El brote de hantavirus a bordo del crucero MV Hondius ha provocado un cruce de versiones entre autoridades locales, organismos internacionales y la empresa operadora. Mientras la OMS advierte sobre la posibilidad —aunque rara— de transmisión persona a persona entre contactos muy estrechos, funcionarios de Tierra del Fuego sostienen que es improbable que el origen haya sido la ciudad de Ushuaia. En el centro del conflicto están los casos confirmados y sospechosos que dejaron, hasta ahora, tres fallecidos y varios pacientes evacuados para atención hospitalaria en distintos países.
Trayecto del barco y cifras contrastadas
La travesía del MV Hondius partió desde Ushuaia según varios informes, aunque las crónicas citan fechas distintas: una fuente indica salida el 1 de abril y otra menciona el 20 de marzo; esos datos permanecen en los registros de la ruta. Las cifras de personas a bordo también varían: la operadora reportó 88 pasajeros y 59 tripulantes, mientras que otros recuentos hablan de alrededor de 149 personas procedentes de 23 países. Entre los afectados hay dos casos confirmados de hantavirus y varios sospechosos; tres personas han fallecido y algunos enfermos fueron trasladados a Sudáfrica y a países europeos para recibir atención médica especializada.
Investigación sanitaria y control en Ushuaia
Desde el gobierno provincial de Tierra del Fuego el director de Epidemiología explicó que las inspecciones portuarias y los controles sanitarios se realizaron antes de la partida y que el barco cumplió con los protocolos de fumigación y control de roedores. Aquella autoridad destacó que en la provincia no hay registro del principal transmisor conocido, el ratón de cola larga, y que el área no figura como endémica: según el informe provincial, desde enero de 2026 se notificaron 32 casos en el país, ninguno en Tierra del Fuego. Por eso, el diagnóstico local apunta a una probabilidad baja de origen autonómico.
Protocolos a bordo y auditorías
Los documentos relacionados con seguridad biológica de líneas polares obligan a controles previos, reportes del capitán y revisión por el servicio de Salud de Frontera; en este caso se afirma que el crucero llevaba discos y preventivos para las amarras y que pasó auditorías externas sobre plagas. Aun así, la detección de casos en alta mar complica la trazabilidad: hay que combinar entrevistas, cronologías de síntomas y análisis de laboratorio para determinar si el foco fue un contacto con roedor en tierra, en alguna isla visitada o un contagio entre personas.
Respuesta internacional y escenarios de transmisión
La OMS ha subrayado que, aunque el hantavirus se transmite habitualmente por roedores y sus excretas, existe evidencia de que la cepa de los Andes puede, en circunstancias excepcionales, transmitirse entre personas en contactos muy cercanos. Por esa razón la organización acompaña a autoridades locales en el muestreo y en la implementación de medidas como desinfección, uso de EPP por quienes atienden a enfermos y aislamiento de casos sospechosos. Países como Sudáfrica y los Países Bajos han recibido evacuados para atención clínica, y equipos sanitarios de Cabo Verde subieron a bordo para asistir en los testeos.
Implicaciones clínicas y medidas prácticas
Desde el punto de vista médico, no existen antivirales específicos para muchos tipos de hantavirus, por lo que el tratamiento es en gran parte de soporte: oxigenoterapia y manejo de complicaciones respiratorias. Las autoridades recomiendan vigilancia activa de síntomas respiratorios entre pasajeros y tripulación, prueba por PCR o serología para los casos sospechosos y registro detallado de contactos. Mientras tanto, las administraciones portuarias evalúan cuál será la próxima escala del barco y si será posible desembarcar pacientes, siempre priorizando la protección de la población local.
En las próximas etapas de la investigación se combinarán análisis de laboratorio, entrevistas epidemiológicas y revisiones de los registros de puerto para intentar reconstruir la cadena de eventos. Aunque los expertos llaman a la calma y califican el riesgo para la población general como bajo, el incidente recalca la complejidad de manejar emergencias sanitarias en rutas marítimas remotas y la necesidad de protocolos robustos de salud pública y colaboración internacional.
