El Estadio Azteca sigue siendo un icono del fútbol mundial: inaugurado el 29 de mayo de 1966, ha sido escenario de jugadas que entraron en la memoria colectiva y de triunfos relevantes para la selección mexicana. A lo largo de décadas se ha forjado la fama del coloso de Santa Úrsula como un fortín en el que se vivieron épicas victorias y derrotas que dieron lugar a leyendas. Ahora, con la vista puesta en el Mundial 2026, el recinto llega a una nueva fase tras una remodelación que comenzó en mayo de 2026 y que busca acondicionar la estructura para recibir el partido inaugural el 11 de junio de 2026.
Las reformas, financiadas en parte por una operación comercial que incluyó la cesión del nombre a un banco mexicano, han generado debate entre aficionados, expertos y críticos de la gestión de estadios. Mientras unos celebran la modernización de butacas, iluminación y fachada, otros lamentan la pérdida de ciertas características históricas y la reducción del aforo. En este artículo repasamos los hitos deportivos más importantes que marcaron al estadio, las razones por las que algunas intervenciones provocaron rechazo y qué se espera del coloso en la cumbre del fútbol mundial de 2026.
Momentos que definieron una leyenda
El brillo de Brasil y el llamado «Partido del Siglo»
En el Mundial de 1970, el Estadio Azteca fue testigo de dos capítulos inolvidables. Por un lado, la final en la que el equipo de Pelé selló una actuación colectiva brillante con goles de Gérson, Jairzinho y Carlos Alberto, consolidando a Brasil como potencia y dejando la última aparición mundialista de Pelé en una final histórica. Por otro lado, la semifinal entre Italia y Alemania Federal, jugada el 17 de junio de 1970, pasó a la posteridad como el Partido del Siglo por una prórroga llena de emoción que concluyó 4-3 a favor de Italia; un encuentro que la FIFA reconoció como uno de los más espectaculares vistos por una gran audiencia.
Maradona: controversia y arte en 1986
El torneo de México 1986 dejó en el césped del Azteca dos acciones de Diego Maradona que se convirtieron en símbolos contrapuestos. En los cuartos de final contra Inglaterra, la famosa jugada de la mano de Dios abrió el marcador con un tanto que el árbitro no sancionó; apenas minutos después, el propio Maradona protagonizó una carrera desde la mitad del campo que terminó en lo que la FIFA calificó como el mejor gol en una fase final, el denominado gol del siglo. Ambas acciones consolidaron la figura del argentino y contribuyeron a que Argentina conquistara su segundo título mundial en aquel torneo.
Triunfos locales y el legendario «Aztecazo»
El Estadio Azteca también es sinónimo de victorias memorables para el fútbol mexicano: la final de la Copa Confederaciones 1999 contra Brasil, ganada por 4-3 ante una asistencia masiva, es el mayor logro de la selección mayor en ese recinto. El triunfo colocó al equipo nacional como el único no sudamericano ni europeo en levantar ese trofeo. Además, el inmueble fue sede del título del Mundial Sub-17 de 2011. Sin embargo, la plaza también alberga derrotas que quedaron grabadas, como la caída por 1-2 ante Costa Rica en las eliminatorias rumbo a 2002, episodio que la prensa bautizó como el Aztecazo y que marcó el fin de la invencibilidad del Tri en eliminatorias en ese estadio.
Remodelaciones, críticas y preparación para 2026
Cambios físicos y controversias
Desde principios de siglo el Azteca experimentó transformaciones que han reducido su capacidad y cambiado su fisonomía: la instalación de butacas, la creación de palcos y suites ejecutivas en la década de 2010 y la inclusión de publicidad en los asientos modificaron la experiencia y la estética original proyectada por Pedro Ramírez Vázquez. Intentos técnicos como la implantación de un césped híbrido fracasaron cuando el pasto no logró consolidarse, y eventos extrafútbol dejaron el terreno en mal estado hasta provocar la cancelación de un partido de la NFL en 2018. Estas decisiones han sido parte del desencuentro entre administradores y aficionados.
Financiamiento, nombre comercial y entrega parcial
La intervención más reciente, anunciada con un presupuesto cercano a los US$200 millones, incluyó la cesión del nombre del estadio a Banorte por parte del grupo propietario, Televisa, como parte del esquema de financiamiento. Esa decisión generó críticas por el cambio de identidad en un recinto con tanta historia. Aunque la obra empezó en mayo de 2026 y se planteó un cronograma para estar listo ante la FIFA, la entrega se ha realizado por fases: mejoras en butacas, iluminación y fachada se completaron antes, mientras que otros trabajos quedaron pendientes hasta semanas previas al debut del estadio en el Mundial 2026. La afición y los organizadores evaluarán si los cambios respetaron el espíritu del legendario coloso cuando reciba el partido inaugural el 11 de junio de 2026.
Qué queda por ver
Al regresar a la élite mundial, el Estadio Azteca enfrenta el reto de conjugar memoria e innovación: conservar sus hitos históricos al tiempo que cumple estándares modernos de comodidad y seguridad. Los críticos insisten en que algunas reformas fueron superficiales, mientras que los promotores sostienen que el recinto está listo para volver a ser protagonista. Lo cierto es que, después de seis décadas y de momentos que ya son parte del imaginario colectivo, el coloso está a punto de escribir un nuevo capítulo en su larga historia deportiva.