El presidente Javier Milei recibió en la Casa Rosada al mandatario chileno José Antonio Kast en lo que fue la primera visita oficial al exterior del líder chileno desde que asumió. Ambos permanecieron más de una hora reunidos con sus equipos, y asistieron los ministros de Relaciones Exteriores de ambas gestiones, incluyendo a Pablo Quino por Argentina y Francisco Pérez Mackenna por Chile. El encuentro buscó proyectar una agenda común en materia de comercio, inversión y seguridad, aunque llegó en un contexto tenso por la noticia de una detención fallida relacionada con un exguerrillero chileno.
Los mandatarios y sus delegaciones evitaron publicar un comunicado detallado de cada punto tratado, aunque Kast habló luego de un “momento histórico de integración” y Milei replicó a través de redes sociales el mensaje de su fuerza política. En la comitiva chilena viajaron ministros clave como Trinidad Steinert y Martín Arrau, mientras que el gobierno argentino estuvo representado en varios niveles. El encuentro sigue la tradición de que presidentes chilenos elijan a Argentina como primera parada oficial, reflejando la relación comercial estratégica entre ambos países.
Agenda bilateral: economía, minería y control fronterizo
En la reunión predominó la intención de avanzar en proyectos conjuntos en sectores estratégicos: minería, energía, infraestructura en pasos fronterizos y medidas contra el crimen organizado. Las autoridades plantearon la necesidad de aprovechar sinergias para aumentar el flujo comercial; según cifras citadas durante la visita, el intercambio bilateral alcanzó alrededor de US$7.983 billion in 2026. Tanto Milei como Kast comparten propuestas de menores impuestos y un Estado más chico, y buscan presentar una alternativa política en la región frente al gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil.
Prioridades económicas y simbolismo político
La sintonía ideológica entre ambos mandatarios quedó traducida en anuncios y gestos: desde planes de liberalización hasta la continuidad de recortes al gasto público que ambos impulsan en sus países. En diciembre pasado, un gesto mediático —una foto con una motosierra que simboliza el ajuste fiscal— ya había mostrado cercanía política y comunicacional. Sobre migración y seguridad, Kast afirmó que su gobierno iniciará expulsiones de migrantes irregulares “en las próximas semanas y meses”, un punto que suma presión en la agenda bilateral y regional.
El caso Apablaza: un foco que tensiona la visita
La visita se produjo días después de un operativo policial en Argentina que no pudo localizar a Galvarino Apablaza, conocido por el alias “Commander Salvador”. Apablaza, exlíder del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR), está vinculado por la investigación chilena a la muerte del senador Jaime Guzmán en 1991 y al secuestro de Cristián Edwards ese mismo año. La historia procesal incluye su llegada a Argentina en 1993, un arresto en 2004 y una resolución de la Corte Suprema argentina que en 2010 aprobó su extradición, aunque ese mismo año se le concedió refugio político, decisión que bloqueó la entrega a Chile hasta la reciente revocación de ese estatus.
Implicaciones legales y reclamos internacionales
Con la revocación del refugio político en febrero de este año se reabrió la posibilidad de extradición, pero la orden de arresto emitida recientemente no pudo cumplirse por la falta de ubicación del imputado. El gobierno chileno ofreció incentivos y calificó a Apablaza como alguien que intenta evadir la justicia, mientras que Argentina lanzó una recompensa cercana a US$14,000 por información que lleve a su captura. Por su parte, el abogado defensor, Rodolfo Yanzón, sostiene que cualquier detención sería “ilegal” si no se completan las vías de apelación y anunció recursos ante organismos internacionales, denunciando supuestas violaciones a la Convención sobre refugiados.
Consecuencias para la relación y el panorama regional
Más allá del episodio judicial, el encuentro pretende marcar un reinicio en las relaciones bilaterales tras años de roces con la administración anterior en Chile. La sintonía entre Milei y Kast apunta a consolidar un frente regional con políticas económicas semejantes y posturas duras en materia de inmigración y seguridad. Quedan por verse las traducciones prácticas de los acuerdos anunciados y el impacto que tendrá la búsqueda de Apablaza en la cooperación cotidiana entre las fuerzas de seguridad y las instancias judiciales de ambos países.