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4 junio 2026

Gemelo digital lunar «Esperanza»: la idea de María Jesús Puerta Angulo que sorprendió a la NASA

María Jesús Puerta Angulo creó «Esperanza», un gemelo digital con IA para reciclar residuos en la Luna, ganó un concurso de NASA pero no pudo cobrar el premio por requisitos de nacionalidad

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La ingeniera española María Jesús Puerta Angulo se convirtió en una de las seis premiadas de un desafío internacional promovido por NASA tras presentar un proyecto bautizado como Esperanza, un gemelo digital capaz de reutilizar residuos generados por misiones lunares. Desde su casa en Tarragona, y trabajando sola con una computadora modesta, desarrolló el modelo que propone transformar desechos y regolito en materias útiles para futuras bases lunares. En este contexto, regolito se define como el polvo y fragmentos rocosos que cubren la superficie lunar, y su aprovechamiento es clave para la autosuficiencia en la Luna.

Aunque la propuesta fue reconocida entre cerca de 1.200 candidaturas de 80 países y la organización otorgó un premio simbólico que valoraba la fase inicial, Puerta no pudo acceder al premio económico de 1 millón de dólares debido a unas condiciones administrativas que requerían ser ciudadano o residente legal en EEUU. Ella admite que se centró en el aspecto técnico y no leyó al detalle las casi cincuenta páginas de normativa. La situación abrió una ventana de alternativas: alianzas con equipos estadounidenses o presentar la tecnología vía contratos privados, opciones que la propia creadora valora con reservas.

El concepto técnico de «Esperanza»

La propuesta de Esperanza parte de la idea de una economía circular aplicada a instalaciones lunares y se apoya en inteligencia artificial para optimizar procesos. Puerta integró datos públicos de NASA —sobre la composición en óxidos y minerales del regolito y sus propiedades físicas— en un simulador propio que calcula balances de masa y energía. Ese simulador evalúa rutas de aprovechamiento que incluyen separación magnética, fundición, pirólisis y mezclas con regolito para producir materiales como metales, plásticos, combustibles y hormigón lunar. El objetivo técnico es reducir la necesidad de enviar suministros desde la Tierra al mínimo.

Tecnologías y procesos clave

En la práctica, Esperanza modela cada etapa: detección del contenido mineral, separación de fracciones, conversión termoquímica y ensamblaje de compuestos útiles. La inteligencia artificial actúa como gestor del sistema, proponiendo rutas eficientes según disponibilidad de recursos y energía. Las operaciones simuladas incluyen la separación magnética para extraer fracciones ferrosas, la pirólisis para recuperar compuestos orgánicos y la fundición para producir metales y aleaciones; todas las etapas están conectadas por cálculos de balances, lo que permite estimar rendimiento, consumo energético y potencial de producción de materiales in situ.

Restricciones legales y caminos posibles

El obstáculo administrativo no es menor: las bases del concurso reservaban las siguientes fases y la compensación económica a personas con ciudadanía o residencia legal en EEUU. Por ello, aunque la idea pasó la primera criba, la continuidad del proyecto hacia prototipos reales exige una cooperación formal con entidades estadounidenses. Puerta comenta que ya hay interesados y que dispone de plazo hasta enero para decidir la vía. La alternativa de formar alianzas implica renunciar en parte al liderazgo del proyecto, según las condiciones del certamen, o bien estructurar contratos privados que permitan seguir desarrollando la tecnología fuera del marco de premios.

Alianzas y liderazgo

Entre las opciones, la más rápida es la asociación con partners americanos que aporten la condición legal requerida; otra pasa por comercializar la solución mediante acuerdos de consultoría o spin-offs que desarrollen prototipos para clientes gubernamentales o privados. Puerta admite que no desea inmediatamente entrar en contratos complejos, pero reconoce que unir fuerzas con equipos en EEUU podría ser la llave para que Esperanza deje de ser solo un modelo y pase a pruebas operativas.

Trayectoria personal y mensaje

Más allá de la técnica, la historia de la ingeniera es también un relato de superación. Con estudios en Ingeniería de Minas y en Recursos Naturales y Energéticos, se define como una profesional multidisciplinar y en constante formación; incluso obtuvo la licencia de piloto de drones por curiosidad y versatilidad. Presentó su proyecto como un reto personal para demostrar a sus hijos que el trabajo y la perseverancia rinden frutos. Además ha enfrentado un cáncer de mama hace varios años y sigue tratamiento, lo que para ella refuerza el valor de persistir pese a las dificultades.

El reconocimiento de NASA llegó en forma de certificado y pegatinas que ahora decoran su frigorífico, un recuerdo que simboliza el alcance internacional de su trabajo. Para Puerta, que el proyecto Esperanza y la ciudad de Tarragona aparezcan vinculados con un desafío lunar es una fuente de orgullo. Ahora, su reto es decidir la estrategia que convierta ese modelo digital en una tecnología tangible que contribuya a la sostenibilidad de las misiones humanas en la Luna.

Autor

María Vázquez

María Vázquez, zaragozana de 38 años con gafas y mirada analítica, rememora haber cubierto la crecida del Ebro en 2015 desde la ribera del Actur. Afirma la necesidad de rigor y contexto en cada pieza; es licenciada en Historia por la Universidad de Zaragoza y mantiene una columna semanal sobre vida urbana y políticas públicas.