El Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) informó que en 2026 la tasa de pobreza multidimensional en Colombia se ubicó en 9,9%, lo que representa una reducción de 1,6 puntos porcentuales respecto a 2026, cuando fue de 11,5%. Según el organismo, entre 2026 y 2026 793.000 personas dejaron la condición de pobreza multidimensional y, a la vez, el país registró por primera vez menos de seis millones de personas en esa condición: 5,2 millones en total. Estas cifras continúan una tendencia descendente interrumpida únicamente en 2026 por la pandemia.
Para entender mejor el resultado es útil recordar qué mide este indicador: la pobreza multidimensional es un indicador de calidad de vida que agrupa carencias en educación, salud, vivienda, condiciones de trabajo y bienestar de la infancia, entre otros elementos. Los cambios registrados en 2026 no fueron homogéneos: hubo avances significativos en varias dimensiones y territorios, pero persistieron brechas marcadas entre cabeceras municipales, centros poblados y zonas rurales.
Resultados por territorio y evolución histórica
La caída a 9,9% fue generalizada en los dominios analizados por el DANE, aunque con diferencias locales importantes. En las cabeceras municipales la incidencia bajó de 7,8% a 6,3% (-1,5 puntos porcentuales), mientras que en los centros poblados y en el rural disperso descendió de 24,3% a 22,4% (-1,9 puntos porcentuales), lo que significa que la pobreza en zonas rurales sigue siendo aproximadamente 3,6 veces la de las cabeceras. A nivel regional, Bogotá mostró la mayor reducción, pasando de 5,4% a 2,2% (-3,2 puntos), y también se registraron descensos notables en la región Pacífica y en Amazonía-Orinoquía (-2,1 puntos cada una) y en la región Oriental (-1,4 puntos).
Dimensiones que explican la mejora
Educación y mercado laboral
Las privaciones en educación fueron el componente que más contribuyó al total de la pobreza multidimensional en 2026, aportando el 35,9% del conjunto. El rezago escolar presentó una reducción de 2,3 puntos porcentuales, al pasar de 22,0% en 2026 a 19,7% en 2026, y el indicador de bajo logro educativo disminuyó 1,5 puntos. Por su parte, las condiciones de trabajo explicaron el 29,6% de la pobreza, mostrando mejoras que ayudaron a la disminución general. No obstante, algunos indicadores relacionados con el empleo y la economía familiar requieren seguimiento continuo para consolidar los avances.
Vivienda, agua y salud en zonas rurales
En materia de vivienda y servicios básicos se observaron movimientos contrarios: el acceso a agua mejorada en zonas rurales registró una mejora importante —la privación pasó de 33,7% a 30,7%, una reducción de 3,0 puntos porcentuales—, mientras que las barreras para acceder a servicios de salud en esos territorios aumentaron 0,6 puntos, de 2,8% a 3,4%. Indicadores como la eliminación inadecuada de excretas (9,1% a 9,2%) y materiales inadecuados en paredes exteriores (2,1% a 2,2%) mostraron ligeros incrementos sin significancia estadística, al igual que el trabajo infantil (subió de 1,1% a 1,2%).
Grupos más afectados y disparidades sociales
Las cifras dejan en evidencia profundos contrastes sociales. La incidencia de pobreza multidimensional fue mayor en hogares con jefatura femenina (10,9%) frente a hogares con jefatura masculina (9,0%). Por autorreconocimiento étnico, los hogares indígenas presentaron la mayor incidencia (37,9%), seguidos por la población afrodescendiente (17,4%) y quienes no se autorreconocen étnicamente (7,9%). La condición de jefatura campesina también mostró una brecha marcada: 17,4% en hogares campesinos frente a 4,5% en los que no se identifican como tales.
En el análisis por departamentos, Vichada registró la mayor incidencia con 55,2% de su población en pobreza multidimensional, aunque también fue la que experimentó la mayor reducción absoluta (-15,0 puntos porcentuales). Le siguen Guainía (51,8%), Vaupés (41,7%), La Guajira (40,1%) y Chocó (30,8%). A pesar de la caída en la incidencia, el promedio de privaciones entre las personas pobres se mantuvo en 40,4% (un ligero aumento de 0,2 puntos), lo que indica que quienes permanecen en pobreza continúan afrontando múltiples carencias simultáneas.
Conclusiones y retos
La disminución a 9,9% en 2026 refleja avances reales en varios frentes, especialmente en educación y acceso a agua en zonas rurales, pero también pone de manifiesto desigualdades territoriales y por condición socioeconómica y étnica. Mantener esta tendencia requerirá políticas focalizadas que aborden las brechas rurales, la protección social de hogares dirigidos por mujeres y medidas específicas para comunidades indígenas y afrodescendientes. El reto es convertir la reducción en incidencia en mejoras sostenibles en la calidad de vida de los 5,2 millones de personas que aún permanecen en situación de pobreza multidimensional.