no desviarán al gobierno de sus objetivos fiscales y monetarios.
Preocupación por la velocidad de la recuperación
Caputo subrayó su inquietud por la «velocidad» de la recuperación, al estimar que el país tiene potencial para crecer en torno al 9% o 10% en condiciones favorables. Esa afirmación contrapone un diagnóstico de oportunidades estructurales —como una cosecha potente y sectores exportadores fuertes— con la realidad cotidiana de los hogares, donde el consumo todavía no recupera niveles previos. La distancia entre esos planos explica la cautela oficial ante cifras de inflación que no convergen rápidamente a la meta prevista.
Perspectivas y factores a monitorear
Para los analistas, además del impacto de los combustibles es clave observar la evolución de las tarifas reguladas y la respuesta de la política monetaria a eventuales rebotes inflacionarios. El gobierno mantiene anuncios y objetivos de control de precios, pero la efectividad dependerá de la combinación entre medidas fiscales, oferta de bienes y expectativas de agentes económicos. La lectura conjunta de los datos del INDEC del 14 de abril y los indicadores de actividad determinará si marzo fue una anomalía o el inicio de una nueva etapa inflacionaria.
En síntesis, el escenario actual es de vigilancia: consultoras privadas alertan sobre una inflación de marzo cercana al 3%, con riesgos claros en el traspaso de aumentos de combustibles y tarifas, mientras el equipo económico liderado por Luis Caputo busca identificar señales de consolidación en la recuperación sin perder el rumbo de sus metas macroeconómicas.