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4 junio 2026

Estatinas y colesterol: por qué la medicación sigue siendo necesaria cuando dieta y ejercicio no alcanzan

Las estatinas inhiben una enzima clave en la producción de colesterol; pese a mitos en redes, salvan vidas y conviven con medidas dietéticas y de control regular

Estatinas y colesterol: por qué la medicación sigue siendo necesaria cuando dieta y ejercicio no alcanzan

El control del colesterol es un pilar de la prevención cardiovascular. En la práctica clínica, las estatinas se describen como fármacos que actúan sobre una vía bioquímica específica: bloquean una enzima hepática que participa en la síntesis de colesterol, con lo que disminuye la cantidad total generada por el organismo. Esta reducción no solo impacta en los indicadores sanguíneos sino que está asociada a menor riesgo de infarto, ACV y hasta a menor riesgo de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y la demencia.

Si bien la alimentación y la actividad física son fundamentales, no siempre alcanzan para normalizar los valores en todos los pacientes. Aproximadamente un 30% del colesterol proviene de la dieta; el resto suele producirse en el hígado por factores genéticos. Por eso, en muchas situaciones la indicación de medicación es necesaria para reducir el riesgo cardiovascular. Es importante entender que cada intervención —dieta, ejercicio y fármacos— cumple roles complementarios dentro de una estrategia integral de prevención.

Cómo funcionan las estatinas

Las estatinas actúan inhibiendo la HMG-CoA reductasa, una enzima central en la síntesis hepática de colesterol. Al frenar ese paso bioquímico, el hígado produce menos lípidos y el organismo baja los niveles de LDL, conocido como el colesterol «malo». Este mecanismo explica por qué las estatinas reducen eventos cardiovasculares: con menos LDL circulante disminuye la formación de placas en las arterias, lo que a su vez reduce la probabilidad de aterosclerosis, infarto y ACV. Además, estudios han sugerido efectos positivos sobre procesos inflamatorios y neurodegenerativos.

Efectos adversos y desinformación

Como cualquier medicamento, las estatinas pueden producir efectos secundarios; uno de los más mencionados son los dolores musculares, que aparecen en alrededor del 1% de los casos. Aun así, la relación beneficio-riesgo favorece su uso cuando están indicadas. Un problema contemporáneo es la desinformación: se estima que una gran proporción de noticias médicas en redes contiene errores o afirmaciones alarmistas. Mensajes que aseguran que «las estatinas matan» o provocan lesiones graves en las piernas han calado en parte de la población y, preocupantemente, algunos provienen de profesionales. Conviene contrastar fuentes y consultar al médico antes de suspender tratamientos.

Dieta, fibra y alimentos recomendados

La nutrición sigue siendo una herramienta poderosa para el control del colesterol. Las guías nutricionales recomiendan un consumo diario de fibra entre 20 y 30 gramos; la fibra dietaria facilita la eliminación de lípidos y toxinas y ayuda a mejorar el perfil lipídico. Los alimentos de origen vegetal —granos integrales, verduras de hoja, crucíferas, legumbres, frutos secos y frutas— son los más beneficiosos. Aunque la dieta puede reducir significativamente niveles de colesterol en muchas personas, hay individuos que por genética o condiciones clínicas siguen presentando cifras elevadas y requieren tratamiento farmacológico.

Valores guía del LDL y recomendaciones

Las recomendaciones sobre los objetivos de LDL varían según el riesgo: para una persona sana el objetivo puede ser un LDL menor de 116 mg/dL; para fumadores, hipertensos o diabéticos el objetivo baja a menos de 100 mg/dL e incluso 70 mg/dL en algunos casos; y para quienes ya tienen enfermedad coronaria el objetivo puede ser inferior a 50 mg/dL. Además, en pacientes con enfermedades cardíacas o colesterol alto se sugiere elegir productos lácteos bajos en grasa. Mantener el LDL controlado evita consecuencias como aterosclerosis, enfermedad de las arterias coronarias, accidente cerebrovascular, enfermedad arterial periférica y manifestaciones cutáneas como los xantomas.

Controles, población y seguimiento

En el plano poblacional, encuestas nacionales muestran que una proporción importante de adultos presenta colesterol total elevado. Ante la ausencia de síntomas inmediatos, muchas guías sugieren comenzar controles tempranos: un primer análisis entre los 6 y 11 años y otro entre los 17 y 21 años. Para la mayoría de las personas con bajo riesgo cardiovascular la reevaluación puede realizarse cada tres años hasta la cuarta década y luego anualmente. Sin embargo, la existencia de antecedentes familiares de hipercolesterolemia o enfermedad cardiovascular precoz obliga a controles más frecuentes y a una evaluación del riesgo individual.

Qué hacer si tienes dudas

Si aparecen inquietudes sobre la conveniencia de iniciar o continuar una estatina, lo prudente es consultar con el médico o cardiólogo. El profesional valorará el riesgo cardiovascular, los antecedentes personales y familiares, los valores de laboratorio y las preferencias del paciente para definir la mejor estrategia combinando cambios en el estilo de vida y, cuando corresponda, medicación. Informarse en fuentes fiables y evitar decisiones basadas en publicaciones no verificadas ayuda a cuidar la salud sin renunciar a tratamientos que han demostrado salvar vidas.

Autor

Matteo Pellegrino

Matteo Pellegrino organizó un desfile pop-up en los callejones de los Quartieri Spagnoli para promocionar a jóvenes diseñadores; columnista de moda que cuida secciones sobre artesanía y tendencias locales. Nacido en Nápoles, conserva bocetos de patrones y apuntes tomados en los talleres de sastrería de via Toledo.