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4 junio 2026

Fiesta electrónica y recuerdo en Plaza de Mayo por el papa Francisco

Miles asistieron a una celebración gratuita en Plaza de Mayo donde el padre Guilherme combinó tecno, fragmentos de discursos papales y mensajes de encuentro

Fiesta electrónica y recuerdo en Plaza de Mayo por el papa Francisco

Al caer la tarde, la tradicional Plaza de Mayo se transformó en un escenario de música y recuerdo. La convocatoria, promovida por la Fundación Miserando y con el sello del sacerdote y DJ Guilherme Peixoto, fue gratuita y abierta: una noche pensada como homenaje al papa Francisco a propósito del primer aniversario de su partida. El evento, anunciado como revelación de una forma distinta de acercar la fe a la gente, atrajo a multitudes que ocuparon la plaza y las avenidas cercanas, con espectadores de diversas edades y procedencias.

La propuesta fusionó distintos lenguajes: luces de club, frases grabadas del pontífice y himnos populares mezclados con bases electrónicas. Sobre el escenario se veía la cruz como referencia y, detrás de las consolas, el sacerdote portugués lideró una secuencia llamada «Todos, todos, todos» que incluyó saludos al público, fragmentos de homilías y canciones conocidas reinterpretadas. La transmisión vía YouTube permitió que quienes no ingresaron a la plaza siguieran el espectáculo en pantallas gigantes, y la organización comunicó que la única condición del encuentro era el respeto y la convivencia.

La propuesta: música, fe y espacio público

La iniciativa partió de la idea de llevar un mensaje pastoral al espacio común: la periferia en el sentido que promovía Francisco, es decir, salir a la calle y encontrarse con la gente. Los organizadores eligieron Plaza de Mayo por su vínculo con la historia porteña y por ser un lugar que el papa argentino frecuentaba. Bajo el paraguas de la Fundación Miserando, con apoyos diversos, la noche se planteó como un encuentro sin entrada ni sectores exclusivos, buscando ser una experiencia inclusiva en la que la música actuara como puente entre generaciones.

El show y la respuesta del público

Repertorio y mezcla sonora

En el set del padre Guilherme convivieron desde clásicos del rock hasta éxitos urbanos actuales, todos reinterpretados con arreglos electrónicos y cortes que introducían fragmentos de discursos del papa. Temas como «Don’t stop me now» de Queen se alternaron con canciones de artistas contemporáneos, y algunos hits fueron remixados para incluir alusiones religiosas: una letra popular se transformó en estrofas que invitaban a la oración o a la acción al estilo del mensaje papal. La puesta buscó que la música no solo entreteniera, sino que también sirviera como vehículo de reflexión y pertenencia.

Multitud y cifras

Las estimaciones sobre la asistencia variaron según la fuente: en primera instancia se habló de entre 70.000 y 80.000 personas, luego los organizadores informaron que había alrededor de 120.000 asistentes en las inmediaciones, y desde la administración porteña se reportaron cifras cercanas a 250.000. La realidad visible fue una marea humana que se extendió por la Avenida de Mayo y calles aledañas, con pantallas gigantes para quienes no pudieron entrar, vendedores ambulantes y familias enteras desplazándose entre la multitud. El calor y la gran concentración obligaron a dispositivos de asistencia y a movimientos de público en distintos momentos.

Significado y reacciones institucionales

En el cierre, el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, subió al escenario y destacó la intención de usar un formato distinto para llegar a la juventud. Desde la organización se explicó que el homenaje buscaba resonar con el legado del papa: la misericordia, la cercanía y el valor del encuentro. El evento también despertó comentarios en distintos ámbitos: mientras muchos celebraron la originalidad y la masividad, algunos sectores eclesiásticos miraron con reservas la mezcla de liturgia y rave. Aun así, la presencia de autoridades y la transmisión global remarcaron la visibilidad del proyecto.

El protagonismo del sacerdote DJ no es nuevo: originario de Guimarães, al norte de Portugal, Guilherme Peixoto ganó notoriedad internacional en la Jornada Mundial de la Juventud en Lisboa y participó en ceremonias europeas invitado por el Vaticano. Antes de dedicarse a estas presentaciones masivas, ejerció como capellán militar en misiones en Kosovo y Afganistán, y desde entonces ha explorado en la música electrónica un canal de diálogo con audiencias jóvenes. La iniciativa en Plaza de Mayo buscó ser, en sus palabras, un puente entre tradición y cultura contemporánea.

Para muchos asistentes, la noche fue un alivio en medio de dificultades cotidianas: hubo quienes dijeron haber venido para celebrar un cumpleaños, otros para reconectar con la fe en un formato no convencional y otros simplemente para compartir con amigos y familia. La convocatoria, que se realizó en torno a la fecha que recuerda al pontífice, incluyó la emisión de mensajes grabados y canciones cantadas por el público, y dejó abierta la reflexión sobre cómo las expresiones religiosas se reconfiguran en espacios urbanos y culturales modernos.

Autor

Martina Marchesi

Martina Marchesi dirigió el equipo que cubrió el plan urbanístico de Florencia, apoyando una línea editorial basada en el análisis documental. Subdirectora, lleva un detalle personal reconocible: un mapa manuscrito de los barrios florentinos en su agenda.