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4 junio 2026

Cuándo y cómo ver las Líridas: máxima actividad la madrugada del 22 de abril

Disfruta la guía para observar las Líridas y conoce su origen, registros históricos y las horas ideales para mirar al cielo

Cuándo y cómo ver las Líridas: máxima actividad la madrugada del 22 de abril

La lluvia de meteoros Líridas es uno de los espectáculos celestes con más antigüedad en los registros humanos. Cada abril, la Tierra atraviesa el rastro de polvo dejado por el cometa C/1861 G1 Thatcher, y las partículas que penetran en la atmósfera producen destellos conocidos popularmente como estrellas fugaces. Aunque el fenómeno se repite anualmente, las condiciones de visibilidad dependen de factores como la fase lunar y la nubosidad; para 2026, por ejemplo, la combinación de una luna creciente con alrededor del 27% de iluminación y su ocultamiento poco después de la medianoche ofrece cielos más oscuros durante la ventana principal de observación.

Cuándo mirar y por qué esa madrugada es clave

El momento de mayor intensidad de las Líridas se concentra entre la noche del 21 y la madrugada del 22 de abril. Según Space.com, las horas previas al amanecer son las mejores porque el radiante —el punto aparente desde el que parecen surgir los meteoros— gana altura en el firmamento y la probabilidad de ver trazos luminosos aumenta. Habitualmente, a partir de las 02:00 locales se considera el período más favorable, y la visibilidad decrece al acercarse la salida del sol. En 2026 esa franja tendrá menor interferencia lunar, lo que favorece la observación siempre que el cielo esté despejado.

Qué esperar durante la lluvia

En condiciones normales y con cielo oscuro, la tasa de meteoro de las Líridas suele estar en torno a 15-20 meteoros por hora. No obstante, esta lluvia es conocida por episodios puntuales de mayor actividad: en ocasiones infrecuentes se han registrado ráfagas que elevan la cuenta hasta cerca de 100 meteoros por hora. Es importante recordar que el aumento no es la norma, por lo que quienes planeen observar deben ajustar expectativas y preparar una sesión de paciencia y observación continua para captar posibles picos.

Consejos prácticos para observar

No se necesitan telescopios ni binoculares para disfrutar de las Líridas: basta con buscar un lugar oscuro, alejado de la contaminación lumínica, y dejar que la vista se adapte a la oscuridad. Aunque el radiante se sitúa en la constelación de Lyra, cerca de la brillante Vega, no conviene fijar la mirada en ese punto: los meteoros más largos y espectaculares suelen aparecer en distintas zonas del cielo. Llevar ropa abrigada, una silla reclinable y cubrirse con una manta mejora la comodidad durante la espera.

Origen y mecánica del fenómeno

Las Líridas se generan por el encuentro de la atmósfera terrestre con partículas desprendidas del cometa C/1861 G1 Thatcher, cuya órbita alrededor del Sol tiene una duración aproximada de 415 años. Al ingresar a gran velocidad, esas partículas se calientan por fricción y se desintegran, produciendo el brillo visible. En términos técnicos, cada meteoro es el rastro luminoso de un grano que se volatiliza en la alta atmósfera; el fenómeno convierte en luz la energía térmica generada durante la ablación del material cometario.

El radiante y su localización

El radiante de las Líridas se localiza en la constelación de Lyra, muy cerca de la estrella Vega, lo que facilita su identificación en noches despejadas de abril. Sin embargo, la apariencia de que los meteoros proceden de un punto único es una proyección visual: en realidad las trayectorias son líneas que atraviesan el cielo y pueden verse en múltiples direcciones; por eso se recomienda ampliar el campo de visión en lugar de mirar a un solo punto.

Registro histórico y observaciones notables

Las Líridas tienen un historial documentado de más de 2.700 años. NASA y diversas fuentes históricas señalan observaciones chinas destacadas en los años 687 a.C. y 15 a.C. A lo largo de la era moderna, se han registrado episodios llamativos: en 1803 testigos en Richmond, Estados Unidos, describieron una lluvia que, según relatos de la época, iluminó la madrugada como si fueran cohetes; sucesos reseñables también ocurrieron en 1922 en Grecia, en 1945 en Japón y en 1982 en Estados Unidos. Estas crónicas ayudan a entender la variabilidad y los episodios de intensidad atípica de la lluvia.

Para quienes planeen observar las Líridas este abril, la clave es elegir un lugar oscuro, permitir que los ojos se acostumbren a la noche y mirar con calma durante las horas previas al amanecer. La combinación de conocimiento sobre el radiante, la hora de máxima actividad y las condiciones lunares favorables aumentará las probabilidades de disfrutar un buen número de destellos en la bóveda celeste.

Autor

Francesca Pellegrini

Francesca Pellegrini obtuvo documentos sobre la rehabilitación de un barrio romano tras una serie de solicitudes de acceso a expedientes, defendiendo una línea editorial orientada al impacto social. Periodista generalista, guarda en un cajón anotaciones de un viejo archivo de la Vía Apia.