Una reciente encuesta nacional realizada por la consultora Voices! en alianza con la ONG WINN Argentina confirma que el fútbol sigue siendo central en la vida del país y que el fútbol femenino gana protagonismo. El estudio revela que casi tres de cada diez argentinos practican fútbol por lo menos una vez al mes y que el 14% lo hace semanalmente. Además, alrededor del 25% de las mujeres declara haber jugado al fútbol en el último año, un dato que muestra cómo la práctica femenina dejó de ser anecdótica y se incorpora a la vida deportiva cotidiana.
El fenómeno no es sólo local: la asistencia a partidos femeninos se multiplica a nivel global y nacional. Por ejemplo, el clásico entre Barcelona femenino y Real Madrid femenino llenó el Camp Nou con 60.067 espectadores, y a nivel doméstico un amistoso entre Argentina y Venezuela en 2026 reunió 31.800 aficionados en el Estadio Mario Alberto Kempes. Sin embargo, pese a estos números y al aumento del interés, el informe apunta que el 65% de los encuestados considera que el fútbol femenino tiene menos visibilidad de la que merece en medios y redes.
Consumo y audiencias crecientes
Hábitos de seguimiento
Según la investigación, tres de cada diez argentinos consumen noticias o contenidos sobre fútbol femenino al menos una vez al mes, lo que los autores interpretan como hábitos de consumo consolidados y no como un interés pasajero. Entre quienes juegan con frecuencia, la adhesión es mayor: el 57% afirma seguir el fútbol femenino, un indicador clave sobre la existencia de una base de aficionados activa que combina práctica y seguimiento mediático. Estos datos favorecen modelos de negocio sostenibles si se acompaña la demanda con una oferta profesionalizada y bien comunicada.
Percepción de marcas y regiones
El estudio también detecta diferencias territoriales en la valoración del apoyo a la disciplina: el 57% de los encuestados de las provincias afirma que la imagen de una marca mejora si esta apoya el fútbol femenino, frente al 48% en el Área Metropolitana de Buenos Aires. Este hallazgo sugiere que la aceptación y la recompensa social para patrocinadores puede ser mayor fuera de la capital, lo que representa una oportunidad estratégica para empresas que buscan posicionarse en mercados regionales.
Obstáculos para la profesionalización
Las entrevistas y el análisis del informe muestran que, pese a la audiencia, la profesionalización enfrenta resistencias institucionales y culturales. Gabriela Oliván, fundadora de WINN Argentina, señala que directivos de clubes y federaciones suelen conceptualizar el juego femenino como una iniciativa social destinada al bienestar, y no como una actividad con potencial económico. Esa mirada conduce a inversiones mínimas en cuerpo técnico, infraestructura y marketing, prácticas que limitan la capacidad de convertir el interés en ingresos y en crecimiento sostenido.
Historia y proyección
La trayectoria del fútbol femenino no es nueva: el primer club femenino se fundó en Londres en 1894 y en Argentina se registró un partido en 1923 en el antiguo estadio de Boca Juniors entre los equipos «Argentinas» y «Cosmopolitas», con cerca de 6.000 asistentes. En 1971 la selección femenina de Argentina participó en una Copa del Mundo no oficial, en condiciones extremas y sin apoyo profesional. La creación de la Asociación Argentina de Fútbol Femenino en 1986 y su incorporación a la AFA en 1991, año en que se organizó el primer campeonato oficial con ocho clubes, fueron pasos formales. Durante la década de 2010, según el International Football Congress, el fútbol femenino fue el deporte de más rápido crecimiento a nivel global, y la AAFF estima que hoy en Argentina juegan alrededor de un millón de mujeres.
Estos antecedentes muestran que el crecimiento actual tiene raíces profundas y que la pregunta dejó de ser si existe futuro para la disciplina: la cuestión ahora es quién estará preparado cuando ese futuro se vuelva la norma. Existen audiencias definidas, ejemplos internacionales de industria multimillonaria y eventos que prueban la capacidad de convocatoria; lo que falta es coordinación entre clubes, medios, sponsors y federaciones para convertir interés en inversión y en sostenibilidad deportiva y económica.
