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4 junio 2026

Encuentro regional en Barranquilla pide pasar del diagnóstico a la acción en seguridad vial

en un foro técnico en Barranquilla se presentó el panorama de la siniestralidad vial, con cifras nacionales y regionales que exigen políticas locales y coordinación multinivel

Encuentro regional en Barranquilla pide pasar del diagnóstico a la acción en seguridad vial

Registro editorial: 14.04.2026 22:57. En Barranquilla se celebró un encuentro técnico que puso en primer plano la urgencia de abordar la seguridad vial en la región Caribe. El evento reunió a autoridades locales, departamentales y nacionales para compartir datos, experiencias y propuestas prácticas que permitan pasar del diagnóstico a la ejecución. Los organizadores presentaron un panorama estadístico que obliga a replantear prioridades y concentrar recursos donde los riesgos se concentran, especialmente en corredores urbanos y periurbanos.

El informe divulgado durante la jornada dejó cifras contundentes: Colombia cerró 2026 con 8.697 víctimas fatales por siniestros de tránsito, frente a 8.271 en 2026, y un promedio nacional de 24 muertes diarias. De ese total, la región Caribe aportó 1.863 fallecimientos, lo que la coloca entre las zonas prioritarias de intervención. Estos números sirvieron como eje para las discusiones, que se centraron en identificar intervenciones sostenibles que reduzcan la pérdida de vidas humanas.

Distribución regional y puntos críticos

El análisis por departamento mostró que Córdoba lideró la siniestralidad en el Caribe con 367 víctimas, seguido por Atlántico y Cesar con 324 cada uno, y Magdalena con 244. En el Atlántico la cifra de 324 muertes confirma una tendencia creciente que requiere respuestas más estructuradas que campañas puntuales. La preponderancia de la motocicleta como medio de transporte, junto a brechas en infraestructura y gestión de velocidades, explica parte del fenómeno y orienta la priorización de intervenciones.

Quiénes son las víctimas y qué implica eso para la política pública

El perfil de las víctimas evidencia que los usuarios más expuestos concentran la mayor parte del daño: de las 8.697 muertes de 2026, 5.096 fueron motociclistas, seguidos por peatones (1.287) y ciclistas (408). Esa distribución orienta la respuesta: priorizar velocidades seguras, mejorar la infraestructura indulgente y fortalecer mecanismos de control en zonas urbanas donde la convivencia entre modos es más compleja. La estrategia debe combinar ingeniería, educación y fiscalización para proteger a los más vulnerables.

Planificación local y coordinación

Durante las sesiones se insistió en que las iniciativas deben conectarse con los Planes Locales de Seguridad Vial (PLSV) y alinearse con los planes de desarrollo municipales y departamentales. El enfoque de Sistema Seguro fue uno de los ejes conceptuales: entiende los choques como eventos prevenibles si el sistema —vías, vehículos, normas y control— está diseñado para minimizar consecuencias fatales cuando ocurra un error humano. En la práctica esto implica romper la fragmentación de la gestión y priorizar recursos en tramos de mayor riesgo.

Experiencias y liderazgo local

Autoridades como Yaciris Cantillo Romero, Secretaria Distrital de Tránsito de Barranquilla, compartieron intervenciones concretas en puntos críticos, incluyendo la instalación de intersecciones semaforizadas y medidas de gestión de velocidad. A su turno, Carlos Granados Buitrago, director de tránsito del Atlántico, destacó la necesidad de coordinación multinivel: las respuestas locales deben complementarse con apoyo regional y nacional porque detrás de cada dato hay familias afectadas.

El papel de la ANSV y mensajes clave

La directora de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV), Mariantonia Tabares Pulgarín, explicó que espacios como este buscan articular territorios con el Plan Nacional de Seguridad Vial y adaptar acciones a realidades concretas del Caribe. Subrayó que no se puede normalizar la muerte en las vías y que los controles deben entenderse como herramientas de protección, no de persecución. Además, explicó que la siniestralidad vial es la segunda causa de muerte violenta en Colombia y la primera en mujeres cuando viajan como acompañantes.

En el balance de Semana Santa la ANSV detectó que muchos siniestros no obedecieron fallas de infraestructura, sino decisiones humanas como exceso de velocidad, ausencia de revisión mecánica y conductas de riesgo. Por eso insistió en que la mayoría de estos incidentes son prevenibles y que usar el término siniestro en lugar de accidente ayuda a cambiar el enfoque hacia la prevención y la responsabilidad sistémica.

Conclusiones y desafíos inmediatos

La conclusión del encuentro fue clara: con 1.863 muertes en la región Caribe en 2026, es urgente pasar de diagnósticos a acciones concretas. El consenso apuntó a priorizar planificación territorial orientada a la prevención, consolidar alianzas entre municipios y departamentos, y aplicar medidas sostenibles que reduzcan la exposición de motociclistas, peatones y ciclistas. El reto es operativo y político: alinear recursos y voluntad para que las cifras se traduzcan en menos vidas perdidas.

Autor

Roberta Bonaventura

Roberta Bonaventura estuvo en el lugar del derrumbe de un muelle genovés para coordinar la cobertura en directo, defendiendo una línea editorial de inmediatez verificada. Corresponsal de breaking news, lleva consigo un detalle personal: una placa recibida en la sala de prensa del Porto Antico.