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9 julio 2026

Colas interminables en gasolineras: la crisis de combustible en Rusia

Rusia enfrenta una grave crisis de combustible que ha generado colas interminables en gasolineras y afecta la vida cotidiana de sus ciudadanos.

Colas interminables en gasolineras: la crisis de combustible en Rusia

En las calles de Moscú la capital más próspera de Rusia un fenómeno inusual está captando la atención de todos: las interminables colas en las gasolineras. Esta escena, que se repite en casi todas las estaciones de servicio, es un claro indicio de la crisis de combustible que está azotando al país. A pesar de ser uno de los mayores productores de petróleo del mundo, Rusia se enfrenta a una escasez que ha generado frustración y preocupación entre sus ciudadanos.

La situación es tan crítica que incluso en Moscú donde se concentra gran parte de los recursos del país, las autoridades no pueden garantizar un suministro constante de gasolina y diésel. Los ciudadanos, acostumbrados a un flujo constante de combustible, ahora deben enfrentar largas esperas y la incertidumbre de encontrar gasolineras con suministros disponibles.

La frustración de los ciudadanos

En las colas, el ambiente es de frustración y descontento. Yekaterina una de las afectadas, expresa su preocupación: «No estoy contenta y hay pánico porque todo el mundo piensa que no habrá petróleo. Pero todo estará bien, solo hay que reorganizar la distribución de petróleo». Por otro lado, Elmar describe la situación como «muy mala» y se queja de los precios que suben debido a la escasez. «Se pierden horas para llenar el tanque», comenta, mientras planea un viaje a Daguestán con incertidumbre sobre si debe hacerlo en auto.

Valery otro ciudadano afectado, encuentra extraño tener que hacer cola en un país que extrae tanto petróleo. Atribuye la culpa a la falta de preparación rusa y a los misiles ucranianos. «No tengo ganas de acostumbrarme a las colas», dice. «Espero que la situación cambie pronto y no se prolongue».

La guerra se acerca a los hogares rusos

La guerra en Ucrania está teniendo un impacto cada vez más visible en la vida cotidiana de los rusos. El presidente Vladimir Putin ha intentado proteger a la población de las consecuencias de lo que él denomina su operación militar especial que ha iniciado ya su quinto año. Sin embargo, los ataques con drones y misiles ucranianos están penetrando profundamente en territorio ruso, dirigidos contra refinerías de petróleo oscureciendo los cielos sobre Moscú y San Petersburgo.

Además de los ataques, los cortes de internet y la escasez de combustible están generando una ansiedad generalizada. En la localidad turística de Anapa a orillas del Mar Negro se ha desplegado a cosacos para mantener el orden en las colas. El racionamiento está generalizado y en muchas zonas se ha prohibido el uso de bidones de gasolina. Un alcalde de Siberia está incluso instalando baños portátiles para los conductores. En algunas zonas se han reducido los servicios de autobús y la recogida de basura. Los agricultores temen por la cosecha de este verano.

Impacto en la opinión pública

La crisis del combustible está influyendo en la opinión pública. Según la última encuesta realizada por el Levada Center los índices de aprobación de Putin están bajando hasta situarse en torno al 74%. También indica que el número de rusos que creen que el país va por buen camino ha descendido a tan solo el 52%, frente al 61% de mayo. La encuestadora Gallup sugirió la semana pasada que los rusos se mostraban más pesimistas sobre el estado de su economía que en cualquier otro momento de los últimos 20 años.

Christopher Weafer, director de la consultora regional Macro Advisory afirma que la crisis del combustible podría ser un «factor determinante» para el crecimiento económico en Rusia. «Los costos del conflicto están aumentando», señala. «Si bien el impacto total de la crisis del combustible no se reflejará en las estadísticas hasta julio, la probabilidad de una crisis prolongada ha ensombrecido significativamente las perspectivas de crecimiento para el resto del año».

Nina Khrushcheva, profesora de asuntos internacionales en The New School de Nueva York, declaró a la BBC que era improbable que Putin cediera. «Cuanta más presión sienta, más probable es que actúe de forma agresiva y represiva», afirmó. «Creo que la situación es grave, pero la expectativa occidental de que los rusos derroquen al régimen es descabellada».

Mientras tanto, Putin está redoblando la apuesta. El viernes pasado, se le vio vestido con uniforme militar, reuniéndose con comandantes, donde se atribuyó victorias en el frente y prometió conquistar aún más territorio. «Las Fuerzas Armadas rusas siguen manteniendo con confianza la iniciativa estratégica en la zona de operaciones militares especiales», declaró.

Autor

Diego Morales

Diego Morales escribe igual de bien sobre la táctica de un derbi madrileño y una ruta gastronómica por Asturias. Periodismo deportivo con contexto y crónica de viaje con itinerario real.