La ronda de contacto directo entre estados unidos e Irán en Pakistán terminó sin acuerdo después de aproximadamente 21 horas de reuniones cara a cara, un hecho sin precedentes en décadas. Ese impasse ha dejado en evidencia la fragilidad de un alto el fuego que, desde el 8 de abril, había permitido una relativa calma entre las partes. Mientras diplomáticos intentan recomponer una agenda, siguen presentes factores que complican la desescalada: el bloqueo del estrecho de Ormuz, el aumento del precio del petróleo y la persistente violencia en Líbano y el sur de Israel.
El inicio de las conversaciones se remonta a la escalada desencadenada por el ataque conjunto atribuido a Estados Unidos e Israel el 28 de febrero, que según las fuentes provocó la muerte del líder supremo Alí Jameneí. En respuesta, Teherán lanzó misiles contra bases estadounidenses en la región, lo que abrió una crisis que ahora busca una salida diplomática. Ante la incertidumbre, varias capitales trabajan en paralelo para evitar que la coyuntura se convierta en un conflicto de mayor alcance.
Colapso de la negociación en Islamabad y consecuencias directas
La suspensión de las conversaciones en Pakistán deja en el aire la posibilidad de ampliar la tregua inicial: por el momento no hay fecha oficial para una nueva ronda, según el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores paquistaní. El propio presidente Donald Trump afirmó que Irán aceptó entregar parte de su uranio enriquecido, una condición clave para avanzar, pero esas declaraciones no han sido confirmadas por todas las partes y generan dudas sobre la continuidad del acuerdo. En la práctica, el cese de las negociaciones aumenta el riesgo de que se rompa el actual cese de hostilidades y reactive operaciones militares en distintos frentes.
Impacto en la economía y seguridad marítima
El bloqueo parcial o la amenaza sobre el estrecho de Ormuz ha tensionado los mercados energéticos y puesto en alerta a los países que dependen del tránsito petrolero por esa vía. Gobiernos europeos han empezado a planear misiones para proteger la navegación: París y Londres organizan una conferencia para coordinar respuestas y ya se plantean contribuciones que van desde convoyes navales hasta labores de reconocimiento marítimo y desminado. Estados Unidos, sin embargo, ha decidido mantenerse al margen de la misión europea anunciada.
Repercusiones en el Líbano y la línea de fuego con Hezbolá
En paralelo, la violencia entre Israel y Hezbolá no ha desaparecido: el grupo chií reivindicó disparos contra posiciones en el norte israelí, mientras que el ejército hebreo respondió atacando lanzadores y aseguró haber batido más de 380 objetivos en el sur del Líbano. El Ministerio de Sanidad libanés reportó víctimas civiles en ataques israelíes y, aunque se declaró una tregua de diez días entre ambos, las violaciones se produjeron de inmediato. La población en el sur de Beirut ha comenzado a regresar a sus barrios, pero la desconfianza y el temor persisten.
Voces locales y condiciones para respetar la tregua
Personas consultadas en Beirut comparten un mismo cansancio por la guerra y la esperanza de paz, aunque advierten que la tregua será observada «con cautela». Desde Hezbolá, líderes han condicionado su respeto al alto el fuego a que no se produzcan ataques selectivos contra sus miembros; el diputado Ibrahim Moussaoui declaró que aceptarán la pausa siempre que implique un cese total de hostilidades en su contra. En Israel, el Ejecutivo condiciona cualquier proceso de paz al desarme del grupo chií, una demanda que complica las posibilidades de un acuerdo duradero.
Diplomacia internacional: cumbres y contrapesos
Europa y actores latinoamericanos han reaccionado con movimientos diplomáticos simultáneos. En Barcelona, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, impulsan una cumbre que busca recalcar un liderazgo progresista y ofrecer alternativas a las políticas de Estados Unidos y China. Esa agenda incluye la IV Reunión por la Democracia y la Global Progressive Mobilisation, con la intención de fortalecer la autonomía geopolítica y promover la diplomacia como herramienta frente a la guerra.
Francia y Reino Unido convocaron una conferencia en el Elíseo con la participación de líderes europeos y de la región para coordinar la seguridad del tráfico marítimo en Ormuz; asistentes previstos incluían a mandatarios y ministros como Emmanuel Macron, Keir Starmer, Friedrich Merz y Giorgia Meloni. Mientras tanto, la ONU, representada por António Guterres, pidió a todas las partes el respeto pleno del alto el fuego, y actores regionales siguen trabajando, bajo la mediación de Pakistán y otras capitales, para volver a la mesa y buscar una solución que ponga fin a la escalada.