En La Guaira, la esperanza no se apaga. A 17 días de los terremotos que sacudieron la región, dejando una estela de destrucción sin precedentes en los últimos 27 años las familias continúan su incansable búsqueda entre los escombros. El sol abrasador, con temperaturas que superan los 35 °C no detiene a quienes buscan a sus seres queridos, vivos o muertos.
Entre ellos está Giancarlos Cárdenas un hombre de 48 años que no ha dejado de remover concreto con sus propias manos desde el 24 de junio. Su hermana, Luz Joahan Cárdenas de 49 años vivía sola en el urbanismo OPP26 de la Gran Misión Vivienda Venezuela en la urbanización Caribe. Giancarlos sabe que el tiempo no está de su lado, pero su determinación es inquebrantable.
La lucha en la Torre B
La situación en la Torre B del OPP26 es crítica. La alta densidad demográfica de estas estructuras antes del sismo ha complicado las labores de rescate. Familias como la de Julissa Rivera de 30 años esperan encontrar los cuerpos de su esposo, sus tres cuñados y su suegra, todos desaparecidos desde la tragedia. Hasta el 10 de julio ninguno ha sido localizado.
Julissa expresa con firmeza su determinación: «A mí lo que me mantiene es encontrarlos, pues, sin vida, con vida, pero darles un buen sepelio. Conseguirlos y ya. No quiero que se queden allí enterrados debajo de esos escombros, no quiero dejarlos así abandonados«. Su voz refleja el dolor y la resiliencia de quienes no han perdido la esperanza.
La crítica a la distribución de recursos
Los habitantes de La Guaira critican la distribución de los recursos de salvamento. Afirman que la asistencia pesada se ha concentrado en las vías principales, dejando de lado los edificios multifamiliares de gran escala, donde el número de personas atrapadas es considerablemente mayor. «Es duro lo que estamos pasando, eso no se le desea a nadie ni al peor enemigo«, añade Rivera.
En el complejo OPP22 ubicado en el sector CaribeGustavo Magallanes de 50 años ha estado presente desde el 25 de junio. Aunque lograron recuperar el cuerpo de su tía, Alicia Magallanes de 76 años aún buscan a sus primas, el esposo de una de ellas y un sobrino de cinco años.
La falta de maquinaria y apoyo militar
Magallanes señala que la remoción de los bloques de concreto ha dependido principalmente del esfuerzo manual de los vecinos debido a la falta de equipos especializados. Critica que la respuesta gubernamental no contempló el envío de excavadoras con martillos hidráulicos de gran escala para este edificio multifamiliar. «Observamos que en estructuras ya tapiadas, edificios tapiados, había de a dos o tres maquinarias, donde se entiende que muchas eran de corporaciones privadas y otras pagadas por familiares«, expresó.
Además, critica la ausencia de cuadrillas militares dedicadas al trabajo físico de excavación. «Vemos que no hay una coordinación de los grupos de militares que se van uno y deberían de llegar otro con pico y pala a ayudarnos«, aseguró. La falta de iluminación adecuada y servicios básicos también ha paralizado los avances en la recuperación de cuerpos durante las noches.
Ante la falta de respuestas operativas, los vecinos de las OPP bloquearon la avenida principal que conecta Caribe con Tanaguarena para forzar el desvío de la primera máquina hacia este urbanismo, evidenciando los fallos de coordinación en el terreno.



