Saltar al contenido
4 junio 2026

Cómo ESSARP celebró su centenario promoviendo el discurso público juvenil

En la final nacional de oratoria, un haiku propuso el eje creativo y una nueva generación mostró habilidades para hablar en público y responder en vivo

Cómo ESSARP celebró su centenario promoviendo el discurso público juvenil

La celebración del centenario de ESSARP se tradujo en una escena que combinó solemnidad y juventud: la final de la Argentina National Public Speaking Competition se realizó en la residencia de la embajada británica el martes pasado, en un acto que congregó tradición y energía adolescente. La ceremonia incluyó saludos del embajador David Cairns y una introducción a cargo de Ian Tate, presidente de ESSARP y exdirector de St George’s Quilmes. El evento fue organizado también por la English-Speaking Union (ESU), presente en Argentina desde hace unos 40 años por iniciativa de Mabel Mazzini, cofundadora de St. Catherine’s Moorlands.

En el encuentro se proyectó un video conmemorativo que recordaba el centenario celebrado el 18 de marzo, antes de dar paso a las intervenciones de los concursantes. La competencia había comenzado con 37 estudiantes de colegios secundarios, se redujo a una docena en semifinales y concluyó con seis finalistas en la jornada decisiva. El formato y las reglas fueron estrictos: cada orador dispuso de cinco minutos para su discurso y tres minutos para responder preguntas formuladas por el jurado y el público. El tribunal evaluador estuvo integrado por Joanna Richardson, María José Montenegro y Sebastián Iribarne.

El regreso de la competencia y su significado

Después de la interrupción impuesta por el confinamiento, la reanudación de la competición representó más que un evento académico: fue una señal de recuperación de las prácticas presenciales de formación. El presidente de ESSARP destacó que, pese a la creciente presencia de canales digitales para la expresión pública, la convocatoria mostró más participantes que en ediciones previas, lo que sugiere un interés renovado por el arte de hablar en público. Este retorno subrayó la función de la oratoria como herramienta educativa y social, capaz de complementar la comunicación virtual con habilidades de interacción cara a cara.

Formato y jurado

El reglamento priorizó la equidad: tiempos acotados, preguntas abiertas y evaluación por criterios claros como contenido, estructura y presencia escénica. Los jueces aplicaron una rúbrica que midió habilidades retóricas, uso del lenguaje y capacidad de respuesta ante el público. La composición del jurado, con figuras vinculadas a la docencia y la comunicación, permitió una valoración balanceada entre técnica y originalidad. Además, la proyección de materiales del centenario durante la velada aportó contexto institucional a la competencia.

Evaluación en vivo

La dinámica del turno de preguntas puso a prueba la rapidez mental y la solvencia argumental de los estudiantes. Varios concursantes destacaron por ofrecer respuestas que ampliaron o matizaron sus discursos, demostrando que la oratoria no termina con la exposición: la interacción es parte esencial del ejercicio. La audiencia y los jueces valoraron especialmente las réplicas que mostraron reflexión y capacidad de conectar ideas en pocos segundos.

El desafío creativo: un haiku como consigna

La propuesta temática sorprendió por su sencillez y a la vez por su complejidad interpretativa: los participantes debieron construir sus intervenciones alrededor del haiku «The light of a candle is transferred to another candle – spring twilight». Convertir una imagen poética en argumento permitió apreciar la capacidad de abstracción de los jóvenes. Muchos eligieron la metáfora de la transmisión entre generaciones para hablar de herencia, educación y valores; otros se centraron en la idea de continuidad como responsabilidad colectiva. El uso del haiku, como dispositivo creativo, incentivó el pensamiento lateral y la originalidad retórica.

Finalistas, ganador y la impronta del futuro

La final reunió a seis exposiciones destacadas: Catalina Badaracco, Bautista Casabal, Bianca Loreta Palamenghi, María Josefina Touron, Santiago Verriotis y Juan Cruz Labombarda. Tras deliberar, el jurado consagró como ganador a Juan Cruz Labombarda, cuya intervención distinguió con claridad entre lo que se recibe como herencia y lo que se construye como legado, aportando matices que convencieron a los evaluadores. El segundo tramo de la final puso de manifiesto que la competición no solo premia la oratoria técnica, sino también la capacidad de pensamiento crítico.

Más allá del trofeo, la jornada dejó una impresión alentadora: las respuestas en la ronda de preguntas fueron, a menudo, tan potentes como las presentaciones mismas, y en algunos casos incluso más reveladoras. Ese rasgo evidenció la existencia de una generación predispuesta a procesar ideas complejas y comunicarlas con claridad. En ese sentido, el centenario de ESSARP no fue solo un acto protocolar sino una demostración de continuidad institucional y de que el discurso público conserva vigencia entre los jóvenes frente a los retos del presente.

Autor

Andrea Conforti

Andrea Conforti, turinés de 46 años con un aire casual y natural, es un analista táctico que convierte datos y clips en relatos para redes. Recuerda cuando anotó la remontada en la zona de prensa del Stadio Olimpico Grande Torino: de aquel apunte nació su línea editorial, que aboga por explicaciones visuales para el aficionado crítico. Detalle singular: una temporada como entrenador de sub15 en Chieri y ciclista urbano.