Con el reloj marcando el fin del plazo de registro para las coaliciones electorales, la izquierda alternativa se encontró en una encrucijada. La medianoche marcó el cierre de la ventana para presentar listas conjuntas de cara a las elecciones generales del 29-N. Ante la imposibilidad de concretar un pacto global con Podemos, la coalición conocida como Frente Amplio optó por avanzar con los quince partidos que sí lograron consensuar una hoja electoral.

El comunicado emitido a las 22:00 reveló que la propuesta final de la alianza no fue aceptada por la formación morada, que presentó una contraoferta sin lograr un acuerdo. «Queríamos ser 16, una no quiso», se lee en el texto, subrayando la decisión de seguir adelante con los socios que ya habían sellado un pacto amplio y diverso.

Frente Amplio avanza sin Podemos para las elecciones del 29-N

La organización de la izquierda declaró que ha agotado todas las vías para alcanzar una papeleta única. La iniciativa incluyó a Izquierda Unida, Más Madrid, Comuns y el movimiento Sumar, sumando un total de quince organizaciones que contendrán en todas las provincias y comunidades autónomas. La propuesta inicial a Podemos contemplaba derechos plenos dentro de la coalición: representación equitativa, participación en la toma de decisiones y acceso a recursos financieros. Sin embargo, la formación morada mantuvo una posición firme y, según la propia declaración de la alianza, “no han querido aceptar la propuesta”.

Acuerdos territoriales que permanecen vivos: Valencia y Canarias

En medio del panorama nacional de incertidumbre, dos regiones lograron consolidar sus alianzas. En la Comunidad Valenciana, la lista denominada Compromís-Front Valencià integró a Compromís, IU (EUPV), Podemos y Esquerra Republicana, garantizando una candidatura única para el parlamento. De manera paralela, las islas Canarias adoptaron la fórmula Unidad del Pueblo Canario en la que participan Nueva Canarias, Izquierda Unida y otras fuerzas progresistas. Ambos acuerdos ponen de relieve que, pese al estancamiento nacional, la colaboración territorial sigue siendo factible cuando hay voluntad política.

Otros territorios en negociación

Podemos, por su parte, presentó una oferta centrada en pactos territoriales excluyendo Madrid y Cataluña. La propuesta destacaba la importancia de evitar la pérdida de cualquier voto de izquierda en comunidades como Extremadura, Euskadi, Cantabria, Galicia o Murcia, en las que ya existen acuerdos avanzados. Asimismo, el partido abrió la puerta a negociaciones en Andalucía, Castilla-La Mancha, Asturias, Navarra y La Rioja, bajo los mismos criterios de representación y reparto de recursos que ya se habían aplicado en Valencia y Canarias.

Reacciones de los protagonistas y llamadas a la unidad

Los líderes de la izquierda no dejaron pasar la oportunidad para instar a la unidad. Ada Colau, candidata del Frente Amplio, apeló a Gabriel Rufián de ERC para que utilice su influencia sobre Podemos y “no baje los brazos”. Ione Belarra, portavoz de Podemos, recriminó la postura del Frente Amplio en Madrid, señalando que la exigencia de integrar a todos los grupos en esa comunidad “no penaliza” el resto del territorio. Por su parte, Pablo Iglesias enfatizó que la división en la capital no supone una amenaza electoral siempre que se logren pactos en el resto de circunscripciones.

Implicaciones para el Senado

Paralelamente, una coalición de izquierdas conocida como Senado de Progreso se consolidó sin la participación de Podemos. El bloque aglutinó al PSOE, IU, Movimiento Sumar, Compromís, Más Madrid, Chunta Aragonesista y Batzarre, con miras a arrebatar la mayoría absoluta al Partido Popular en la Cámara Alta. El acuerdo, que no será uniforme en todas las circunscripciones, busca evitar la dispersión del voto progresista y capitalizar la fractura interna de la derecha, donde Vox podría subir a expensas del PP.

Mientras el Frente Amplio avanza con quince firmas y mantiene vivos los consensos en Valencia y Canarias, la ausencia de Podemos obliga a los líderes a recomponer sus estrategias de cara a un 29-N que promete ser determinante para frenar la escalada de la extrema derecha.