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4 junio 2026

Fracking en Texas: implicaciones ambientales y energéticas para México

La presidenta pidió revisar la evidencia sobre el fracking en el sur de Texas, fuente de cerca del 75% de las importaciones de gas de México

El debate sobre el fracking en Texas llegó a la agenda pública en México el 15 de abril 2026, cuando se cuestionó a la presidenta Claudia Sheinbaum sobre posibles efectos fuera de la frontera. México obtiene aproximadamente el 75% de su gas importado del sur de Texas, y esa interdependencia energética volvió a encender interrogantes sobre riesgos ambientales y seguridad del suministro. En ese marco, es importante distinguir entre la técnica —el proceso de fracturación hidráulica que libera gas de formaciones rocosas— y la gestión regulatoria que determina sus impactos.

Ante las preguntas de la prensa, la mandataria aceptó no contar con información suficiente y propuso una revisión más amplia de la evidencia disponible, así como impulsar nuevos estudios si fuera necesario. Esa postura abre varias vías de trabajo: compilar investigaciones científicas existentes, evaluar posibles efectos transfronterizos y establecer criterios claros para medir riesgos. La petición de Sheinbaum no cierra la discusión; por el contrario, la convierte en un llamado a generar datos robustos que permitan tomar decisiones de política pública informada.

Lo que señalan especialistas y autoridades académicas

En el ámbito universitario, voces como la del rector de la Universidad Autónoma de Coahuila han manifestado que no existen reportes contundentes sobre daños graves derivados del fracking en Estados Unidos que afecten directamente a México. Según esos análisis, no se han documentado accidentes mayores ni daños ambientales certificados por autoridades estadounidenses en zonas que pudieran trasladar impactos transfronterizos. También se ha subrayado que la tecnología empleada en los últimos años ha evolucionado y que, con mejores prácticas y supervisión, los riesgos pueden reducirse. No obstante, los especialistas insisten en la necesidad de datos locales y en metodologías comparables para poder concluir con seguridad.

Dependencia energética y consecuencias económicas

La relevancia del tema para México no es solo ambiental, sino también estratégica: el gas que proviene del sur de Texas es clave para la generación eléctrica, para la industria y para los precios al consumidor. Cualquier modificación en la producción, regulación o logística en Texas puede repercutir en el costo del combustible, en la estabilidad del sistema eléctrico y en la formulación de la política energética nacional. Por ello, la discusión sobre el fracking se entrelaza con debates sobre diversificación de suministros, inversión en energías alternativas y medidas para reducir la vulnerabilidad ante shocks externos.

Riesgos potenciales y límites de la información

Aunque no existe actualmente evidencia clara de impactos directos en territorio mexicano vinculados al fracking en Texas, la práctica ha sido cuestionada internacionalmente por varios motivos: el riesgo de contaminación de mantos acuíferos, emisiones atmosféricas y la posibilidad de sismos inducidos en ciertas regiones. El grado en que esos problemas se materializan depende de factores concretos como la regulación local, las técnicas empleadas, la calidad del monitoreo y la transparencia en la administración de residuos. La ausencia de estudios transfronterizos específicos limita la capacidad de afirmar que no hay afectación.

Efectos fuera del lugar de extracción

Evaluar impactos más allá del sitio de extracción exige modelos científicos que integren hidrología, calidad del aire y dinámica del suelo a escala regional. Hace falta, por tanto, coordinarse con instituciones estadunidenses, compartir datos de pozos y monitoreo, y desarrollar protocolos binacionales. La posibilidad de rastrear trazadores en agua o medir emisiones atmosféricas permite generar evidencia empírica; sin esos elementos, la incertidumbre persiste y las decisiones públicas quedan condicionadas a supuestos.

Qué está sobre la mesa y los próximos pasos

La propuesta de revisar estudios y promover nueva investigación implica acciones concretas: revisar literatura científica, encargar evaluaciones independientes y fortalecer mecanismos de vigilancia ambiental. A la par, la dependencia de casi el 75% de las importaciones de gas desde Texas coloca sobre la mesa alternativas como diversificar proveedores, impulsar proyectos domésticos de energía y acelerar la transición a fuentes menos vulnerables. En resumen, la discusión combina la necesidad de datos rigurosos con decisiones de política pública que busquen reducción de riesgos y seguridad energética.

Autor

Edoardo Castellucci

Edoardo Castellucci, veneciano, recuerda una degustación en Burano donde anotó los perfiles de un queso local: aquel episodio marcó el tono de su columna sobre vinos y sabores. En la redacción impulsa relatos sensoriales y guarda grabaciones de sommeliers y productores.