La reciente controversia en los exámenes de admisión de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ha puesto en el centro del debate el papel de la inteligencia artificial (IA) en la educación. Lo irónico del caso es que la misma tecnología encargada de prevenir el fraude pudo haber sido utilizada para cometerlo.

Este incidente no solo revela los desafíos de la admisión en una de las universidades más prestigiosas de América Latina, sino que también plantea preguntas fundamentales sobre el futuro de la enseñanza y el aprendizaje en la era digital.

El papel de la IA en la educación

Julián de Zubiría, director y fundador del Instituto Merani en Bogotá, lleva décadas estudiando la evolución de la educación. Según él, el modelo tradicional basado en la memoria y la repetición debería haber cambiado hace 50 años. Con la llegada de la IA, este cambio se ha vuelto urgente.

La IA puede ser una herramienta poderosa si se utiliza correctamente. Permite consultar bibliografías, contrastar fuentes y obtener validaciones, sintetizando una cantidad enorme de conocimiento. Sin embargo, su uso también plantea desafíos éticos y pedagógicos.

El debate sobre la ética y la regulación

El caso de la UNAM muestra el riesgo de la suplantación donde los estudiantes pueden presentar como propio algo que no lo es. Esto plantea la pregunta sobre qué papel debe tener la IA en la educación y cómo regular su uso.

En las universidades de Estados Unidos se ha encontrado que entre un 8% y un 17% de los estudiantes cometen fraude con IA, mientras que un 80% o 90% la utiliza de alguna manera. El problema no es el uso en sí, sino el propósito y el control que se tiene sobre ella.

Implicaciones para el aprendizaje y el trabajo

El uso excesivo de la IA puede tener consecuencias graves en el aprendizaje. Los trabajos entregados por los estudiantes están mejor escritos, pero son menos creativos y se parecen mucho entre sí. Esto se debe a que los estudiantes no están desarrollando su propio pensamiento.

Escribir a mano, por ejemplo, ayuda a aprender más porque obliga a un ejercicio de pensamiento. En cambio, escribir en el computador o en el celular reduce la capacidad de aprendizaje. El problema se agrava cuando los estudiantes delegan completamente su trabajo a la IA, sin participar en el proceso.

Consecuencias políticas y sociales

El uso inadecuado de la IA también puede tener consecuencias políticas. Debilita la democracia al reducir la capacidad de debate y lectura crítica. En un mundo polarizado, donde las personas solo leen lo que confirma sus creencias, es más fácil manipular a la población.

En América Latina con sus brechas educativas y niveles de desigualdad, estas consecuencias pueden ser aún más graves. La manipulación y la desinformación pueden aumentar, mientras que una regulación adecuada podría llevar educación de calidad a muchas más personas.

El futuro de la educación tradicional

El escándalo de la UNAM podría ser una oportunidad para abandonar la escuela tradicional. La IA está demostrando que el modelo actual, basado en transmitir información y evaluar su repetición, ya no es sostenible.

La educación debe centrarse en el desarrollo en enseñar a pensar, valorar y actuar, en lugar de limitarse a transmitir información. Los profesores deben fomentar la conversación, el juego colectivo y la convivencia, aspectos que la IA no puede reemplazar.