Colombia enfrenta un desafío energético ante la proximidad de un fenómeno de El Niño que puede reducir los caudales y presionar el sistema eléctrico nacional. En este contexto, autoridades de Antioquia y operadores energéticos han pedido con urgencia a la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales que autorice cambios operativos en Hidroituango para aumentar su capacidad de almacenamiento. El llamado público y técnico se intensificó en informes difundidos el 15.05.2026, cuando se advirtió que, si no se toman medidas, la nación podría enfrentar alzas en las tarifas eléctricas y, en el peor de los escenarios, racionamientos.
La propuesta central consiste en elevar la operación del embalse desde la cota actualmente permitida hasta la cota 420, su límite técnico. Ese ajuste implicaría acumular cientos de millones de metros cúbicos extra de agua y transformar a la central en una especie de batería hídrica capaz de sostener la generación en meses secos. Voces técnicas y políticas, entre ellas la Sociedad Hidroituango S.A., el gobernador de Antioquia y directivos de EPM, han explicado los beneficios inmediatos y las condiciones que la ANLA exige para permitir el llenado.
¿Qué cambia al subir la cota y cuánto aporta?
Subir la cota de 408 a 420 metros puede parecer un detalle menor, pero en términos de volumen equivale a más de 390 millones de metros cúbicos adicionales, según cálculos técnicos. Ese volumen extra ha sido comparado con la generación continua de una planta térmica de alrededor de 130 megavatios o con el consumo eléctrico de una gran ciudad durante dos semanas; en otro formato, permitiría disponer de días de producción hidroeléctrica barata en la temporada de menor lluvia. Actualmente el embalse opera cerca del 53% de su volumen útil por la limitación impuesta en 408 metros, lo que obliga a dejar correr agua que podría almacenarse para la época crítica.
Condiciones, trámites y tensiones regulatorias
El principal freno administrativo es la exigencia de la ANLA de remover la cobertura vegetal en las orillas antes de elevar el nivel, trámite que implica autorización ambiental y labores en unas 68 hectáreas de predios ya adquiridos por el operador. Desde el 21 de abril la solicitud de modificación está sobre la mesa de la autoridad para su evaluación, y en paralelo persisten tensiones tras procesos previos que la misma entidad abrió contra el proyecto en abril de 2026. La petición de flexibilizar requisitos se sustenta en argumentos de seguridad nacional y en la urgencia climática: sólo quedan unas semanas de lluvias favorables para acumular reservas.
Aspectos ambientales y medidas de mitigación
Quienes defienden el llenado proponen hacerlo de forma controlada y gradual, monitoreando la fauna y la estabilidad de laderas en las 3.800 hectáreas del embalse. Técnicos señalan que el incremento sería paulatino, con ritmos del orden de 35 centímetros diarios que, a ese paso, llevan el embalse a la cota solicitada en aproximadamente 34 días. Además, se asegura que se implementarán planes de manejo de material orgánico y protección de ecosistemas para minimizar impactos, combinando la necesidad operativa con protocolos ambientales y seguimiento continuo.
Estrategias complementarias para proteger la red eléctrica
Ante la posibilidad de un Súper Fenómeno de El Niño con probabilidades altas según el Ideam, las autoridades plantean medidas inmediatas: encender de forma preventiva plantas termoeléctricas para bajar la presión sobre embalses, y coordinar la operación de cuencas como Guatapé-San Carlos para garantizar fluidez en la cadena de generación. EPM ya trabaja en proyectos adicionales, como el diseño del proyecto Espíritu Santo, que contribuirían a diversificar la oferta y mejorar la confiabilidad del sistema interconectado.
Impacto financiero y social
Si no se adoptan medidas, los expertos advierten sobre incrementos en la tarifa mayoristas y riesgo de racionamientos que afectarían hogares e industrias. Para dimensionar, Hidroituango aportó entre enero y abril de 2026 más de 3.160 GWh, cerca del 11% de la demanda mensual y abasteciendo en promedio a 3,8 millones de hogares; esa contribución ilustra por qué su disponibilidad es decisiva para la estabilidad del mercado eléctrico y para evitar subidas abruptas en las facturas.
Conclusión
La discusión se reduce a una decisión de balance: autorizar el llenado hasta la cota 420 con medidas de mitigación ambiental y control operativo, o mantener las restricciones y afrontar mayores riesgos de costo y suministro ante la llegada del fenómeno climático. Autoridades regionales y operadores insisten en que el tiempo apremia y que la combinación de reserva hídrica, uso estratégico de térmicas y nuevos proyectos puede evitar apagones y proteger la economía del país.
