En la noche del 21 de junio, durante el escrutinio de votos en el centro de convenciones Plaza Mayor de Medellín, un incidente llamó la atención de las autoridades y los presentes. Un escolta vinculado a la campaña del presidente electo Abelardo de la Espriella fue encontrado portando un arma traumática sin los documentos requeridos por la Ley 1801.
Este suceso se produjo en un contexto de alta tensión política, luego de que Abelardo de la Espriella se impusiera en las elecciones con una ventaja de más de un millón de votos sobre su rival, Iván Cepeda. El proceso de escrutinio en Plaza Mayor, el lugar más grande e importante para este fin en la capital antioqueña, reunió a abogados y veedores de ambas campañas para garantizar la transparencia del conteo.
Tensiones y restricciones durante el escrutinio
Antes de que se descubriera el arma, ya se habían registrado tensiones entre los seguidores de ambas campañas. Por un lado, los partidarios de De la Espriella, liderados por el concejal Andrés Felipe ‘El Gury’ Rodríguez, se presentaron con bates de madera para, según ellos, proteger los votos del ganador. Por otro lado, los afines a Cepeda denunciaron restricciones en el ingreso a Plaza Mayor.
Los concejales José Luis Marín y el representante electo Hernán Muriel afirmaron que a los abogados del Pacto Histórico se les impedía el acceso al lugar. Esta denuncia fue amplificada por el presidente Gustavo Petro, pero el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, desmintió las acusaciones, explicando que solo se permitía el ingreso a quienes pudieran acreditarse como abogados con su tarjeta profesional.
El descubrimiento del arma traumática
Mientras los votos de Antioquia eran contados y verificados, los testigos de ambos bandos vigilaban el proceso. Fue entonces cuando los integrantes de la campaña de Cepeda notaron a un hombre con una camiseta de la Selección Colombia y un chaleco que portaba un arma enfundada. Inmediatamente, alertaron a la Policía Metropolitana del Valle de Aburrá.
El hombre, identificado como Andrés Felipe Taborda, de 43 años, era el escolta de Sebastián Taborda, uno de los líderes de la campaña de De la Espriella. Taborda trabaja para la empresa de seguridad privada Grupo Especializado en Seguridad y Protección con sede en Medellín. Al ser requerido por las autoridades, no pudo presentar el permiso para el porte del arma traumática, una pistola marca ceonic, modelo P320, calibre 9 milímetros.
Antecedentes y consecuencias
Las autoridades descubrieron que Taborda tenía una anotación judicial por el delito de fabricación, tráfico y porte de armas de fuego, datada en 2010. Además, se denunció que habría intentado modificar irregularmente un permiso de porte de armas vencido utilizando inteligencia artificial generativa.
Tras verificar que no contaba con la documentación necesaria, las autoridades incautaron el arma y le impusieron un comparendo por valor de más de 930.000 pesos. En el documento, se dejó constancia de que ‘El civil no contaba con la documentación requerida para el porte de la misma’.
Este incidente añadió un capítulo más a la ya tensa jornada electoral en Medellín, destacando la importancia de la vigilancia y el cumplimiento de las normativas durante procesos tan cruciales para la democracia.



