En el corazón de Kansas, una historia de conexión y pasión por el fútbol está floreciendo. La selección de Argelia, conocida como los Zorros del Desierto ha encontrado un hogar lejos de casa en la ciudad de Lawrence mientras se preparan para la copa mundial de la FIFA 2026.
Desde su llegada, los jugadores y el cuerpo técnico han sido recibidos con los brazos abiertos por una comunidad que ha demostrado un apoyo inquebrantable. Esta historia es un testimonio del poder del fútbol para unir a personas de diferentes culturas y geografías.
Una bienvenida que conmovió a los jugadores
El día de su llegada, casi 400 personas se congregaron para dar la bienvenida a la delegación argelina. Este gesto de afecto sorprendió a todos, incluyendo al entrenador Vladimir Petković quien confesó que casi se le escaparon las lágrimas.
«La bienvenida de los aficionados en Lawrence me conmovió profundamente», declaró Petković. «Espero que pasemos a la segunda ronda para poder compartir esta aventura con todavía más aficionados».
El entrenamiento comunitario que unió a dos mundos
Uno de los momentos más destacados fue el entrenamiento comunitario organizado por la FIFA en el Rock Chalk Park estadio del equipo de fútbol de la Universidad de Kansas. Más de 2.500 aficionados se dieron cita para apoyar a la selección argelina.
Matthew Cosgrove, un residente de Lawrence, resumió el sentimiento de la comunidad: «Soy de Lawrence, Kansas, y vine aquí para alentar a Argelia. Han unido a nuestra comunidad, y queremos alentarlos. Estamos felices de que hayan venido aquí, que sean parte de nuestra comunidad. ¡Amamos esto!».
Cosgrove, como muchos otros, llevaba una de las 2.000 bufandas con los colores de Argelia que se repartieron durante el evento. La Universidad de Kansas, con un alumnado de aproximadamente 27.000 estudiantes de todas partes del mundo, también adoptó a la selección africana como propia.
Un evento lleno de simbolismo
Las mascotas oficiales de la universidad, Big Jay y Baby Jay y sus porristas participaron del evento, mientras que la banda tocó el himno argelino antes de la práctica. Riyad Mahrez, una de las principales figuras del equipo, publicó en sus redes sociales: «Respeto. Gracias por la bienvenida».
Uno de los momentos más emotivos fue cuando los aficionados locales cambiaron el famoso grito de aliento de la Universidad de Kansas, «Rock Chalk, Jayhawk», por el nuevo «Rock Chalk, Algeria». Además, cientos de niños y jóvenes recorrían las tribunas con banderas de Argelia cantando la porra más popular de la hinchada argelina, «One two three, Viva L’Algérie!».
Iniciativas locales que fortalecieron los lazos
El gobierno local también jugó un papel crucial en esta conexión. Organizó una serie de clases llamadas «Fútbol 101», donde enseñaron a los vecinos las reglas del juego y detalles sobre el país y el fútbol de Argelia.
Además, existe una importante comunidad argelina en los suburbios de Kansas City, a unos 60 kilómetros de Lawrence, lo que ha contribuido a amplificar la pasión por la selección argelina. Alrededor de 600 personas se dieron cita para inaugurar la obra de Stan Herd, un artista local que realizó una bandera gigante de Argelia en el campus de la Universidad.
Esta historia es solo una de las muchas que surgen durante la Copa Mundial de la FIFA. La capacidad del fútbol para conectar dos mundos tan distintos, separados por más de 8.000 kilómetros y crear una relación genuina y duradera, es una de las razones por las que este deporte es tan especial.



