El nuevo proyecto de Alejandro González Iñárritu, Digger llegó a los cines el 1 de octubre con una campaña que prometía ser un contendiente de la temporada de premios. Sin embargo, el debut resultó desastroso: la película recaudó apenas 8 millones de dólares en los Estados Unidos durante su primer fin de semana y, sumando los ingresos de los demás mercados, la cifra global se ubicó en torno a los 12 millones.
Con un presupuesto de producción estimado entre 160 y 180 millones de dólares y una campaña publicitaria que superó los 20 millones, los analistas habían proyectado una apertura mínima de 18 a 20 millones, y algunos expertos señalaban que serían necesarios al menos 40 millones para que la película empezara a cubrir sus costos. La realidad distó mucho de esas expectativas, dejando a Warner Bros. con una brecha financiera que podría superar los 150 millones de dólares.
Resultados de la apertura y reacción del público
Las reseñas críticas se dividieron desde los primeros avances; el estudio intentó contrarrestar los comentarios negativos lanzando una campaña que invitaba al público a juzgar la película por sí mismo. La estrategia no alcanzó su objetivo: la audiencia, tanto en Norteamérica como en el resto del mundo, mostró poco interés. En los 3.321 cines norteamericanos que proyectaron Digger la asistencia fue escasa, y los comentarios en redes sociales reflejaron una desconexión con la propuesta satírica de un magnate petrolero enfrentando una crisis ambiental.
El propio Tom Cruise utilizó sus redes sociales para declarar que estaba «muy orgulloso de lo que creamos» junto a Iñárritu, a pesar de los números desalentadores. Esta declaración, aunque emotiva, no pudo revertir la tendencia negativa de la taquilla, y la película se posicionó como el peor estreno de la carrera de Cruise desde Leones por corderos (2007), que había abierto con 6,7 millones.
Comparación con otros estrenos de la misma semana
El mismo fin de semana, Amazon MGM Studios y Sony lanzaron Verity una película con una campaña publicitaria mucho menor que la de Digger. A pesar de ello, Verity logró una recaudación de 62 millones de dólares a nivel mundial, superando ampliamente a la obra de Iñárritu. Con un costo de producción de 40 millones, la película ya se encuentra en una posición cómoda para alcanzar el punto de equilibrio y, según proyecciones, podría generar ganancias adicionales en las semanas siguientes.
Otra curiosidad de la semana fue el retiro de Coyote vs Acme película que Warner Bros. descartó inicialmente como un «riesgo económico» para obtener beneficios fiscales. Hoy, la cinta celebra una recaudación de 2.000 millones de pesos, superando su umbral de rentabilidad y anticipándose a un buen desempeño en plataformas digitales y ventas físicas. El contraste entre el éxito de Coyote vs Acme y el fracaso de Digger ha sido descrito como irónico y poético por observadores de la industria.
Repercusiones para Warner Bros. y futuro inmediato
El pobre desempeño de Digger llega en un momento delicado para Warner Bros., que está a punto de cerrar la adquisición de Warner Bros. Discovery por parte de Paramount Skydance, una operación valorada en 110 mil millones de dólares y ya aprobada por la justicia. La caída de la taquilla podría ejercer presión sobre los ejecutivos para revaluar la estrategia de distribución y los criterios de inversión en proyectos de alto riesgo.
Además, el contrato de Tom Cruise le otorga un porcentaje de los ingresos brutos antes de que el estudio recupere sus costos, lo que implica que la pérdida financiera directa para Warner Bros. será aún mayor. Mientras tanto, los analistas esperan que la compañía busque reforzar su catálogo con producciones de menor escala y mayor potencial de rentabilidad, antes de que el nuevo conglomerado lidere los próximos estrenos de la temporada.
En síntesis, Digger se ha convertido en un referente de cómo el peso de un gran nombre no garantiza éxito comercial. La película deja una lección clara para los estudios: la combinación de presupuesto desmesurado, expectativas infladas y una narrativa que no conecta con el público puede traducirse rápidamente en un agujero financiero difícil de reparar.



