El pasado 2 de octubre de 2026 la República Dominicana anunció que la selección de fútbol de Haití no podrá disputar partidos en territorio dominicano. La medida se tomó a escasos días de un encuentro de la Liga de Naciones de la CONCACAF que terminó con victoria haitiana por 4-1 y que quedó marcado por enfrentamientos entre aficionados en el acceso al estadio Olímpico Félix Sánchez.
Incidentes en el estadio y reacción de las autoridades
Durante el segundo tiempo del partido, decenas de seguidores haitianos, acompañados por algunos compatriotas dominicanos, intentaron forzar la entrada por una de las puertas principales del recinto. La seguridad, respaldada por la policía, tuvo que intervenir para evitar que la turbación escalara. Según testigos, una de las puertas sufrió daños estructurales, lo que puso en evidencia la fragilidad de la infraestructura a pesar de las recientes inversiones de varios millones de pesos para su remodelación.
El ministro de Deportes, Kelvin Cruz declaró que «no toleramos la indisciplina ni el irrespeto» y subrayó que el deporte debe ser un espacio de respeto mutuo. Cruz añadió que existen normas y reglamentos disciplinarios que permiten prohibir la participación de la selección haitiana en futuros encuentros dentro del país, señalando que la decisión busca preservar la seguridad de los espectadores y la integridad de los recintos deportivos.
En el terreno de juego, el delantero haitiano Wilson Isidor, autor de un doblete, celebró con un grito que hizo eco en las redes sociales dominicanas: «La Española es Haití. Esto es Haití». El presidente de la Federación Dominicana de Fútbol, José Deschamps calificó estas palabras como «no atinadas» y recordó que ambos países comparten una historia compleja, marcada por tensiones políticas y migratorias.
Repercusiones políticas y migratorias
El presidente dominicano, Luis Abinader ha convertido el control de la migración haitiana en una de sus prioridades de gobierno. En los ocho primeros meses de 2026, según datos oficiales, más de 265 000 haitianos fueron expulsados de la República Dominicana. La administración también ha anunciado la construcción de un muro a lo largo de los 380 kilómetros que separan ambas naciones, medida que ha generado críticas de organizaciones defensoras de derechos humanos.
El conflicto deportivo se inserta en un contexto de creciente fricción sociopolítica. La presencia de inmigrantes haitianos y sus descendientes en la isla ha generado episodios de discriminación y polémicas sobre la regularización de su estatus. La prohibición de que la selección haitiana juegue en suelo dominicano, según el gobierno, busca evitar que el deporte sea un escenario de confrontación y preservar la «confraternidad» que debería prevalecer en eventos de esta magnitud.
Por su parte, la embajada de Haití en Santo Domingo emitió un comunicado desvinculando al Gobierno haitiano de los comentarios del jugador y reafirmó su compromiso de respetar la soberanía y la integridad territorial de la República Dominicana. La representación diplomática enfatizó que los episodios emocionales ocurridos «en el calor de la competencia» no deben afectar las relaciones bilaterales.
La prohibición, sin embargo, no impide que futuros torneos de la CONCACAF incluyan a ambas selecciones en otros países de la región. Mientras tanto, la Federación Dominicana de Fútbol y el organismo deportivo dominicano están trabajando en protocolos de seguridad más estrictos para evitar la repetición de incidentes similares.



