María Nieves, figura emblemática del tango argentino, falleció a los 91 años, informaron fuentes culturales en Buenos Aires. La noticia, divulgada en la red social X por el secretario de Cultura, Leonardo Cifelli, señaló la ausencia de una causa oficial del deceso. El comunicado recordó a Nieves como «una figura imprescindible del tango argentino y una de sus más grandes embajadoras en el mundo», sintetizando el lugar que ocupó en la vida cultural del país.
Nacida el 6 de septiembre de 1934 en el barrio de Saavedra, su formación no fue académica sino forjada en la práctica cotidiana de las pistas populares. Desde joven, en las milongas barriales —espacios sociales y de baile que funcionaban como escuelas informales—, comenzó a pulir una técnica y un temperamento que más tarde serían su sello. Su origen humilde no impidió que construyera una carrera de proyección internacional.
Asociación y revolución del tango escénico
La relación artística con Juan Carlos Copes marcó un antes y un después en la escena del tango. Bailando juntos desde la década de 1950 y casados entre 1964 y 1973, la dupla Copes-Nieves transformó la manera de presentar el tango en teatros, dotándolo de dimension escénica y teatralidad sin perder su raíz popular. Copes, quien falleció en 2026 tras contraer coronavirus, compartió con Nieves la construcción de un lenguaje que cerró la brecha entre clubes y grandes salas.
Tango Argentino: el espectáculo que reavivó el género
Un hito en esa trayectoria fue el espectáculo Tango Argentino, que se estrenó en París en 1983 y permaneció más de una década en cartelera en importantes ciudades del mundo. La puesta no solo exhibió pasos y secuencias; presentó al público internacional una apreciación renovada por la música, la danza y la historia del Río de la Plata. Gracias a propuestas como esa, el tango recuperó visibilidad global y nuevas audiencias descubrieron su fuerza expresiva.
Proyección internacional y registros en cine
Además de las giras por Broadway, París y Tokyo, Nieves llevó su arte a programas y citas protocolares que ampliaron la percepción del género. Entre los episodios destacados de su carrera figura la invitación a bailar en la Casa Blanca, un gesto que simbolizó el cruce del tango hacia escenarios de alto perfil. Su presencia se mantuvo también en la pantalla: participó en películas como Funes, un gran amor, Assassination Tango, Solamente ella, Detrás de un largo muro y Un tango más, donde su imagen quedó registrada para nuevas generaciones.
Estilo y técnica
Los testimonios de colegas y críticos suelen subrayar el sello personal de Nieves: una mirada intensa, un abrazo preciso y un gesto que traducía emoción en cada compás. Era reconocida por un estilo profundamente expresivo que combinaba la tradición milonguera con una puesta escénica pulida. Esa mezcla le permitió ser referencial tanto para bailarines de pista como para intérpretes escénicos que buscaban renovar la forma de comunicar el tango.
Homenajes y huella institucional
Tras confirmarse su muerte, la Asociación Argentina de Actores difundió un mensaje en X en el que la ponderó como «dueña de un estilo profundamente expresivo» y una de las «máximas exponentes del tango». Desde la Secretaría de Cultura se recordó además el homenaje que recibió en vida, incluido un reconocimiento en el Palacio Libertad, y se destacó la coincidencia simbólica de su figura con el Día de la bailarina de tango, celebración que remite a su legado.
La partida de María Nieves deja un vacío en el universo del baile y la cultura popular, pero su obra continúa en las pistas, las salas y las grabaciones. En cada milonga, en cada puesta y en cada proyección de cine donde apareció, persiste la impronta de una mujer que convirtió su vida en una declaración de amor al tango. El mundo cultural argentino y los públicos que la aplaudieron alrededor del planeta mantienen viva la memoria de una artista que contribuyó a que el tango sea, hoy, un lenguaje conocido y admirado más allá de sus fronteras.