La Granja UARY, centro conocido como Hogar de Paso para fauna silvestre en Yopal, Casanare, permanece afectada por una ocupación que ha generado alarma institucional y pública. Según los reportes oficiales, desde el 17 de abril de 2026 se registra la presencia de terceros en el predio, situación que limita la operación normal del lugar y condiciona la atención de más de 200 animales en proceso de rehabilitación. La entidad responsable, Corporinoquia, advirtió sobre la vulnerabilidad de mamíferos, aves y reptiles que requieren cuidados continuos y protocolos médicos especializados.
La denuncia pública se difundió también en redes sociales; la senadora Andrea Padilla Villarraga compartió alertas sobre la ocupación y la posible exposición de las especies bajo cuidado. En X los ocupantes se identificaron como integrantes del Congreso de los Pueblos capítulo centro oriente, y en algunos mensajes se mencionó la exigencia de entrega del inmueble. Ante la situación, Corporinoquia solicitó acompañamiento de la Policía Nacional y la Fiscalía General de la Nación, mientras el Gobierno nacional instaló una mesa de diálogo a través del Ministerio del Interior con el fin de encontrar salidas que garanticen la protección de la fauna.
Qué está en riesgo
El centro cumple una función de interés público: conservar y recuperar individuos afectados por el tráfico ilegal, atropellamientos y tenencia irregular. En el predio hay ejemplares en estado crítico que requieren vigilancia constante, alimentación controlada y tratamientos veterinarios programados. La interrupción de labores morbilógicas y la falta de acceso permanente del equipo técnico incrementan la posibilidad de rebrotes de enfermedad, agravamiento de lesiones y pérdida de oportunidades de reinserción al hábitat. Los protocolos clínicos mencionados por Corporinoquia son procedimientos no prescindibles para garantizar la supervivencia y bienestar de estas especies.
Medidas institucionales y diálogo
Frente a la ocupación, las autoridades han optado por dos vías complementarias: la concertación y la exigencia de condiciones mínimas para la atención de la fauna. El Ministerio del Interior instaló un espacio de diálogo con voceros de las organizaciones presentes y representantes institucionales, buscando atender las demandas sociales planteadas sin comprometer la salud de los animales. Paralelamente, Corporinoquia reclamó el acompañamiento de la fuerza pública y solicitó que, mientras dure la ocupación, se permita el acceso permanente de al menos diez profesionales —médicos veterinarios, biólogos y técnicos— con disponibilidad las 24 horas para cubrir guardias y emergencias.
Accesos temporales y limitaciones
Se han autorizado ingresos excepcionales para casos urgentes, pero la corporación aclaró que estas medidas parciales no sustituyen la continuidad operativa habitual. La autorización temporal garantiza atención puntual, pero no asegura la protección integral de los ejemplares ni la posibilidad de mantener registros y protocolos en condiciones óptimas. En su comunicado, Corporinoquia insistió en la necesidad del restablecimiento del control del predio o, en su defecto, en acuerdos claros que permitan labores ininterrumpidas del equipo técnico responsable.
Impacto operativo y llamados públicos
La ocupación ha obligado a la entidad a activar inventarios y a coordinar respuestas técnicas para preservar la vida de los animales. La falta de una solución definitiva implica riesgos logísticos para el suministro de medicamentos, la alimentación especializada y la realización de cirugías o tratamientos programados. El llamado de Corporinoquia y de representantes públicos como la senadora Andrea Padilla Villarraga ha sido claro: priorizar la seguridad de la fauna y evitar que estos seres sintientes se conviertan en moneda de negociación política. La petición incluye la intervención de la Fiscalía General de la Nación y la Policía Nacional en el marco de la ley para proteger el patrimonio natural.
Contexto y posibles escenarios
Mientras avanza el diálogo, persisten interrogantes sobre la duración de la ocupación y las demandas que motivaron la toma. La situación subraya la tensión entre reclamos sociales y la preservación de infraestructuras ambientales: el Hogar de Paso no es solo un edificio, sino un sistema de cuidado que requiere continuidad. Las autoridades han reiterado que actuarán conforme a la Constitución y a la normativa vigente, al tiempo que buscan soluciones que no comprometan la integridad de los animales ni la seguridad de los trabajadores del centro.
Próximos pasos
La expectativa gira en torno a acuerdos que permitan el acceso 24/7 del personal técnico y la resolución de la ocupación mediante mecanismos legales o de concertación antes de que la atención a la fauna se vea irremediablemente afectada. Corporinoquia mantiene un inventario detallado de los ejemplares y pide a la opinión pública y a las instituciones priorizar medidas que garanticen la continuidad de los protocolos clínicos y la vida de las especies en rehabilitación.