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4 junio 2026

Crecen los puestos de trabajo totales en México; expertos alertan por pérdidas en el sector formal

El Ejecutivo reporta 60.2 millones de personas ocupadas y una tasa de desocupación de 2.4%, mientras analistas advierten que la pérdida de empleos formales y el aumento del empleo informal podrían debilitar ingresos y consumo

Crecen los puestos de trabajo totales en México; expertos alertan por pérdidas en el sector formal

El gobierno federal presentó cifras oficiales sobre el mercado laboral que mezclan noticias positivas con señales de alarma. Según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), en marzo de 2026 había 60.2 millones de personas ocupadas en México y, en el comparativo entre el primer trimestre de 2026 y el mismo periodo de 2026, se registraron 422,000 empleos adicionales. La presidenta Claudia Sheinbaum y el secretario del Trabajo, Marath Baruch Bolaños, destacaron además una tasa de desocupación de 2.4% y señalaron que México ocupa una posición destacada dentro de la OCDE por este indicador.

Aun así, los especialistas insisten en que la lectura global oculta cambios relevantes en la composición del empleo. Al analizar la ENOE con detalle aparecen retrocesos pronunciados en el empleo registrado y en el sector manufacturero: el primer trimestre de 2026 mostró una caída acumulada de 230,119 empleos formales, la mayor desde 2009, y en marzo se perdieron 116,016 empleos formales. Estos movimientos contrastan con la cifra agregada y alimentan dudas sobre la calidad de los puestos creados.

Resumen oficial y datos clave

La versión gubernamental pone énfasis en tres datos: 60.2 millones de personas ocupadas en marzo, un saldo de 422,000 empleos más en el primer trimestre de 2026 respecto a 2026, y una tasa de desocupación en descenso hasta 2.4%. Además, se afirmó que la pobreza laboral alcanzó niveles históricamente bajos, en torno a 32.3%, y que desde enero de 2019 se han creado 6.9 millones de empleos, de los cuales cerca de 4 millones serían formales. El gobierno también subrayó aportes del sector de servicios, restaurantes y servicios profesionales, que según la Secretaría del Trabajo sumaron alrededor de 240,000 puestos.

Qué ocultan los números: señales de alarma

Aunque los totales se ven favorables, los economistas advierten que existe una dinámica de degradación laboral que merece atención. La contracción del empleo formal es un elemento crítico porque impacta directamente en la protección social de los trabajadores (IMSS, INFONAVIT, AFORE) y en la estabilidad del ingreso. La pérdida de 230,119 empleos formales en el primer trimestre, además de ser la mayor desde 2009, se concentró en sectores vinculados a la manufactura y la industria automotriz, cuya afectación es problemática para una economía que depende en gran medida de la producción y exportación industrial.

Formalidad versus precariedad

Los datos muestran también un aumento del empleo informal: la cifra de personas ocupadas en la informalidad llegó a 33 millones en marzo, frente a 32.7 millones en enero. Este desplazamiento implica que, aunque la población ocupada global no disminuya, la calidad de los empleos puede deteriorarse. Para analistas como Janneth Quiroz, este traslado hacia empleos menos protegidos diluye el impacto positivo que podría tener la creación neta de plazas en términos de ingreso y consumo familiar.

Factores específicos y efectos sectoriales

En la explicación oficial se mencionó un factor externo puntual: la decisión del gobierno de Estados Unidos de dejar de otorgar incentivos a los autos eléctricos, atribuida por la presidencia a una menor producción y a la pérdida de empleos en el segmento automotriz. En cifras, la ENOE reportó 148,885 personas menos ocupadas en actividades manufactureras en marzo en comparación con marzo de 2026. Dado que la manufactura representa alrededor del 21.4% del PIB, estos números suponen un riesgo para la cadena de valor industrial y para regiones cuya actividad depende de plantas y proveedores.

Implicaciones para política pública

Las autoridades resaltan medidas como el aumento del salario mínimo y programas de apoyo para la formalización, mientras que los economistas piden monitorear la calidad del empleo y diseñar respuestas sectoriales focalizadas. La distinción entre crecimiento del empleo y crecimiento del empleo formal es central: si la recuperación o expansión se hace principalmente con trabajos informales o de baja remuneración, el efecto sobre la demanda interna y la seguridad social será limitado. En ese escenario, las cifras agregadas pueden esconder vulnerabilidades que requieren acciones públicas sostenidas.

Perspectivas y cierre

Los próximos meses serán clave para ver si la recuperación de plazas totales se traduce en una mejora efectiva del bienestar laboral o si la economía seguirá trasladando empleos hacia la informalidad. Mantener una mirada dual —cifra agregada y composición por sector y por formalidad— permitirá evaluar con mayor precisión la salud del mercado laboral. Por ahora, el país exhibe un récord en cantidad de ocupados, pero persisten retos estructurales que demandan políticas que impulsen la formalidad y la estabilidad en la cadena industrial.

Autor

Andrea Innocenti

Andrea Innocenti coordinó desde el extranjero el regreso de una cronista napolitana durante una crisis diplomática, gestionando contactos con consulados; es corresponsal de exteriores que define líneas editoriales sobre geopolítica. Nacido en Napoli, habla el dialecto local y mantiene relaciones con ONG napolitanas.