En medio de una campaña marcada por la preocupación ciudadana por la violencia, Keiko Fujimori se perfila como la candidata con mayor intención de voto y presenta un paquete de medidas centrado en la seguridad y la cooperación internacional. Según sondeos previos al silencio electoral, su respaldo ronda el 15% en un escenario fragmentado donde más de treinta aspirantes dividen la preferencia. La candidata, que busca la presidencia por cuarta vez, ha propuesto una acción rápida en sus primeros tres meses en el poder para restaurar el orden y ofrecer respuestas contundentes a la sensación de inseguridad que perciben los peruanos.
Fujimori enlaza sus propuestas locales con una visión regional: apuesta por alinearse con gobiernos conservadores en América Latina y por reactivar el papel de estados unidos en la región para atraer inversión y apoyo en seguridad. En declaraciones públicas y a medios, planteó solicitar al Congreso poderes especiales para modernizar estaciones policiales, fortalecer el control de prisiones y permitir a las Fuerzas Armadas colaborar junto a la Policía Nacional en puntos clave como las fronteras. Estas propuestas suman debate en un país que enfrenta un repunte de extorsiones y en el que parte de la opinión pública responsabiliza a redes foráneas, aunque especialistas advierten también de grupos locales.
Contexto electoral y el mapa de candidaturas
La elección se desarrolla en un contexto político volátil que ha visto alternancia rápida en el poder: el amplio número de aspirantes —inicialmente 36 y, tras la muerte de un candidato en un accidente, 35 en carrera— evidencia la fragmentación partidaria. Ese panorama incrementa la probabilidad de que la votación se decida en una segunda vuelta, prevista para el 7 de junio si ningún postulante supera el 50% en la primera ronda del 12 de abril. La dispersión de votos se refleja en sondeos como el de Ipsos del 6 de abril, donde Fujimori aparece al frente con alrededor del 15% y varios candidatos competitivos en rangos de un dígito.
Propuestas clave de Fujimori
El eje central de su oferta es la mano dura contra la delincuencia. Propone un paquete de medidas que incluye solicitar facultades para dictar decretos de emergencia de corto plazo, modernizar la infraestructura policial y aumentar la presencia militar en cárceles y pasos fronterizos. En su plan también figura la expulsión de ciudadanos indocumentados, una medida que busca responder al clamor por mayor control migratorio y que conecta con tendencias conservadoras en la región. Además, hace un llamado explícito a atraer inversión estadounidense, argumentando que un mayor vínculo con Washington facilitaría apoyo en seguridad y crecimiento económico.
Relaciones internacionales y ecos regionales
Fujimori ha dialogado de forma abierta sobre la necesidad de alinearse con líderes de derecha en la región, citando a mandatarios actuales y recientes como ejemplo del giro conservador que, a su juicio, prioriza la libertad económica y el orden público. También ha señalado que su rol sería incentivar una mayor participación de Estados Unidos en asuntos regionales. Esa postura se enmarca en un contexto donde varios gobiernos latinoamericanos han adoptado políticas similares y donde la referencia explícita a figuras internacionales forma parte de la estrategia para consolidar apoyos ideológicos.
Desafíos políticos y percepción pública
A pesar del liderazgo en las encuestas, Fujimori enfrenta el desafío de superar la desconfianza hacia la clase política y a su propio pasado familiar: es hija del expresidente Alberto Fujimori, condenado por crímenes y que falleció en septiembre de 2026 tras años de controversia judicial. Para avanzar hacia un balotaje y, eventualmente, gobernar, deberá negociar con un Congreso que se anticipa fragmentado y con una sociedad donde un porcentaje notable de votantes se declara indeciso o dispuesto a presentar boleta en blanco. Encuestas recientes muestran que cerca del 16% de los electores permanecen sin decidir y un 11% piensa votar nulo o en blanco, lo que subraya la volatilidad del electorado.
Escenario legislativo y retos de gobernabilidad
Las elecciones incluyen además la renovación del Parlamento en un entorno que estrena la vuelta a la bicameralidad tras reformas electorales recientes, lo que complica las perspectivas de gestión si el nuevo Congreso resulta fragmentado. En ese marco, Fujimori dice promover el diálogo con otras fuerzas para conseguir consensos, especialmente en materia de seguridad. No obstante, el éxito de sus iniciativas dependerá tanto de la capacidad de negociar acuerdos como de la reacción de la opinión pública ante medidas que involucran Fuerzas Armadas en tareas de orden interno y políticas migratorias fuertes.