El pasado lunes 26 de octubre, Miguel Armando Castellanos Serrano, exsecretario de Gobierno de Cúcuta, fue abatido a tiros en el sector de El Pórtico, en la vía del Anillo Vial Occidental. El homicidio, que ocurrió mientras se desplazaba en una camioneta blindada acompañada de su hijo menor, desencadenó una serie de manifestaciones de pesar y de exigencia de justicia por parte de diversas instituciones y personalidades.

En redes sociales, el club Independiente Santa Fe mostró su solidaridad con la familia del fallecido. El mensaje oficial, publicado en su cuenta de X, señalaba: “Independiente Santa Fe lamenta profundamente el fallecimiento del señor Miguel Castellanos Serrano”. Además, el equipo añadió un fraterno saludo a los allegados y cerró la publicación con las siglas QEPD, acompañada de una imagen de fondo oscuro con un lazo negro que reforzaba el tono de luto.

Detalles del ataque y la recompensa anunciada

Según el secretario de Seguridad de la Gobernación de Norte de Santander, George Quintero, el vehículo fue impactado por una motocicleta, lo que provocó que el exfuncionario descendiera para averiguar la causa del choque. En ese momento, el conductor de la motocicleta le disparó, hiriéndolo en la cabeza. A diferencia de otras ocasiones, Castellanos no contaba con su equipo de escolta, pese a estar bajo el esquema de protección de la Unidad Nacional de Protección (UNP). El motivo de su desplazamiento era una visita a su hermano enfermo, el exsenador Jairo Castellanos.

La Gobernación de Norte de Santander reaccionó ofreciendo una recompensa de hasta 50 millones de pesos a quien proporcione información que conduzca a la identificación y captura de los responsables. El gobernador William Villamizar instó a las autoridades a emplear «toda la capacidad institucional» para esclarecer el crimen.

Reacciones de la esfera política y de control

El asesinato generó un amplio rechazo por parte de dirigentes nacionales y locales. El alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, manifestó: «Hacer política en este país no puede costar la vida«, y pidió una investigación rápida y sanciones ejemplares. Por su parte, el presidente Abelardo De La Espriella calificó el hecho como inaceptable, señalando que «¡El asesinato de Miguel Castellanos no puede quedar impune!» y ordenó a la Policía Nacional y a la Fiscalía actuar con celeridad.

El procurador general, Gregorio Eljach, entregó su «rechazo absoluto» al homicidio y reiteró su solidaridad, especialmente con los hermanos de la víctima, Jairo y Leandro Castellanos, concejal de Bogotá y exjugador de Santa Fe. Entidades de control como la Contraloría y la Defensoría también exigieron resultados concretos en la investigación, mientras Indepaz recordó los riesgos que enfrentan los liderazgos políticos y sociales en el departamento.

Perfil de Miguel Castellanos y el contexto político

Antes de su muerte, Miguel Castellanos había sido mayor retirado de la Policía Nacional y desempeñó el cargo de secretario de Gobierno de Cúcuta entre enero de 2024 y enero de 2026, bajo la administración del alcalde Jorge Acevedo. Tras su renuncia, se perfilaba como precandidato a la alcaldía en las elecciones regionales de 2027, lo que le había convertido en una figura relevante dentro del escenario político local.

Su linaje también está estrechamente ligado al deporte: su hermano Leandro Castellanos jugó como arquero en la plantilla profesional masculina de Independiente Santa Fe**, y actualmente ocupa un puesto como concejal en la capital nacional. La tragedia, por tanto, impacta tanto al ámbito político como al deportivo, reforzando la sensación de vulnerabilidad que atraviesa la región.

El asesinato de Miguel Castellanos ha puesto en evidencia la violencia que persiste contra figuras públicas en Norte de Santander, ha movilizado a instituciones para ofrecer una recompensa económica y ha generado una cadena de expresiones de duelo y exigencia de justicia por parte de clubes, autoridades y partidos políticos.