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27 julio 2026

Cómo el K-pop traspasó fronteras y llegó a Corea del Norte

La música de BTS y otros grupos de K-pop ha traspasado las fronteras de Corea del Norte, convirtiéndose en un símbolo de libertad y esperanza para muchos.

Cómo el K-pop traspasó fronteras y llegó a Corea del Norte

En un mundo donde la música trasciende fronteras, el K-pop ha encontrado su camino incluso en los lugares más inesperados. Para muchos norcoreanos, grupos como BTS y Blackpink representan mucho más que simples canciones; son un símbolo de libertad y una ventana al mundo exterior.

Lee Yeon-su, una desertora de Corea del Norte, comparte su experiencia de cómo la música surcoreana cambió su vida. Nació en el Reino Ermitaño donde el acceso a la cultura extranjera estaba estrictamente prohibido. Sin embargo, tras escapar en 2011, descubrió un mundo de posibilidades a través de la música.

La música como escape

Para muchos norcoreanos, escuchar música surcoreana era un acto de rebeldía. A pesar de las estrictas restricciones, la música se filtraba a través de tarjetas SD y reproductores MP3. Grupos como Teen Top y 2PM se convirtieron en íconos entre los jóvenes, quienes imitaban sus coreografías y estilos en secreto.

Kang Gyu-ri, otra desertora, recuerda cómo la canción Dynamite de BTS se convirtió en un éxito incluso en su condado natal de Kyongsong. ‘No entendía la letra, pero la melodía era tan buena que te hacía sentir emoción. Todo el mundo la seguía’, cuenta. La música se convirtió en una forma de escape y esperanza en un entorno opresivo.

El riesgo de escuchar K-pop

Escuchar música surcoreana en Corea del Norte era un riesgo enorme. Las autoridades realizaban sesiones públicas de crítica para disuadir a la población. A pesar de esto, muchos continuaban escuchando en secreto. Hannah Oh, una desertora de 25 años, recuerda cómo llevaba dos tarjetas SD, una con música surcoreana y otra vacía para entregar si era descubierta.

El régimen de Kim Jong-un ha endurecido las leyes contra el consumo de cultura surcoreana. En 2026, tres adolescentes fueron ejecutados por distribuir contenidos surcoreanos. Aun así, la música sigue siendo un balón de oxígeno para muchos, una forma de mantener la esperanza en medio de la opresión.

BTS y la aceptación de uno mismo

Para Lee Yeon-su, BTS no solo fue una fuente de entretenimiento, sino también una herramienta de aceptación personal. La trilogía de álbumes Love Yourself del grupo la ayudó a encontrar el valor para aceptar su pasado y su identidad. ‘Encontré el valor para dejar de huir y afrontar esa parte de mí misma’, dice.

Hana Kang, otra desertora, encontró consuelo en la canción Spring Day de BTS, que le recordaba a su familia y su pueblo natal. La música se convirtió en un vínculo con su pasado y una fuente de fortaleza para enfrentar el futuro.

La influencia del K-pop en Corea del Norte es un testimonio del poder de la música para traspasar fronteras y tocar vidas, incluso en los lugares más inesperados. Para muchos norcoreanos, BTS y otros grupos de K-pop son más que simples artistas; son símbolos de libertad, esperanza y resistencia.

Autor

Andrés Rodríguez

Andrés Rodríguez, madrileño de 33 años con aire moderno y relajado, recuerda cubrir las protestas de la Puerta del Sol durante el 15-M desde una bicicleta. Defiende un periodismo cercano que prioriza testimonios vecinales frente a titulares fríos; vive en Malasaña y compagina crónicas con proyectos de audio local.