Un consorcio científico integrado por la UNAM, el CENAPRED, la SEMAR y universidades japonesas ha desplegado equipos en el lecho marino frente a Huatulco, Oaxaca, con el propósito de monitorear la actividad tectónica en una zona donde se sospecha que se acumula energía sísmica. Entre el 27 de abril y el 1 de mayo de 2026, técnicos y científicos colocaron dispositivos a más de 5,000 metros de profundidad que permanecerán recopilando información durante un año. Este esfuerzo combina instrumentación tradicional con técnicas modernas de análisis de datos para comprender mejor fenómenos que pueden preceder a terremotos y tsunamis.
La campaña forma parte de una iniciativa mayor financiada por Japón bajo el programa SATREPS, y busca traducir observaciones en recomendaciones prácticas para reducir riesgos. Los investigadores subrayan que, aunque la costa cercana no ha registrado un gran sismo desde 1978, existen indicios de movimientos y acumulación de energía que hacen urgente la obtención de datos directos del fondo marino. La instrumentación instalada incluye tecnología diseñada para detectar señales de baja frecuencia que, desde la superficie, resultan difíciles de identificar.
Qué se instaló y dónde
En la operación participaron científicos de la Universidad Nacional Autónoma de México, el Centro Nacional de Prevención de Desastres, la Secretaría de Marina, además de investigadores de la Universidad de Kioto y la Universidad de Tohoku. A bordo del buque Mazunte se posicionaron ocho sismómetros de fondo oceánico (OBS) y tres medidores de presión de fondo oceánico (OBP). Los equipos fueron ubicados frente a Huatulco, en un tramo del margen continental donde se han detectado desplazamientos lentos en estudios previos, pero donde no se reporta un gran terremoto desde 1978, lo que ha permitido identificar a la zona como un posible gap sísmico.
Características técnicas de los sensores
Los OBS son sensores diseñados para recoger registros de movimiento del fondo marino, incluyendo ondas de baja frecuencia que no siempre llegan a estaciones terrestres. Los OBP miden cambios en la presión del agua que pueden indicar la subida o bajada del fondo marino asociados a desplazamientos lentos o a la generación de tsunamis. Con estos instrumentos se pretende obtener series temporales continuas durante al menos un año, lo que permitirá correlacionar eventos detectados en el lecho marino con la actividad sísmica observada en tierra.
Objetivos científicos y beneficios para la población
El principal objetivo es entender mejor los mecanismos que preceden a grandes sismos de subducción y su potencial para generar tsunamis. Al detectar señales de baja frecuencia y patrones de desplazamientos lentos, los investigadores buscan mejorar los modelos que estiman cuánto y cómo se acumula la energía tectónica en esta porción de la costa oaxaqueña. Esa información es clave para afinar protocolos de evacuación, mapas de amenaza y tiempos de respuesta de emergencia, reduciendo la vulnerabilidad de comunidades costeras que dependen del turismo y la pesca.
Aplicación en planificación y respuesta
Los datos permitirán a autoridades y científicos integrar mediciones del fondo marino en los sistemas de alerta y en los modelos de riesgo. Según los responsables del proyecto, contar con observaciones directas aumenta la capacidad de anticipar comportamientos anómalos y diseñar acciones preventivas. Además, el historial reciente de la región —incluyendo el terremoto de magnitud 7.4 en 2026 que dejó alrededor de 10 víctimas y afectaciones en miles de viviendas con epicentro a 23 kilómetros al sur de La Crucecita— refuerza la necesidad de mejorar la vigilancia.
Cooperación internacional y apoyo financiero
Esta intervención es parte del programa SATREPS, lanzado por el gobierno japonés en 2008 para promover proyectos conjuntos sobre desafíos globales. La iniciativa específica que vincula a México, Japón y El Salvador fue anunciada por la UNAM a finales de 2026 como un proyecto quinquenal respaldado por un financiamiento aproximado de US $800,000 anuales de Japón. Además de la transferencia de equipos, la colaboración incluye el intercambio de metodologías, capacitación y el uso de aprendizaje automático para identificar señales sísmicas que antes no figuraban en catálogos.
Implicaciones a largo plazo
Los responsables del proyecto enfatizan que la generación de conocimiento no solo fortalece la capacidad científica, sino que contribuye a la seguridad humana. La colaboración multipaís busca alimentar modelos locales y mejorar la preparación frente a eventos extremos, con resultados que pueden beneficiar tanto a las comunidades mexicanas como a las instituciones japonesas interesadas en comprender mejor procesos de subducción similares en su territorio. En conjunto, la vigilancia del fondo marino constituye un paso relevante para transformar observaciones científicas en medidas concretas de reducción de riesgo.