El último informe de INDEC reveló que la inflación argentina se moderó por primera vez en 11 meses, una señal positiva luego del fuerte repunte vinculado al shock petrolero asociado al conflicto en Irán. En términos mensuales, el índice de precios al consumidor avanzó 2,6%, ligeramente por encima de la mediana de las expectativas privadas, que situaba el incremento en 2,5%. Esta lectura aporta un respiro tras episodios de alzas más pronunciadas durante los meses anteriores.
En la comparación anual, la inflación interanual se ubicó en 32,4%, una reducción marginal desde el 32,6% reportado previamente. Los sectores que más presionaron los precios en el último mes fueron el transporte, con un incremento de 4,4% por el alza en combustibles, y el rubro educación, que también mostró aumentos notables vinculados a ajustes estacionales.
Qué dicen los números y qué implican
El avance mensual de 2,6% refleja la interacción entre factores externos —como el aumento internacional del petróleo— y medidas domésticas destinadas a contener movimientos abruptos en los precios. El hecho de que la cifra quede apenas por encima del consenso de mercado sugiere que las expectativas privadas estaban alineadas con una moderación, aunque con márgenes reducidos. Es relevante poner en perspectiva que, tras haber tocado mínimos interanuales el año anterior, los precios habían vuelto a acelerarse en marzo cuando se registraron subas por el choque petrolero y por compras ligadas al inicio del ciclo escolar.
La desaceleración interanual, aunque pequeña, puede leerse como un primer paso hacia la estabilización. Sin embargo, persisten riesgos por la volatilidad de los combustibles y los costos estacionales que suelen presionar la inflación hacia mediados de año. El comportamiento de los precios en los próximos meses será clave para confirmar si esta lectura constituye un cambio sostenido o una pausa temporal.
Medidas del gobierno y reacción política
Desde la Casa Rosada, el equipo económico anticipó una moderación del ritmo inflacionario. El ministro de Economía, Luis Caputo, había adelantado que los datos mostrarían una desaceleración respecto a marzo y aseguró que los “mejores meses” para la economía llegarían en junio. Esa narrativa busca amortiguar el desgaste político: en las últimas semanas la aprobación del presidente Javier Milei había caído a su nivel más bajo desde que asumió, en medio de controversias por casos de corrupción y de una recuperación económica irregular.
Para contener la escalada de precios, el gobierno implementó una batería de medidas relacionadas con los combustibles y el gas. La petrolera estatal YPF SA, con una cuota mayoritaria del mercado, se comprometió a mantener sus precios estables hasta mediados de mayo; además, se suspendió un aumento impositivo sobre los combustibles en abril. También se abortó el traspaso de aranceles de importación de LNG desde la estatal Enarsa al sector privado y se decidió subsidiar importaciones de gas destinadas a hogares, colegios y hospitales durante el invierno austral para mitigar el impacto en tarifas y en el bolsillo de las familias.
Perspectivas macroeconómicas y relación con el FMI
En el frente internacional, el Fondo Monetario Internacional juega un rol relevante. Un portavoz del organismo informó que el directorio ejecutivo evaluará la segunda revisión del programa de financiamiento de US$20.000 millones para Argentina, con la posibilidad de liberar aproximadamente US$1.000 millones adicionales si se cumplen las condiciones estipuladas. Este desembolso podría brindar un colchón financiero y contribuir a la estabilidad cambiaria y de precios a corto plazo.
Proyecciones y ajustes de mercado
Las encuestas internas del banco central muestran que los economistas revisaron sus proyecciones: estiman una inflación de cierre de año 2026 en 30,5%, al alza desde el 29,1% previo, y una recuperación del producto con un crecimiento pronosticado de 2,8%, ligeramente recortado desde la expectativa anterior de 3,3%. Estas revisiones incorporan el impacto de la volatilidad externa y la dinámica de precios internos.
Riesgos y señales a vigilar
Los principales riesgos para que la moderación se sostenga incluyen nuevas oscilaciones en los precios internacionales de la energía, ajustes fiscales que puedan trasladarse al consumo, y movimientos bruscos en el tipo de cambio. Entre las señales positivas, además del dato mensual, aparece la coordinación de medidas públicas y la posible llegada de recursos del FMI, que podrían reducir la presión sobre las reservas y facilitar la gestión de la política económica en los meses venideros.
En definitiva, la última lectura del IPC ofrece un respiro momentáneo y una oportunidad política para el gobierno, pero la consolidación de esa mejora dependerá de la evolución de los precios internacionales, las políticas domésticas y la capacidad de cumplir los acuerdos con organismos multilaterales.
