En audiencias públicas celebradas recientemente en Nueva York, Rafael Mariano Grossi, actual director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), expuso su candidatura al puesto de secretario general de la ONU con una propuesta centrada en la eficacia y la credibilidad. Su discurso subrayó la necesidad de menos discursos y más presencia operativa: una diplomacia basada en el terreno que priorice resultados cuando los conflictos requieren intervención directa. Grossi defendió una visión práctica y comunicativa para una institución que, en su opinión, ha perdido parte del respaldo de las nuevas generaciones.
El candidato recurrió a su experiencia en mediación nuclear y en la gestión de situaciones complejas, reivindicando un liderazgo que combine principios claros con respuestas adaptadas a realidades cambiantes. En su intervención insistió en la importancia de la imparcialidad como herramienta para abrir espacios de diálogo donde hoy predominan el bloqueo y la polarización. Además, señaló que problemas financieros como la llamada crisis de liquidez de la ONU requieren soluciones compartidas por los Estados miembros, más allá de promesas unilaterales.
Propuesta central y trayectoria
Grossi presentó su plan como una hoja de ruta orientada a la acción: fortalecer la presencia de la ONU en zonas de conflicto, mejorar la comunicación institucional y devolver credibilidad a sus misiones. Basó su argumento en experiencias concretas al frente del OIEA, donde ha desempeñado un papel relevante en asuntos como el control nuclear en Irán y la supervisión de instalaciones en zonas de guerra. Su carrera diplomática incluye cargos como embajador ante Austria, representante ante la ONU y la dirección del OIEA desde diciembre de 2019; fue además subdirector entre 2010 y 2013 y presidió la conferencia de revisión del Tratado de No Proliferación en 2026.
Estilo de liderazgo: imparcialidad y pragmatismo
Imparcialidad como estrategia
Para Grossi, la imparcialidad no es indiferencia sino una condición para ser aceptado por todas las partes y poder mediar con eficacia. Definió este enfoque como pragmatismo ilustrado, un concepto que combina principios éticos con decisiones orientadas a obtener soluciones concretas. Sostuvo que el secretario general debe «abrir puertas cuando están cerradas», interactuando incluso con actores enfrentados para desbloquear situaciones críticas. Esta postura, según él, exige soledad moral en la toma de decisiones, pero también una capacidad sostenida para construir confianza operacional entre actores rivales.
Acción sobre la retórica
El candidato criticó la tendencia a multiplicar conferencias y declaraciones sin generar impacto práctico, proponiendo en cambio un refuerzo de misiones sobre el terreno y una comunicación más clara con la ciudadanía global. Habló de recuperar la funcionalidad del sistema multilateral mediante una mejor coordinación con el Consejo de Seguridad y con agencias especializadas, y afirmó que la ONU debe volver a ser percibida como la inversión más rentable frente al coste humano y económico de los conflictos.
Retos institucionales y proceso de selección
Grossi enfatizó que la elección del nuevo secretario general, cuya función comienza tras el mandato de António Guterres que concluye el 1 de enero de 2027, es una decisión crucial en un mundo fragmentado. Señaló la necesidad de reformas internas que restauren capacidades operativas y de comunicación, y reconoció la demanda de mayor representación de África en el Consejo de Seguridad, así como la urgencia de escuchar a pequeños Estados insulares y otras voces diversas. Respecto al financiamiento, insistió en que la solución depende de la voluntad política y fiscal de los Estados miembros.
Competidores y contexto
En las sesiones de selección también se presentaron otras candidaturas relevantes: la ex presidenta de Chile Michelle Bachelet, que aspira a convertirse en la primera mujer secretaria general y promueve la presencia de campo y la reforma institucional; la economista y exvicepresidenta de Costa Rica Rebeca Grynspan; y el expresidente de Senegal Macky Sall. El proceso, marcado por debates sobre rotación geográfica y la posibilidad de elegir a una mujer, culminará con la recomendación del Consejo de Seguridad y la posterior elección en la Asamblea General.
Grossi, nombrado candidato formalmente por el gobierno argentino en noviembre de 2026 y señalado recientemente entre las figuras más influyentes por distintos medios, propone una agenda en la que reforma, acción y neutralidad sean pilares para recuperar la confianza en la ONU. Su discurso plantea un reto claro: transformar la institución desde la práctica diaria y la credibilidad técnica para responder a un mundo cada vez más fragmentado.