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4 junio 2026

Guía práctica para calcular costos y financiamiento de una cocina en mayo de 2026

Conozca cuánto cuesta una refacción estándar, cómo influyen los índices de construcción y qué líneas de crédito convienen para financiar obra

Guía práctica para calcular costos y financiamiento de una cocina en mayo de 2026

En mayo de 2026 reformar o ampliar una cocina sigue siendo una decisión que combina estética y números. Según el relevamiento más reciente, una refacción estándar para una cocina de 5,6 m² demanda cerca de $9.236.697, equivalente a US$6220 a valores de febrero —el último mes relevado—. En el último año el gasto en pesos subió un 15,83%, mientras que en dólares bajó un 4,83%. El presupuesto tipo incluye demolición, recambio completo de cañerías de agua y gas, nueva mesada de granito, muebles bajo mesada y alacenas, grifería monocomando, instalación eléctrica, revestimientos cerámicos, luminarias y pintura general.

Si a esa intervención se suma la renovación del baño, el costo se eleva a aproximadamente $17.513.630 —unos US$11.793—, cifra que en moneda extranjera se mantiene prácticamente igual al año anterior. Pero cuando se piensa en ampliar —ganar metros, integrar ambientes o invadir parte de un patio— la variable decisiva deja de ser solo el equipamiento y pasa a ser el costo de la construcción, que incorpora materiales, mano de obra y gastos generales.

Costos actuales y variables que explican la suba

El Índice del Costo de la Construcción (ICC) del Gran Buenos Aires, elaborado por el INDEC, registró en marzo de 2026 un aumento mensual del 2,5% en pesos. Ese incremento se explicó por variaciones internas: materiales +1,8%, mano de obra +3,4% y gastos generales +1,8%. Informes privados indican que, para ese mes, el costo por metro cuadrado ya superaba los $2.000.000. En la práctica, ampliar una cocina puede encarecer el proyecto entre un 20% y un 40% respecto de una refacción estándar, según la complejidad estructural y la necesidad de obra nueva.

Opciones de financiamiento

Ante este escenario los créditos volvieron a cobrar protagonismo: varias entidades ofrecen líneas hipotecarias indexadas que apuntan a obras y refacciones. En general, los productos contemplan plazos extensos, tasas más competitivas que un préstamo personal y cuotas que suelen limitarse a un porcentaje del ingreso familiar (por lo general por debajo del 25%). Existen al menos siete bancos con líneas específicas para refacción bajo el esquema UVA, que exigen documentación técnica y presupuestaria para avanzar con la aprobación.

Principales bancos y condiciones

Banco Ciudad financia hasta el 100% del presupuesto de obra, siempre que ese monto no supere el 50% del valor de tasación del inmueble; plazo máximo 10 años, tasa 10,5% + UVA y la cuota no puede exceder el 20% de los ingresos. El monto máximo del préstamo informado es de $130.000.000. Por su parte, Banco Nación cubre hasta el 75% del presupuesto de obra con plazos de 5, 10 o 15 años y un plazo de obra de hasta 12 meses. El tope de financiación se expresa en UVAs: 157.500 UVAs a una tasa del 6% o 210.000 UVAs a una tasa del 12%.

Banco ICBC ofrece financiamiento hasta el 100% del presupuesto si no supera el 50% de la tasación y con un tope de $200 millones; exige presupuesto, planos y firma de profesionales, con plazo máximo de 20 años y tasas de 6,9% para clientes con cuenta sueldo y 9,9% para el resto. Banco Supervielle plantea un plazo de hasta 15 años y una tasa del 15%, con ingreso mínimo de $5 millones y financiamiento de hasta el 50% de la tasación, sin tope máximo declarado.

Banco Patagonia financia hasta el 25% del valor de la propiedad con condiciones similares a créditos de adquisición; ofrece una tasa del 9,7% exclusiva para clientes con cuenta sueldo, plazos de devolución de hasta 30 años y un tope de hasta $140 millones. Finalmente, Banco Comafi financia hasta el 50% del valor de la vivienda permanente, con tope de $350 millones y plazos de 5 o 10 años; exige planos, presupuesto y cronograma suscriptos por un profesional, aplica una tasa del 12,5% y solicita un ingreso mínimo neto de $3.000.000.

Diseño, medidas y recomendaciones prácticas

Los especialistas en arquitectura e interiorismo insisten en que una cocina funcional se proyecta en función del uso real y de las personas que la habitan. Antes de elegir acabados conviene medir la superficie y la altura del techo para definir módulos y recorridos. Desde el punto de vista técnico, el bajo mesada suele instalarse a 90 cm de altura y con una profundidad de 60 cm; el zócalo recomendable ronda entre 10 y 15 cm; y las alacenas típicas se resuelven entre 70 y 90 cm de alto por 30 cm de profundidad. También es esencial planificar las tomas eléctricas, el gas, los desagües y la ventilación.

Regla del triángulo y circulación

Para optimizar la dinámica, la llamada regla del triángulo continúa vigente: vincular almacenamiento (alacena o heladera), preparación (mesada y bacha) y cocción (anafe o cocina) formando un triángulo cuyos lados tengan al menos 120 cm cada uno. La fluidez en los pasillos pide un paso funcional mínimo de 90 cm y se recomienda dejar al menos 40 cm libres junto a la heladera para apoyar elementos. Aunque hoy las islas y los ambientes abiertos son tendencia, mantener una estructura funcional clara es clave para que la integración sea cómoda y estética.

Conclusión

En un mercado que muestra signos de recuperación, cada metro cuadrado nuevo o reformado se evalúa como una inversión. La cocina dejó de ser un espacio íntimo para convertirse en un activo visible que suma valor a la propiedad y mejora la experiencia de uso. Entre cifras, índices y líneas de crédito conviene planear con profesionales, cotejar presupuestos y elegir una alternativa de financiamiento que respete el flujo familiar; así, una decisión estética se transforma también en una operación financiera informada.

Autor

Emanuele Negri

Emanuele Negri, exarquitecto de Turín, documentó la recuperación de un patio en la Barriera di Milano y decidió pasarse a la comunicación editorial: en la redacción promueve proyectos de regeneración urbana y firma dossiers sobre materiales sostenibles. Conserva un croquis original del primer proyecto profesional.