En 2026 se registró un flujo total de US $61.79 mil millones en remesas hacia México. Aunque este monto representa una caída interanual del 4.6% respecto a 2026, sigue siendo una suma significativa para la economía nacional. Las transferencias desde el extranjero, principalmente desde Estados Unidos, no se distribuyen de forma homogénea entre las 32 entidades federativas; por el contrario, ciertos estados concentran gran parte de ese ingreso y otros reciben cantidades muy marginales.
Este artículo ofrece un desglose por entidades federativas y examina la dependencia económica que representan las remesas en términos de PIB estatal. Para comprender mejor el fenómeno se presentan tanto los receptores más importantes como los que obtuvieron las cifras más bajas, además de una aproximación al efecto que estas transferencias tienen en las regiones con mayores niveles de pobreza.
Principales receptoras de remesas: concentración del ingreso
Según la información publicada por el Banco de México, el estado que recibió la mayor cantidad de remesas en 2026 fue Guanajuato, con $5.51 mil millones, lo que equivale al 8.9% del total. Le siguieron de cerca Michoacán con $5.39 mil millones (8.7%), Jalisco con $5.14 mil millones (8.3%), Chiapas con $4.15 mil millones (6.7%) y Ciudad de México con $3.88 mil millones (6.3%).
Estos cinco estados concentraron el 38.9% de los envíos totales de remesas en 2026, lo que sugiere una fuerte preponderancia de flujos desde comunidades con amplia migración hacia Estados Unidos. Del sexto al décimo lugar se ubicaron el Estado de México ($3.66 mil millones, 5.9%), Oaxaca ($3.5 mil millones, 5.7%), Puebla ($3.42 mil millones, 5.5%), Guerrero ($3.39 mil millones, 5.5%) y Veracruz ($2.61 mil millones, 4.2%). En conjunto, las diez entidades con mayores ingresos sumaron $40.65 mil millones, es decir, el 65.8% del total nacional.
Entidades con menores ingresos por remesas
En el extremo opuesto, el Banco de México muestra que Baja California Sur fue la entidad que recibió menos remesas en 2026: apenas $143.9 millones, lo que representa 0.2% del total. Le siguen Campeche con $175.2 millones (0.3%), Tabasco con $330.2 millones (0.5%), Quintana Roo con $355.7 millones (0.6%) y Tlaxcala con $407.3 millones (0.7%).
Estos cinco estados acumularon $1.41 mil millones, apenas el 2.3% del flujo total. La disparidad entre las regiones que captan la mayor parte de las remesas y aquellas que reciben poco más que migajas refleja patrones históricos de migración, oportunidades laborales y conexiones transfronterizas concretas.
Remesas como proporción del PIB: dependencia económica
Más allá del monto absoluto, es crucial ver el peso de las remesas en relación con la economía local. Remesas aquí se entiende como las transferencias de dinero enviadas por migrantes a sus lugares de origen. De acuerdo con un análisis de BBVA Research, que utilizó datos del Banco de México y del INEGI, las entidades con mayor dependencia relativa fueron Guerrero y Chiapas, donde las remesas equivalieron al 13.9% del PIB en cada caso.
Oaxaca también mostró una fuerte dependencia, con remesas que representaron el 10.7% de su PIB, y Michoacán alcanzó 10.5%. Estas cifras coinciden con estados que presentan altos niveles de pobreza extrema, lo que revela que las remesas no son solo ingresos complementarios, sino un pilar para la subsistencia de muchas familias.
Otras entidades con relevancia relativa
Un grupo de siete estados recibió remesas equivalentes a más del 5% de su PIB: Zacatecas (9.9%), Guanajuato (6.6%), Nayarit (6.4%), Morelos (6.0%), Hidalgo (5.5%), Durango (5.5%) y Puebla (5.4%). Esto muestra que la dependencia no solo ocurre en el sur del país, sino también en regiones del centro y occidente.
Estados con menor incidencia de remesas en su economía
En el otro extremo, las entidades donde las remesas supusieron la menor proporción del PIB fueron Campeche (0.7%), Nuevo León (0.8%), Tabasco (0.9%), Baja California Sur (1.0%) y Sonora (1.2%). En estos casos, las economías locales dependen más de la actividad productiva interna y de sectores como la industria, el comercio y los servicios.
Conclusiones y reflexiones
Las remesas siguen siendo un componente esencial del ingreso nacional y regional en México, aunque su distribución es altamente desigual. Mientras unos estados usan estos recursos como soporte central de su economía, otros los reciben como un complemento marginal. Entender estos patrones es clave para diseñar políticas públicas que fortalezcan la resiliencia económica local, canalicen el ahorro y fomenten inversión productiva en las comunidades receptoras.
