En un movimiento estratégico que podría alterar el comercio global, los hutíes han tomado el control de la isla de Perim en el estrecho de Bab el-Mandeb. Esta acción, realizada el 11 de septiembre de 2026, consolida su dominio sobre una de las rutas marítimas más importantes del mundo, conectando Europa con Asia a través del mar Rojo y el canal de Suez.

La isla de Perim, ubicada en el centro del estrecho, es un punto clave para el control de esta vía marítima. Su captura, junto con la toma de la ciudad portuaria de Mokha, permite a los hutíes dominar completamente la costa yemení del mar Rojo. Este avance no solo tiene implicaciones geopolíticas, sino también económicas, afectando directamente los precios del petróleo y el transporte marítimo internacional.

La importancia estratégica del estrecho de Bab el-Mandeb

El estrecho de Bab el-Mandeb, con sus 36 kilómetros de ancho, es una arteria vital para el comercio mundial. Antes de la guerra en Irán, aproximadamente cinco millones de barriles de petróleo transitaban diariamente por esta ruta. Además, el 8% de los envíos mundiales de gas natural licuado (GNL) pasan por el estrecho, lo que lo convierte en una vía crucial para el suministro energético global.

La importancia del estrecho se ha incrementado aún más desde que la guerra en Irán cerró de facto el estrecho de Ormuz. Arabia Saudita, que ha dependido de esta ruta para sus exportaciones de petróleo, ahora enfrenta una nueva amenaza en Bab el-Mandeb. Un cierre de esta vía interrumpiría el 12% del suministro mundial de petróleo, lo que tendría un impacto significativo en los mercados energéticos.

El avance hutí y sus implicaciones

Los hutíes, respaldados por Irán, han lanzado una ofensiva en los últimos días para controlar el estrecho de Bab el-Mandeb. Su avance incluye la toma de la isla de Perim, la ciudad portuaria de Mokha y otras islas estratégicas en el archipiélago de Hanish. Este movimiento ha generado preocupación en la comunidad internacional debido a su potencial impacto en el comercio y los precios del petróleo.

El portavoz militar hutí, Yahya Sarea, ha declarado que el grupo no representa una amenaza para el transporte marítimo internacional, pero solo atacaría a los buques procedentes de Arabia Saudita. Sin embargo, esta afirmación ha sido recibida con escepticismo, dado que los hutíes han atacado previamente buques sin vínculos aparentes con Israel durante la guerra de Gaza.

Impacto en los precios del petróleo y el comercio

La toma de la isla de Perim y la ciudad de Mokha ha contribuido a un aumento drástico de los precios del petróleo. El barril de Brent ha vuelto a rondar los 100 dólares, reflejando la incertidumbre en los mercados energéticos. Además, el comercio mundial, que abarca una amplia gama de bienes, también está sufriendo las consecuencias de esta interrupción.

Un bloqueo del estrecho de Bab el-Mandeb tendría un efecto similar al del incidente del buque de carga Ever Given en el Canal de Suez en 2021. Este evento provocó graves cuellos de botella en las cadenas de suministro globales, aumentando los costes y retrasos en las entregas de petróleo y otros productos.

El papel de los hutíes en el conflicto

Yemen ha sido devastado por una guerra civil que comenzó en 2014, cuando los hutíes derrocaron al gobierno de Saná. El conflicto se intensificó en 2015 con la intervención de una coalición de estados árabes liderada por Arabia Saudita. Según la ONU, los combates han dejado más de 150.000 muertos y han desencadenado una de las peores crisis humanitarias del mundo.

En 2022 se acordó un alto el fuego mediado por la ONU, pero comenzó a desmoronarse en julio de 2026, cuando los hutíes anunciaron un «embargo marítimo» contra Arabia Saudita. Desde entonces, han lanzado ataques con misiles y drones contra aeropuertos, instalaciones petroleras y buques cisterna saudíes en el mar Rojo.

Si los hutíes logran controlar completamente el estrecho de Bab el-Mandeb, Irán obtendría una ventaja significativa en su guerra contra Estados Unidos e Israel, poniendo en mayor riesgo el suministro mundial de petróleo. El transporte marítimo mundial está bajo presión, y una nueva interrupción en esta ruta podría agravar aún más la crisis del mercado energético.